Dec 30, 2018 00:27 UTC

ParsToday-El 9 de Dey de 1388 (del calendario iraní), 30 de diciembre de 2009, ocurrió un evento épico que se registró en la historia de la Revolución Islámica como un evento eterno. En esta ocasión, hemos preparado dos espacios especiales, esperamos que sean de su agrado e interés.

Como todos los años en 2009, se llevaron a cabo en Irán las elecciones presidenciales. La participación del 85 por ciento de la población en la décima elección presidencial mostró la continuación del patrón del populismo en el sistema.

 

Esta realidad sorprendió a los observadores internacionales y fue amargo e insoportable para los enemigos de la nación iraní. Por esta razón, tramaron un complot en los centros de estudios en Londres, Washington y Tel Aviv y lo ejecutaron aprovechándose de la negligencia de algunos elementos internos para luego imponer el régimen de caos en los días posteriores a las presidenciales al sistema de la República Islámica.

Uno de los objetivos importantes diseñados en el marco de una conspiración en forma de desobediencia civil, fue mostrar la falta de participación de la gente en estas elecciones.

 

Mehdi Fazaeli, un experto en asuntos políticos, dijo que el costo de este flujo se había impuesto al país y agregó: "una de las razones de la complejidad del complot del año 2009 fue que el movimiento contrarrevolucionario usó todo su potencial en ese momento. Pero no fue solo para las elecciones, su principal objetivo era derrocar al sistema”.

 

De hecho, los objetivos de los EEUU durante este complot se basaban en la política de "matar dos pagaros de un tiro”.
Los diseñadores de esta intriga, por un lado, señalaron la integridad de las elecciones, y por otro lado, soñaron con un derrocamiento suave.
Por esta razón, el caos postelectoral después de la décima elección presidencial en Irán no fue un hecho común, sino un fenómeno basado en el patrón de revoluciones suaves.

 

Sadulá Zarei, un experto en asuntos internacionales, para analizar los componentes influyentes en este complot, se refirió al papel de los medios de comunicación y las intervenciones de algunos funcionarios oficiales en los EEUU y Europa en apoyo a los conductores de la sedición, y dice: "Estas corrientes así como cooperaron con el enemigo durante los 8 años de la guerra impuesta, también se convirtieron en unidades para las fuerzas iraquíes, entraron en escena y estuvieron activos en el complot del año 2009 ".

 

Por supuesto, está claro que en la formación de este complot, el enfoque incorrecto de algunos candidatos presidenciales durante los debates electorales llevó el tema de las elecciones a un margen peligroso.
En este sentido, los movimientos inusuales de las fuerzas oportunistas con el pretexto de apoyar a un candidato derrotado en la elección llegaron al punto de insultar los valores y símbolos de Ashura en las ceremonias de duelo del mes de Muharram.

El verdadero propósito de los Estados Unidos fue provocar un caos en Irán mediante la creación de divisiones y disputas internas. Como resultado, los Estados Unidos había centrado sus esfuerzos en restringir la imagen del sistema y disuadir a las personas de participacipar en los actos políticos.

 

La exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, en el libro "las decisiones difíciles" publicado hace poco se refirió a las decisiones difíciles que se había obligado a tomar durante ese tiempo.  

 

En una parte de sus memorias, se refiere al caos después de las elecciones presidenciales en Irán, y escribe: "El gobierno del presidente Barack Obama en los años posteriores a los disturbios después de las elecciones presidenciales de 2009 gastó decenas de millones de dólares en entrenar a más de 5.000 de los opositores iraníes en todo el mundo”.

Este complot, dirigido desde Londres y Washington, provocó caos en diferentes ciudades de Irán durante unos meses. Este caos, además de conllevar a una gran cantidad de daños materiales y espirituales, dio esperanza al jurado enemigo  de la Revolución Islámica, es decir el sistema del domino y la arrogancia global.


Pero el 30 de diciembre de 2009, la gente del Irán islámico salió a las calles de todas las clases, religiones y, según las palabras del Líder Supremo de la Revolución Islámica, conquistaron uno de los picos inolvidables y, gracias a sabiduría, acabaron con ese ambiente y registraron un eterno día en la historia de la revolución islámica, apoyándose en su fe y en la voluntad divina.

En una ocasión, el Líder Supremo de la Revolución Islámica de Irán, el Ayatolá Seyed Ali Jamenei, se refirió a los incesantes esfuerzos de EEUU para socavar la esperanza de la confianza del pueblo iraní y afirmó que ´´ el 30 de diciembre (de 2009) con su grandeza, fue el día que la nación respondio a tales juegos, defendiéndo los valores de la revolución y la religión.

Entonces, se debe evaluar la epopeya de 30 de diciembre como un movimiento igual a los movimientos del despertar islámico.

 

La nación iraní, con su presencia consciente  y tras su participación en la gran marcha del 30 de diciembre, mostró su alto nivel de conocimiento respecto a los flujos de desviación.


En sus comentarios, el Líder Supremo se ha referido en repetidas ocasiones a los incesantes esfuerzos de los Estados Unidos para sembrar discordia y conspirar en la región. Las declaraciones del Líder Supremo, de hecho, representan los objetivos que Estados Unidos ha estado persiguiendo contra la nación iraní en todos estos años.

 

Sin duda, como ha señalado el Líder Supremo, el alto costo y los complejos planes de Estados Unidos para crear diferencias políticas, religiosas, étnicas y lingüísticas en Irán han sido inútiles y sin éxito, y no dudemos en el avance y el crecimiento de Irán durante el mandato del actual presidente de los Estados Unidos.

 

El movimiento espontáneo del pueblo iraní en la marcha del 30 de diciembre y la resistencia ante el complot después de la décima elección presidencial, muestra esta realidad histórica,  la presencia unida del pueblo en la escena, como la principal fuerza y un importante principio en la estabilidad de la revolución y el sistema de la República Islámica nunca ha permitido la penetración al enemigo.

 

En otro espacio, revisaremos otras dimensiones de esta gran epopeya.

 

 

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