Apr 23, 2019 10:46 UTC
  • EEUU, desde el fracaso en Tabas hasta hostilidades contra Cuerpo de Guardianes de Irán (I)

El 5 del mes persa Ordibehesht (25 de abril de este año) es el aniversario de la derrota militar de los Estados Unidos en el desierto de Tabas en Irán. En esta fallida operación “Garra de Águila”, el país norteño fracasó de la manera más humillante. Con este motivo en dos programas analizaremos la naturaleza de los agresores de estadounidenses y el porqué de la persistencia de las hostilidades de Washington contra Teherán.

El suceso de Tabas era en realidad una parte del plan militar de EE.UU. para liberar a los espías estadounidenses que habían sido tomados como rehenes en la sede de su embajada en Teherán, capital iraní, quienes bajo el nombre de diplomáticos y personal de la embajada, estaban espiando y diseñando un plan para derrocar la recién establecida República Islámica de Irán.

La naturaleza de las actividades de espionaje de la sede diplomática de EE.UU. se reveló tras el movimiento revolucionario de los estudiantes seguidores de la línea del difunto Imam Jomeini, quienes descubrieron cientos de documentos y testigos que después fueron eliminados.

Para limitar los alcances de este escándalo, Estados Unidos diseñó el plan “Garra de Águila” lanzada por Washington para tratar de liberar al personal de su embajada, el conocido Nido de Espionaje, en Teherán, que había sido tomada por los iraníes en noviembre de 1979, pero sufrió una debacle.

Los comandos estadounidenses se desplegaron en el oeste de Estados Unidos durante mucho tiempo para prepararse de la mejor forma para esta misión, y eligieron el estado de Arizona por la similitud climática al desierto de Tabas, de Irán.

Con este propósito, los militares norteamericanos formaron un grupo especial de 132 personas denominado Delta Force, para atacar a Irán y liberar a los rehenes.

El 5 de Ordibehesht del año 1359 de la hégira solar (24 de abril de 1980), seis aviones y ocho helicópteros estadounidenses entraron en el espacio aéreo de Irán para liberar a sus 53 espías. Durante la operación, uno de los helicópteros que se encontraba a 120 km de Ravar, provincia de Kerman, al sur de Irán, tuvo fallo mecánico y realizó un aterrizaje forzoso y sus pasajeros fueron transferidos a otro helicóptero, nuevamente este mismo helicóptero sufrió otro fallo técnico e inevitablemente se devolvió al portaaviones.

Seis aviones y otros seis helicópteros llegaron a Tabas y aterrizaron en la oscuridad de la noche en un área remota. Pero durante el reabastecimiento de combustible, otro helicóptero tuvo otro fallo mecánico, y mientras aún no había iniciado la operación, se habían perdido tres helicópteros. Después de llamar al Centro de Operaciones, el entonces presidente de EE.UU. Jimmy Carter ordena el regreso de las tropas, pero los aviones y helicópteros al despegar del desierto de Tabas se vieron atrapados por una gran tormenta de arena, el helicóptero CH-53 colisionó contra el avión C-130 y ambos estallaron, murieron 8 militares, y otros 4 helicópteros quedaron incapaces de volar.

Las fuerzas restantes con 5 aviones llegaron al portaaviones U.S.S. Nimitz, quedando completamente fallida la operación.

Harold Brown, ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos, dijo: “Ocho militares estadounidenses murieron en la operación fallida en Tabas, y los rehenes no fueron liberados hasta que el presidente Ronald Reagan llegó al mandato en enero de 1981”.

Harold Brown

 

De esta manera, las “Garras de Águila” fueron derrotadas en el desierto de Tabas por una tormenta de arena y fue un escándalo que perjudicó notablemente el prestigio mundial de Estados Unidos. La intervención militar estadounidense para liberar a sus espías fue un acto que reveló la naturaleza de los intereses intervencionistas estadounidenses en Irán tras la victoria de la Revolución Islámica.

El perfil de trabajo de los Estados Unidos en los cuarenta años posteriores al evento de Tabas es muy cuestionado. De hecho, la pérdida de la dominación estadounidense sobre los recursos ricos en petróleo y la posición estratégica de Irán, y la pérdida de una de las bases estadounidenses en la región, que desempeñó el papel de proteger los intereses de los Estados Unidos junto a Israel, fue una de las razones que preocupó y enojó mucho a Washington sobre la victoria de la R.I. Irán y el derrocamiento del régimen del Shah.

Por lo tanto, con la victoria de la Revolución, era natural que los Estados Unidos tomaran cualquiera medida para regresar al pasado y el sueño de dominar a Irán. Las vastas actividades de espionaje en el país persa y la posterior agresión en Tabas, el diseño de un golpe de estado “Mask” (Noje) y el apoyo al ejecutado dictador iraquí Saddam Husein en la guerra de ocho años impuesta a Irán, fueron parte de este proceso.

El comportamiento de los Estados Unidos después del caso de Tabas muestra que la Casa Blanca no ha aprendido la lección. El hecho es que la hostilidad por parte de Estados Unidos hacia Irán nunca se ha detenido. Estados Unidos ha sufrido una derrota desvergonzada en la tormenta de arena, pero aún sigue viviendo con la ilusión de doblegar a la población iraní, y el rencor de esta derrota aún continúa. Hoy, la hostilidad y la malicia de la Casa Blanca contra el sistema de la República Islámica han entrado en una nueva fase.

Después de cuarenta años, los gobernantes estadounidenses dicen que tienen problemas con el principio y la identidad de la República Islámica de Irán y, como muestra de esta mala fe, ponen en entredicho la identidad y la originalidad de las instituciones revolucionarias y populares.

El Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, expresó este hecho hace dos años en declaraciones en una reunión sostenida con los funcionarios del sistema, declaró: Muchos de nuestros problemas con los Estados Unidos fundamentalmente no se pueden resolver, porque el problema de EE.UU. con nosotros es nuestros mismos, es decir la República Islámica en sí misma- es un problema, no la energía nuclear, ni la situación de los derechos humanos, el problema de Estados Unidos es con la esencia de la República Islámica”.

En un análisis de la hostilidad estadounidense contra Irán, el Líder iraní enfatizó que uno de los métodos de los poderes agresivos para asustar a las naciones y a los gobiernos y obligarlos a asegurar sus intereses ilícitos, es intimidarlos. Argumentó que si la República Islámica de Irán y la nación iraní temieran a los poderes agresivos y se rindieran ante ellos, ahora no habría señales de Irán ni de los iraníes.

Pero aún EE.UU. tiene la idea ilusoria de querer dominar a Irán, y demanda a la nación persa rendirse ante las atrocidades de los gobernantes estadounidenses. La respuesta de la nación iraní a estos insultos estadounidenses es, por supuesto, clara. Nunca podemos esperar la paz y amistad de EE.UU. Las políticas antiraníes de EE.UU. son una realidad que requiere tomar las medidas adecuadas.

En la segunda y última parte de este programa, estudiamos más sobre este caso.

A/FSH/SC

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