Parstoday- E: Estimada audiencia saludos desde Teherán, iniciamos una edición más de Entrevistas, en Parstoday, y vamos a abordar la situación del expresidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva, para ello tenemos el placer de contar con el analista internacional Libardo Orejuela, profesor y rector de la Universidad Libre de Cali Colombia, quien nos habla justamente desde Cali.

El exmandatario brasileño se encuentra en prisión desde abril cumpliendo una condena de casi 12 años por corrupción.  Él niega los cargos y en esta semana su formación política, el Partido de los Trabajadores, inscribió la candidatura de Lula para las elecciones presidenciales del próximo octubre. Sin embargo, la procuradora general de Brasil, la impugnó.  Señor Orejuela podría explicarnos, en medio de toda esta situación judicial, ¿Lula llegará a ser candidato a las elecciones? ¿Qué formula podría utilizar Lula para inscribirse en las presidenciales, más aún cuando es favorito en todos los sondeos?

 

 LO: Sí es posible, pero me gustaría dar la siguente explicación —E: Por favor adelante— a partir de cierto contexto. América Latina siempre ligó su comportamiento internacional, su política exterior a los estados de Washington. Todo el siglo XX, todo el siglo XX recorrió ese camino, en pocas razones, cuando aparecieron gobiernos como el de Jacobo Arbenz en 1954 en Guatemala, tomando distancia de la actitud de Washington, vino el derrocamiento promovido por EEUU. Empero, no muy lejano y, un poco, recientemente, esa hoja de ruta histórica se quebró y apareció en América Latina un bloque de Estados o países de gobiernos  que tomaron cierta distancia de Washington. Ese eje se fue formando entre Venezuela, Bolivia, Brasil (en el caso de Lula da Silva), Uruguay (en el caso incluso de Pepe Mujica), junto con otros países un bloque que tomó distancia de Washington. Esto alcanzó efervescencia durante la administración de Barack Obama; con el final del segundo mandato de Obama y el triunfo de Donald Trump, esta realidad —digámoslo así— comenzó a reversarse, a modificarse, a dar vuelta atrás y lo que era un bloque de países latinoamericanos, absolutamente independientes en materia de política internacional, incluso acercándose a otros polos de desarrollo, en el caso de China, Rusia e incluso Irán, eso pareció como diluirse, porque la política de Washington fue desintegrar ese polo que era alternativo y era independiente, y se acudió para ello a una estrategia que está funcionando mucho en América Latina y es judicializar la política y, como la bandera de la anticorrupción sirve para muchas cosas, sirve para bien y sirve para mal según quien lo instrumente, entonces, se le aplicó al líder del Partido de los Trabajadores (PT) brasilero, al señor Lula da Silva, y vino el proceso que todos conocemos y vino la inicial condena a la que usted hace referencia; sin embargo, eso no es caso juzgado, es decir —para que tengamos una idea— falta una especie de último recurso en la cúpula jurídica del sistema normativo brasilero y solamente allí podrá definirse si lo de Lula da Silva tiene asidero legal, camino abierto legal, para que aspira y venza, porque en las encuestas arrasa con cualquiera de los opositores, o si es verdad que el intento de sepultar muy fuertemente a Lula da Silva lo ha conseguido Washington. Pero, por supuesto, que esa normativa no es aislada también depende de presiones de orden social y de orden de político, como se ha visto, la toma impresionante de las principales calles de Brasil tiene que hacer de alguna u otra manera reflexionar y el veredicto final de la última corte de Brasil, porque lo se está denotando abiertamente es que ha habido un montaje para evitar que un hombre como Lula da Silva logre a nombre del Partido de los Trabajadores —un hombre que revertió porcentajes grandes de la extrema pobreza brasileña— logre volver al mandato en Brasil. Además, además, hay un temor muy profundo. Brasil es parte del BRICS, de cinco países asociados alternativamente para enfrentar los grandes tentáculos del mundo financiero internacional, de las grandes potencias, y (Brasil) es una gran potencia en el mundo, es única gran potencia que tiene América Latina y una vuelta del señor Lula da Silva a la presidencia de Brasil, es decir, otra vez un cambio de estilo, otra vez un timonazo en el manejo del barco brasileño, perjudicaría fundamentalmente, otra vez, la estrategia homogénea del policía del planeta, del gendarme del mundo, que al estilo de Teodoro Roosevelt está incentivando y está estimulando el señor Trump y su Administración.

 

E: Esta semana también el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, realizó esta semana una gira latinoamericana a Brasil, Argentina, Chile y Colombia, en el marco de lo que Washington ha declarado 2018 como el “Año de las Américas”, buscando restablecer su antiguo control político y militar sobre la región, que a su juicio está bajo la influencia de Rusia y China; señor Orejuela, ¿es casualidad esta visita en medio de la situación política de Brasil?

 

LO: Esa actividad responde también a una política internacional, responde a un conflicto geopolítico, es decir, se supone que la Federación Rusa y China han logrado calar en algunos países de América Latina, hay proyectos conjuntos en Nicaragua y Bolivia, hay otros convenios, por ejemplo, en Venezuela, etc. etc.; entonces, (EEUU cree que) hay que aminorar esa influencia, la gira, pues tiene la intención —digámoslo así— de poner en fila india a los países de América Latina bajo los intereses de EEUU y quiere además un punto específico, ganar el más grande de los consensos, para intervenir de una manera distinta, ya más exabrupta, más brusca, más fuerte en los asuntos internos de Venezuela.

 

E: Quería acotar también que la decisión de impugnar la candidatura de Lula viene después de que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas determinara que el Estado de Brasil debe permitir que Lula “ejerza sus derechos políticos como candidato” presidencial, como repito, él es favorito en los sondeos electorales. ¿Este pronunciamiento servirá también para promover, impulsar, lo que usted dice desde las bases sociales, las organizaciones, la candidatura del expresidente?

 

LO: Sí me parece que es muy importante, porque a la par de la movilización interna en Brasil, que ocurra la presión internacional de organismos incluso que —digámoslo así— aparentemente no toman partido, como el caso de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

E: Ha sido el señor Libardo Orejuela, profesor y rector de la Universidad Libre de Cali Colombia, con su análisis sobre la situación política del expresidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva.  

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Aug 20, 2018 06:06 UTC
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