Pars Today-En esta edición, estudiamos las medidas y decisiones de los países europeos ante la crisis de los inmigrantes y refugiados.

Actualmente, la inmigración se ha convertido en uno de los asuntos importantes en el ámbito de las relaciones internacionales y es una de las características inevitables de la vida humana. Muchas personas en el mundo han abandonado su patria por diferentes motivos y viajado a otros países en búsqueda de una vida más tranquila. El desarrollo de la guerra y la crisis en algunos países como Afganistán, Irak, Siria, Libia, Palestina y otros de África ha provocado el aumento del viaje de desalojados de estos países hacia Europa y otros países de Occidente. Anteriormente, el fenómeno de los refugiados se consideraba un asunto provisional, pero, actualmente, se ha convertido en un permanente problema mundial.

 

Desde el año 2014 hasta el momento, más de 650 mil inmigrantes extranjeros, en su mayoría de África y la región de Oriente Medio, se esforzaron ampliamente para llegar a las fronteras de Europa a través del mar o la tierra e incluso, recurrían a traficantes de personas. Hasta el momento, Italia y Grecia han aceptado a un gran número de inmigrantes extranjeros, inmigrantes que después de pasar travesías en el mar Mediterráneo, arribaron a las costas de los países europeos.

 

En base al informe de la Organización Internacional de Migración, en los primeros seis meses del año 2018, casi 56 000 inmigrantes entraron en Europa. En el año 2015, es decir, hace tres años, esta cifra fue de un millón de personas. Hasta ahora, países de Europa central se han opuesto al plan de la Unión Europea (UE) de albergar a 160 mil inmigrantes que se encuentran en campamentos de Grecia e Italia. Actualmente, Estos campamentos ahora tienen una población excedente.

 

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), desde el inicio de este año hasta el momento, más de mil personas han perdido la vida en el mar al tratar de cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. Esta cifra incluye unas 220 personas que murieron ahogadas a finales de junio.

 

A pesar de la drástica reducción en el número de viajes de los migrantes extranjeros a los países europeos, la Unión Europea, por enfrentar la crisis de inmigración, soporta fuertes tensiones políticas. Algunos gobiernos europeos por adoptar algunas estrategias adecuadas para paliar esta crisis, sufren profundas discrepancias.

 

En base al proyecto de ley de migración en Francia, la entrada ilegal a este país se castiga con la cárcel. El texto también prevé reducir a un máximo de seis meses el proceso de solicitud de asilo y facilitar la reconducción a la frontera de los inmigrantes que no hayan obtenido este amparo, y aumenta el periodo de retención administrativa de los inmigrantes en proceso de expulsión que pasaría a 90 días, el doble del límite actual. El presidente francés, Emanuel Macron, avala esta iniciativa, diciendo que acelera el estudio de los dossiers de los solicitantes. Pero, los grupos opositores opinan que la nueva normativa es muy dura.

 

Conforme este anteproyecto, los migrantes cuya solicitud de refugio o asilo ha sido rechazada y esperan su expulsión, pueden permanecer detenidos hasta tres meses en Francia, un periodo dos veces más que anterior que era de 45 días. Los opositores a esta ley creen que la nueva normativa pone en antejuicio a los migrantes como culpables. Los niños también son detenidos junto a su familia. Mientras tanto, se ha establecido que un grupo laboral estudie otra vez el caso de los menores migrantes.

 

El Observatorio de los Derechos Humanos (HWR) pone de relieve que acortar el plazo del proceso de solicitud de asilo va en detrimento de los colectivos más frágiles pues podrían perder el tiempo para presentar su petición. Criticó asimismo que "pretendiendo reforzar la eficacia del sistema de asilo, el proyecto de ley incluye en realidad una serie de medidas que restringirían el acceso a la protección". 

 

De igual manera, el nuevo gobierno derechista de Italia, en continuación de sus férreas políticas para evitar la entrada de migrantes, hace poco, no permitió a un barco comercial, con bandera italiana, que desembarcara migrantes que había salvado en el Mediterráneo. Un barco comercial que portaba equipamientos de plataformas petroleras salvó a 66 migrantes en las costas de Libia e intentaba llevarlos a Italia, pero el Gobierno de Italia no permitió a los responsables de la embarcación que trasladaran a los supervivientes a las costas de este país, según ha informado una fuente cercana del Ministerio de Exteriores de Italia. 

 

Desde el primero de junio, el nuevo gobierno que ha tomado las riendas del poder en Italia se caracteriza por sus duras políticas migratorias. En este sentido, ha rechazado recibir a barcos que portan a migrantes y, en uno de los casos, se ha negado a recibir a los migrantes devueltos por Alemania —Berlín devuelve a los migrantes al país por cuya frontera entraron a Europa—. Italia presiona con fuerza a los otros países miembros de la Unión Europea para que aumenten su  participación en la repartición de los migrantes que llegan al territorio comunitario.

 

Simultáneamente con los duros reglamentos de la Unión Europea contra los refugiados, el acuerdo de creación de campamentos para refugiados ha intensificado las protestas por la desatención de los líderes de dicha Unión a las altas cifras de muertes de emigrantes en las costas de Europa. Mientras tanto, recientemente, los países la Unión Europea han alcanzado un controvertido acuerdo, el cual se alcanzó después de que el nuevo gobierno derechista y radical de Italia impidiera el anclaje en sus puertos de barcos que portan a migrantes. Según este pacto, los Estados miembros crearán centros “controlados” para separar a los refugiados, con derecho a permanecer en los Veintiocho, de los inmigrantes económicos, que serían devueltos a sus países de origen. Por tanto, cuando las personas lleguen al territorio comunitario serán internadas en esas instalaciones hasta decidir si se les otorga el estatus de protección o no. La reubicación de los refugiados desde esos centros a diferentes Estados miembros también será voluntaria para los Veintiocho.

 

Asimismo, los líderes de 28 países de la Unión Europea han acordado múltiples medidas que van más allá de sus fronteras para frenar el masivo éxodo migratorio. En este sentido, ofrecen mayores ayudas financieras a Turquía y los países de África del Norte, desde donde los refugiados viajan más hacia Europa. También pretenden aumentar sus inversiones en África para ayudar a Estados a alcanzar un cambio socioeconómico y, de esta manera, la gente no abandone sus países en busca de una vida mejor en los países europeos.

 

El periódico británico The Guardián, en una nota titulada "Los líderes de la Unión Europea se ríen y los refugiados se ahogan", escrito por Owen Jones, ha criticado enérgicamente las políticas del bloque europeo, al decir que las autoridades no miran a los refugiados como personas. De acuerdo con Jones,  Europa no se enfrenta con una crisis de migración sino que sufre una crisis humana.

 

En la actualidad, parece que la Unión Europea no está respetando los reglamentos de derechos humanos y humanitarios y, en la práctica, no cuentan con la voluntad necesaria para solventar el problema de los refugiados y emigrantes. De todas formas, esta Unión tiene mucha riqueza y múltiples oportunidades y el poder de abrir sus fronteras a los  desalojados. Pero, justamente, la falta de voluntad suficiente, la negligencia en establecer las reglas necesarias y la falta de  concordancia necesaria entre los miembros al respecto han provocado el fracaso de este proceso.

 

Los gobiernos europeos se consideran defensores de los derechos humanos y cuna de la democracia y las libertades cívicas. Los europeos se esfuerzan por presentarse así ante otros pueblos del mundo. Hace tres años, la publicación de fotos de los restos mortales de un niño sirio de tres años llamado Ailan tirados en las costas de Turquía, en el Mediterráneo, generó una ola de sentimientos en todo el mundo. Los ciudadanos de algunos países europeos se plantearon recibir a los refugiados. De hecho, Alemania aceptó recibir a un millón de refugiados. No obstante, la imagen de Europa actual difiere mucho con las declaraciones de sus mandatarios en cuanto a la defensa de los derechos humanos. Al contrario del pasado, la mayoría de los gobiernos europeos ya no se preocupa por mostrar sus imágenes verdaderas sobre la violación de los derechos humanos. Los líderes europeos con mucha facilidad pisotean todos los reglamentos internacionales sobre los derechos de los refugiados y migrantes. La publicación de fotos de  refugiados y migrantes ahogados, actualmente, ya no provoca ningún sentimiento a los europeos. Solamente algunas entidades defensoras de los derechos humanos manifiestan su preocupación por la situación horrible de los refugiados en el mar Mediterráneo, pero la voz de estas entidades defensoras de los derechos humanos no tiene ningún eco en Europa. Incluso, algunos gobiernos europeos han impedido las actividades de las entidades defensoras de los derechos humanos para salvar la vida de aquellos refugiados que están en peligro de morir sumergidos en el Mediterráneo, donde sus débiles barcazas permanecen semanas a la deriva en el mar. Al analizar las declaraciones de líderes y otras autoridades de Bélgica, Austria, La República Checa, Francia, Alemania, Polonia, Italia, Holanda, Noruega, Hungría, Eslovaquia, Suecia e Inglaterra desde el año 2015 hasta el momento, se evidencia un odio particular hacia los extranjeros, migrantes y refugiados musulmanes. En algunos países, partidos de derecha, racistas y radicales administran sus gobiernos y la lucha contra los musulmanes y la violencia está en el primer renglón de su agenda.

 

Aug 02, 2018 07:50 UTC
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