Pars Today-En esta oportunidad estudiamos la salida de EEUU del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Actualmente, el caso de los derechos humanos es una de las noticias más vistas del día a nivel mundial. En este contexto, las organizaciones defensoras de los derechos humanos tienen múltiples actividades encaminadas a elevar la situación de los derechos humanos y enfrentar la violación de los mismos en todo el mundo. La más importante entidad de los derechos humanos en el mundo es el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU). Este consejo es uno de los órganos principales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y una de las bases de la Asamblea General de dicha organización. Una de las diferencias del Consejo de Derechos Humanos con el Comité de Derechos Humanos es su característica jurídica. El CDHNU es el principal órgano de las Naciones Unidas en la promoción y protección de los derechos fundamentales y las libertades básicas de todas las personas.
 
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU tiene que estudiar todos los casos de violación de los derechos humanos en los países y adoptar las medidas necesarias al respecto. Además, para ayudar a la elevación de la situación de los derechos humanos, debe proporcionar servicios de consulta y ayudas técnicas sobre el compromiso de los gobiernos con los derechos humanos. Además, tiene que elaborar informes rotativos sobre la situación de los derechos humanos de los países. 
 
 
 
Dada la importancia de los derechos humanos, lamentablemente, hace poco hemos sido testigos de la salida de EEUU del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La embajadora de EEUU en la ONU, Nikki Haley, el martes 19 de junio, en una rueda de prensa, en Washington, informó de la decisión de su país de abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Haley, al igual que el secretario de Estado estadounidense, señaló que el organismo global era “una cloaca de parcialidad política”. “Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de los derechos humanos”, dijo Haley.
 
Denunció también que el Consejo tiene un “prejuicio crónico contra Israel” y pidió reformas del mismo.
 
 
 
La diplomática estadounidense acusó a dicho Consejo de defender muy débilmente los derechos humanos y adujo que  esta entidad no merece ese nombre. Por otra parte, Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, acusó al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de ser una organización dualista y señaló que algunos de sus miembros son los peores representantes de los derechos humanos del mundo. Además arguyó que la mayoría de los derechos humanos se ignoran en el mundo, mientras sus violadores están sentados en los escaños de dicho Consejo y juzgan a personas que son mejores que ellos. Pompeo también dijo que este Consejo es partidario de los que se aprovechan de los derechos humanos y de la confianza política.
 
 
 
Anteriormente, EEUU ya había acusado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de adoptar una postura hostil contra el régimen sionista. Hace un año, Haley misma había solicitado reformas en este Consejo, pero al parecer EEUU decidió no esperar más por dichas reformas. En aquel entonces, Nikki Haley criticó al Consejo por haber acusado al régimen sionista mientras desatiende las medidas de algunos países, que a su juicio, violan los derechos humanos.
 
 
 
La decisión de EEUU de retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se ha enfrentado a múltiples críticas. Antonio Gutérres, el secretario general de la ONU, emitió un  comunicado en el que expresa su pesar por la salida de EEUU de esta entidad de las Naciones Unidas. El secretario general de la ONU “habría preferido que Estados Unidos permaneciese en el Consejo de Derechos Humanos” de la organización, según dijo su portavoz, Stéphane Dujarric. “La arquitectura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desempeña un papel muy importante en la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo”, agregó el vocero, en un breve comunicado tras el anuncio de la salida de Washington de ese organismo.
 
De igual modo, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, calificó la decisión estadounidense de “decepcionante, aunque no realmente sorprendente”. “Dado el estado de los derechos humanos en el mundo actual, EEUU debería estar dando un paso al frente, no un paso atrás”, dijo en un mensaje publicado en Twitter por su oficina.
 
Por su parte, la Unión Europea (UE) consideró que esta medida daña el crédito de EEUU como un país partidario de la democracia en el mundo. Asimismo, el Gobierno del Reino Unido lamenta la decisión del Gobierno estadounidense de abandonar el CDHNU, lo expresó así el canciller británico, Boris Johnson. En su opinión, “esta organización es el mejor instrumento que tiene la comunidad internacional para luchar contra la impunidad en un mundo imperfecto y para alcanzar muchos nuestros objetivos internacionales”.
 
 
 
El presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Konstantin Kosachov, en reacción a la decisión de EEUU, indicó que un país que tiene poder y está seguro a sus posturas, en cualquier condición, demuestra su veracidad, incluso si es en minoría. Actualmente, EEUU habla en condiciones de que sus líderes ante los ojos asombrosos de todo el mundo, alejan a los niños de sus padres, inmigrantes indocumentados .
 
 
 
En este contexto, solo el régimen sionista acogió la salida de EEUU del Consejo de DDHH de la ONU y la consideró una decisión valiente. La oficina del primer ministro del régimen de Israel, Benjamín Netanyahu, consideró que la medida de EEUU es una decisión contra el dualismo y las mentiras del consejo de los derechos humanos de la ONU. El despacho de Netanyahu adujo que este Consejo durante muchos años mostró que es una organización sesgada, hostil, anti-israelí que vendió su misión para defender los derechos humanos. A continuación, critica que este Consejo en lugar de estudiar la violación de los derechos humanos en los países, adopta medidas contra Israel que, a su juicio, es la única democracia en toda la región del Oriente Medio.
 
 
 
Desde que Donald Trump asumió la Presidencia en EEUU, en enero de 2017, este país ha reducido sus colaboraciones con la ONU. EEUU ha mermado sus ayudas financieras a esta organización y se ha retirado también de la organización educativa, científica y cultural de la ONU, es decir, la Unesco y  del pacto medioambiental de dicha organización, conocido como el Acuerdo de París.  
 
 
 
Mientras tanto, los dichos y hechos de Trump contradicen claramente con los derechos humanos y la libertad de expresión. Trump se conoce por su recia postura antimigrantes  y antimusulmanes y como una persona que no tiene miedo de insultar a los demás, incluso de forma verbal. De hecho, el actual presidente de EEUU considera a los mexicanos como criminales, a los musulmanes como terroristas y a los africanos como ciudadanos de “un país de mierda”. La victoria del magnate republicano en EEUU ha fortalecido a los movimientos racistas y violentos dentro y fuera de dicho país y estos no escatiman esfuerzos para violar los derechos humanos y las libertades personales y cívicas de las personas.
 
 
 
En el escenario de la política exterior, la elección de Arabia Saudí, un país famoso por violar los derechos humanos y pionero en la masacre de ciudadanos indefensos en la guerra contra Yemen, como el primer destino del viaje extranjero de Donald Trump después de su llegada al poder, muestra el nivel de su compromiso con los derechos humanos. Además, el apoyo de Trump a la continuación de la construcción de los asentamientos sionistas en los territorios palestinos y el reconocimiento oficial de Al Qods como la capital de Israel, han provocado protestas y críticas en las entidades defensoras de los derechos humanos.
 
 
 
La salida de EEUU del Consejo de Derechos Humanos de la ONU muestra los profundos cambios la plana gobernante de EEUU. La ONU y las entidades dependientes de esta organización fueron creadas por los poderes victoriosos de la Segunda Guerra Mundial. En realidad, estas entidades fueron creadas de  forma que los poderes victoriosos de la Segunda Guerra Mundial tuvieran mayor influencia en estas. De hecho, la Carta Magna de la ONU se escribió en base a los intereses de los poderes victoriosos en dicha contienda global. EEUU, a la cabeza de dichos poderes, durante los años de la Guerra Fría y después del desmantelamiento de la Unión Soviética y los sistemas comunistas, se esforzó por aprovecharse de la ONU. Por otra parte, cuando se planteaba el borrador de una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU o en otras entidades de la organización internacional, considerando los intereses y las políticas de Washington, el representante estadounidense lo vetaba. No obstante, las Naciones Unidas y las organizaciones dependientes de ella, como el Consejo de  Derechos Humanos y la organización científica y cultural de la ONU, es decir, la Unesco, no ignoran fácilmente las exigencias y peticiones de los países débiles. Además, el cambio de las ecuaciones en el sistema internacional y la caída del poder de EEUU en el escenario mundial han provocado que el gobierno norteamericano ya no tenga aquel dominio e influencia antiguos en la ONU y las organizaciones dependiente de ella para imponer sus políticas. La salida de EEUU de la Unesco, del Acuerdo de París y del Consejo de DDHH de la ONU, aduciendo en este último caso, las débiles críticas de este Consejo a la masacre hostil de los palestinos por el régimen falso israelí, hablan de la caída del poder de Washington y de su incapacidad para imponer sus políticas expansionistas.Las  medidas que ha adoptado Trump en las recientes semanas ante los migrantes y su salida del Consejo de Derechos Humanos evidencian que el Gobierno de EEUU busca imponer una nueva definición de los derechos humanos basada en el racismo y el apoyo al régimen criminal de Israel. Esta definición de los derechos humanos se conoce como "derechos humanos estadounidenses". Al contrario de hace 70 años, EEUU ya no tiene el crédito, el poder y la influencia que disfrutaba después de la Segunda Guerra Mundial cuando imponía exigencias a otros países. Incluso los aliados europeos de EEUU han adoptado medidas ante las políticas unilaterales de la Casa Blanca y las han enfrentado claramente. Ahora, el Gobierno norteamericano, con estas medidas, solo ha conseguido aislarse en el escenario mundial y sus políticas han perdido su influencia anterior y ya nadie las respeta.

 

Jul 18, 2018 08:00 UTC
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