Feb 11, 2019 02:17 UTC

ParsToday-Las ceremonias de la victoria de la Revolución Islámica de Irán se celebran todos los años en Irán. Así este 2019, los iraníes salen a las calles para celebrar el 40.o aniversario de la caída de la monarquía y de la dependencia, así mismo, homenajear al Imam Jomeini, el líder y el fundador de la gran Revolución Islámica, y a los miles de mártires de esta revolución.

 Mártires que perdieron la vida en el camino de la victoria de la Revolución Islámica y el establecimiento de la República Islámica.

 

Las celebraciones del 40 aniversario de la Revolución Islámica de Irán de este año gozan de dos características importantes. La primera, es dar respuesta a las conspiraciones de los enemigos de la Revolución Islámica, encabezados por Estados Unidos y el falso régimen de Israel.  Pues, algunos funcionarios y figuras prominentes estadounidenses habían anunciado que la República Islámica de Irán enfrentará serios desafíos e incluso no celebraría el 40 aniversario de su Revolución Islámica.

 

 Estados Unidos siempre ha tratado de derrocar a la República Islámica de Irán desde el inicio de la victoria de la Revolución Islámica. El régimen del dictador Mohammad Reza Pahlavi dependía en gran medida de Estados Unidos, de modo que Irán era uno de los principales pilares de la doctrina estadounidense en Oriente Medio. Richard Nixon, expresidente de Estados Unidos y fundador de esta doctrina, consideraba a Irán como un instrumento de Estados Unidos en Oriente Medio. En el marco de la estrategia de Washington en esta región, proporcionaba armas y equipos de lo más avanzado al shah Mohammad Reza Pahlavi.

 

Más de 40 000 asesores estadounidenses estaban activos en Irán y, en la práctica, gobernaban el país persa. Mohammad Reza Pahlavi estaba a cargo de los estadounidenses. El embajador estadounidense en Irán estaba más cerca al shah de Irán que cualquier otro funcionario nativo, así, el shah consultaba con él funcionario foráneo primero para cualquier decisión importante.

 

La victoria de la Revolución Islámica de Irán fue un gran golpe para las políticas dominantes  de EEUU. Por este motivo, desde el comienzo de ese triunfo, el gobierno de Estados Unidos no dudó en tomar cualquier medida para acabar con la República Islámica de Irán. Durante estos cuarenta años, EEUU ha apoyado simultáneamente a todos los grupos y movimientos, incluidos los separatistas, que se oponen a la revolución. Paralelamente, el gobierno estadounidense recurrió a sanciones económicas, asesinato de autoridades y apoyo de grupos disidentes y opositores a la República Islámica de Irán y, en última instancia, ayudó al régimen de Sadam a violar el territorio iraní y dirigir una batalla militar contra la República Islámica de Irán en el Golfo Pérsico con el objetivo de derrocar a la República Islámica de Irán.

 

Estas medidas hostiles contra la República Islámica de Irán, en la práctica, durante las últimas cuatro décadas, han fortalecido y consolidado las bases de la República Islámica y aumentado la popularidad de sus líderes, de tal modo que, casi diez millones de iraníes participaron en el funeral del cuerpo del Imam Jomeini, el líder y fundador de la Revolución Islámica. En las exequias la multitud duplicaba a la que se presentó en el aeropuerto y las calles de Teherán después del regreso de exilio del Imam Jomeini a su país después de quince años, en febrero de 1979. El Seyed Ali ayatolá Jamenei, el sucesor del Imam Jomeini y actual Líder de la República Islámica de Irán, pese a haber transcurrido tres décadas desde el comienzo de su liderazgo, sigue siendo la figura más popular entre los iraníes.

 

En los últimos cuarenta años, se han celebrado 36 elecciones con  amplia participación popular en la República Islámica de Irán. Las duodécimas elecciones presidenciales en 2017 fue la última jornada de comicios hasta el cuadragésimo aniversario de la Revolución Islámica en Irán. El 73 % de las personas aptas para votar participaron en estas votaciones, en las que Hasan Rohani, con aproximadamente el 56 % de los sufriagio, fue elegido para otro período de cuatro años como  presidente del país persa.

 

A pesar del fracaso de Estados Unidos en todas sus acciones contra la República Islámica de Irán durante los últimos cuarenta años, Washington aun intenta derrocar la revolución mediante la promoción de la iranofobia en la región y en el mundo bajo varios pretextos. No obstante, las bases de la revolución son tan fuertes que hoy en día, Irán se convertido en uno de los países efectivos en cuando a estabilidad y seguridad en Oriente Medio y en el combate a las crisis en esta región estratégica. En los últimos ocho años, la República Islámica de Irán ha sido uno de los principales países en la lucha contra el terrorismo y los grupos extremistas y takfiries, en particular el grupo Daesh, apoyado por EEUU, Arabia Saudí y otros Estados regionales y transregionales.

 

El Gobierno de Estados Unidos cree aún que puede enfrentar al pueblo  iraní con los funcionarios del sistema de la República Islámica, e intenta en vano crear insatisfacción entre la gente por medio de las sanciones económicas y la guerra psicológica que impone a los iraníes. 

 

El gobierno de Estados Unidos imaginó, a principios de 2018, que sería capaz de provocar al pueblo iraní ante su gobierno electo, aprovechándose de una serie de insatisfacciones y a través del apoyo a la propagación de disturbios. No obstante, con una masiva protesta popular contra los disturbios, y la asistencia masiva a la marcha del trigésimo noveno aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, la conspiración de los enemigos de la Revolución Islámica resultó en vano.

La marcha del pueblo iraní en el 40 aniversario de su gloriosa revolución, y la presencia de diferentes clases sociales, es también otra firme respuesta a las infundadas afirmaciones de los enemigos de la  Revolución Islámica. Además, transmite un mensaje al mundo que, según el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Jamenei, la Revolución Islámica de Irán se encuentra en los primeros pasos de su camino y le falta mucho para avanzar y alcanzar sus ideales en los próximos años.

 

Con la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, comenzó una nueva ronda de acciones de la Casa Blanca contra la República Islámica de Irán. Sin embargo, Trump ha enfrentado obstáculos para concretar sus acciones directas contra la República Islámica de Irán. Una de estas restricciones ha sido el acuerdo nuclear firmado entre el Grupo 5+1 y la República Islámica de Irán. Teherán  aceptó  limitaciones en sus investigaciones y actividades nucleares pacíficas durante un período específico como muestra de buena voluntad para demostrar la naturaleza pacífica de su programa nuclear y también neutralizar la política del régimen sionista que pretendía mostrar peligroso el plan nuclear iraní. Las partes del acuerdo con la República Islámica de Irán, incluido Estados Unidos, se comprometieron a levantar las sanciones económicas antiraníes. El acuerdo fue aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; sin embargo, Donald Trump se retiró  de este acuerdo en mayo de 2018 con el pretexto de que este era el peor acuerdo en la historia de Estados Unidos.

 

El presidente reanudó las sanciones económicas contra la República Islámica de Irán y amenazó a las contrapartes económicas y comerciales con Irán de imponer sanciones secundarias en caso de mantener sus  cooperaciones económicas y comerciales con Irán. Pero esta acción se enfrentó a la reacción de los aliados europeos y otros miembros de la Unión Europea. Francia, Alemania y el Reino unido enfatizaron el compromiso de los miembros del grupo 5 + 1 y anunciaron que crearían un mecanismo financiero para contrarrestar las sanciones secundarias de Estados Unidos. Esta promesa de Europa y el establecimiento de un mecanismo financiero para el comercio y las transacciones financieras con la República Islámica de Irán, después de un retraso de 10 meses, se concretó hace unos días en París, paralelamente con el 40 aniversario de la Revolución Islámica.

A pesar de la profunda brecha entre Estados Unidos y sus aliados europeos, el Gobierno de Trump y sus asesores aún esperan derrocar a la República Islámica de Irán en el 40 aniversario de la Revolución Islámica. John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional de Trump y uno de los políticos más iranófobos de Estados Unidos, esperaba que, tras la revisión del Gobierno de Trump de las políticas de EEUU y la salida de este país del acuerdo nuclear, la Revolución Islámica no atestiguaría la celebración de su 40 aniversario de la victoria de la Revolución Islámica. Creían que al restaurar las sanciones económicas y la guerra psicológica podrían poner a prueba su política fallida para provocar a la gente ante su gobierno por los problemas económicos e incluso hablaron de que se avecinaba “un verano caliente en Irán”´.

 

Hace poco, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en una reunión mantenida en Teherán (capital iraní) con los familiares de los mártires, afirmó que EEUU y los otros enemigos de Irán pretendían crear discrepancia y diferencias entre los diversos estratos en Irán a través de las sanciones y llevar a la gente a las calles y lo habían llamado “el verano caliente”, pero al contrario de sus ilusiones, este verano fue uno de los mejores, dijo el Líder.

 

En este mismo sentido, el presidente persa Hasan Rohani afirmó que la nación iraní celebrará este año como siempre el aniversario de su revolución en las calles.

Las palabras del Líder y del presidente de la República Islámica de Irán sobre la persistencia de la gente en sus ideales revolucionarios, demostrada  a través de su participación en las celebraciones del 40 aniversario de la Revolución Islámica y la marcha del 11 de febrero dejaron claro una vez más que las raíces de esta revolución son más fuertes de lo que piensan los gobernantes estadounidenses. 

 

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