Pars Today-Los iraníes el 13 de Farvardin, marcado en el calendario persa como el Día de la Naturaleza, salen de sus casas y se dirigen a las áreas naturales y bien temperadas de la llanura, el desierto o áreas boscosas para poner cerrar el último día del Eid Noruz.

Allí, familiares, parientes y amigos pasan el día en medio de la naturaleza y retornan por la noche a sus hogares. Además, esta vez, el 13 de Farvardin coincide con el último día del “Etekaf”, se refiere a los días 13, 14 y 15 del mes de Rajab del calendario islámico en que las personas se reúnen en las mezquitas para rezar y permanecen los tres días sin salir. Al día siguiente de los tres días de adoración a Dios, abandonan la mezquita y regresan a sus hogares después de la puesta del sol, con la esperanza de olvidarse de la vida material.

 

 

 

Es primavera y la brisa susurra en las orejas de las flores les recuerda que es tiempo de crecer y perfumar. Los brotes emergen del suelo y la hierba como un terciopelo verde cubre llanuras y jardines. Las montañas se llenan de flores silvestres y sus diversos colores, amarillo, blanco y rojo, en medio de la exuberante hierba, crea un efecto especial en el ambiente primaveral.

 

 

 

En la mitología iraní, la edad del mundo es de 12 mil años. Después de este período, el mundo material termina y los seres humanos regresan a su posición eterna en un nuevo tiempo. Más claro, las personas que están en este mundo tienen el deber de luchar contra el diablo y alcanzarán la victoria con la aparición del Imam Salvador. Después de este período, termina el mundo material y los seres humanos regresan a su posición eterna es decir el paraíso. Por lo tanto, los primeros doce días se refieren a “la fiesta del nacimiento de los seres humanos”, y es una parábola de doce mil años de vida y batalla contra el mal, hasta el decimotercer día que también es una alegoría del decimotercer milenio y el comienzo de su liberación del mundo material. Esta creencia en el antiguo Irán causó el decimotercer día de Noruz, el día especial que lluvia de primavera riega los jardines secos. Como el tercer día de Etekaf, que es un día especial de bendiciones y por eso los devotos suplican misericordia a su Señor, después de tres días de ayuno y la oración. Sobre los beneficios de la oración existe una narración del Imam Sadiq (la paz sea con él) en la que dice que una oración de alabanza es una oración con la que se abren las puertas del cielo y para el orador que se rige a los tiempos de la oración no hay otra recompensa que el paraíso.

 

 

 

Los antiguos persas consideran el día 13 del Farvardin como un símbolo de la vida humana en el paraíso. Dado que la caída de la lluvia de primavera causa la vegetación y la frescura de la tierra como índices del paraíso, esta creencia condujo a considerar el decimotercer el día especial como Noruz, el día que la lluvia de primavera hace renacer la tierra. Entonces la gente va a la llanura y se enfrenta en este día para derrotar al diablo de la sequía. Ahora, en los tres días de Etekaf del mes de Rajab, la gente sale de su casa para vencer al demonio de la sequía y acercarse a su Señor. Se refugia en las mezquitas y, al tercer día, a eso del mediodía de Rajab, después de tres días de adoración, con la esperanza de aliviarse de las ataduras del mundo material, deja la mezquita tras la puesta del sol y regresa a sus hogares.

 

 

 

Hoy, aunque el mundo ha sido testigo de una aparente renovación de los seres humanos, la vida maquinaria, ha hecho al hombre sea ajeno de sí mismo. En la vida humana repetitiva de la actualidad, las personas viven costumbres que las han alejado de su verdad como sucesores de Dios en la tierra. Por lo tanto, para escapar de esos hábitos, el hombre necesita tener un lugar donde pensar y  purificar su interior para recibir la presencia del Señor. Por eso realiza Etekaf. Etekaf significa acercamiento a Dios y alejamiento del mundo material. Es una adoración voluntaria. Etekaf significa escapar del placer y del egocentrismo y avanzar hacia lo superior, el regreso del corazón hacia la dirección de la Quibla. Las personas que realizan Etekaf van a la mezquita para purificar su corazón y alma de toda la suciedad y maldad y, en esta concentración de tres días, vuelven a la tierra de la honestidad, el brillo y la pureza, en realidad, es un viaje cuyo resultado es una lluvia de la luz y espiritualidad en los corazones puros. 

 

 

 

En el antiguo Irán, el valor de los días no era el mismo. Algunos reyes tomaban los primeros 5 días del año para dedicarlos a la aristocracia, los 5 siguientes para los sirvientes y el personal real, otros 5 para los guardianes y los cortesanos y unos 5 días para el pueblo y los 5 días finales del mes para los campesinos en particular. Con la clasificación de los días marcaban las diferencias entre las personas y así valoraban los días. Pero, en la cultura islámica, el criterio para valorar los tiempos es diferente y algunas veces el valor es más alto. Porque, desde el punto de vista de los eruditos islámicos, el tiempo en el mundo natural tiene un efecto esotérico en el reino. En ciertos momentos, los seres humanos suplicantes, al igual que limaduras de hierro en el campo magnético de un imán fuerte, se mueven más rápido hacia un destino excelente, de acercamiento a Dios. Por esta razón, se ha ordenado a todos que en tiempos como los días de Etekaf o la última década del mes sagrado del Ramadán, aprovechen la oportunidad para acelerar su movimiento evolutivo con buenas obras o actos de bondad, cuyo resultado no es más que bendición y perdón. 

 

 

 

En los días de Etekaf, los musulmanes permanecen en las mezquitas durante tres días y no salen de allí a menos que no sea necesario. Durante estos tres días, los motakefin (las personas que hacen Etekaf) ayunan y adoran buscando el perdón de su Señor. Sobre la importancia del último día, una narrativa cuenta que Adán (la paz sea con él) presenta a Dios: “¡Oh mi Señor!, dime cuál es el tiempo que tu más te gusta”. Dios, misericordioso, dijo: “¡Oh Adán! El momento más hermoso para mí es el día quince del mes de Rajab. ¡Oh Adán! El día quince del mes de Rajab acércate a mí tomando ayunos, orando, pidiendo perdón, mencionando ‘no hay más Dios que Alá’. ¡Oh Adán! Mi juicio es que entre tus hijos elegiré a un Mensajero, el Hazrat Mohamad, que es tolerante, amable, bendecido. He dedicado a él y a su pueblo unos días del quinto mes de Rajab, y les daré lo que me pidan ese día. ¡Oh Adán! quien ayuna en el decimoquinto día de Rajab y dé limosna, para controlar su ira, su recompensa no será menos que el paraíso. ¡Oh Adán! Di a tus hijos que no cometan crímenes ni pecados en el mes de Rajab, porque el pecado en este mes es más grande”.nl

 

 

 

Estimados oyentes, como han visto, en el vasto país de Irán, dos calendarios, el solar y el lunar, se combinan. Este año, el Día de la Naturaleza y el día final de Etekaf se convierten en dos polos de un proceso único de identidad, relaciones que a primera vista parecen inflexibles. Por lo tanto, el Islam no es un elemento extraño en la vida de las personas. De hecho, el Islam abarca todos los espacios y se adapta a las diferentes condiciones.

 

Apr 02, 2018 00:56 UTC
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