En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad (saludos sean para él y sus descendientes). Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Comenzamos el programa escuchando las aleyas 93, 94, 95 y 96 de la sura de Los puestos en fila:

فَرَاغَ عَلَيْهِمْ ضَرْبًا بِالْيَمِينِ

 

Y se precipitó contra ellos golpeándolos con la diestra.(93:37)

فَأَقْبَلُوا إِلَيْهِ يَزِفُّونَ

Corrieron hacia él.(94:37)

قَالَ أَتَعْبُدُونَ مَا تَنْحِتُونَ 

 

Dijo: ¿Servís lo que vosotros mismos habéis esculpido,(95:37) 

 

وَاللَّهُ خَلَقَكُمْ وَمَا تَعْمَلُونَ

mientras que Alá os ha creado, a vosotros y lo que hacéis?(96:37)

En el programa pasado dijimos que el profeta Abraham estaba esperando una oportunidad para sacudir la conciencia de los idólatras y despertarlos de la ignorancia. Trató de hacerles comprender que los ídolos, que ellos mismos han creado, no pueden hacer nada y que estos objetos sin vida no tienen ningún efecto en su destino. Como dijimos, cuando llegó la fiesta de primavera y la gente de Babilonia, como era su tradición, abandonó la ciudad para disfrutar de los placeres de la naturaleza, aunque el joven Abraham les aconsejó que se quedaran y no fueran supersticiosos, dijo que no se sentía bien y se quedó en la ciudad. Después de que todos se habían ido, él entró al templo y echó un vistazo a la comida dedicada por los idólatras, se burló de estos objetos sin vida por su incapacidad para hablar o comer.

Como está claro por las aleyas que te recitamos ahora, Abraham que estaba esperando esta oportunidad, tomó un hacha y destruyó con fuerza todos los ídolos, excepto al grande, en cuyas manos colocó el hacha, con el fin de hacerles preguntas a los idólatras e involucrarlos en un debate racional. Sabía que había creado una gran explosión no solo en la ciudad, sino también en todos los rincones de  Babilonia, cuyas noticias se difundirían por todas partes. Él, sin embargo, estaba menos preocupado, ya que Alá Todopoderoso era su Protector y esto era suficiente para él.

Cuando los idólatras regresaron a la ciudad del festival de primavera después de haber disfrutado de las bondades de la naturaleza, se sorprendieron al ver a sus ídolos en ruinas. Sus dioses de todos los tamaños, ya sean pequeños o grandes, yacían rotos en pedazos, con un hacha en las manos del ídolo principal.

Estaban seguros de que era obra del joven Abraham, que no creía en los ídolos y se había quedado en la ciudad. Corrieron hacia él con rabia para exigir una explicación al respecto. Abraham, sin el menor temor a la ira de los idólatras, los cuestionó con calma: ¿Cómo pueden ustedes adorar las cosas que son la imaginación extraña de sus mentes deformadas y que ustedes mismos han creado? Entonces, ¿por qué no vuelven a sus sentidos y adoran al Único Creador del universo entero?

 

De estas aleyas aprendemos que:

1.-  Un verdadero creyente necesita planificar adecuadamente para avanzar sus argumentos contra la incredulidad de una manera lógica.

2.- Los Profetas de Dios, además de advertir a las personas de las consecuencias de sus fechorías y darles la buena fe en Dios y en los actos virtuosos, son hombres de acción y siempre que sea posible dan pasos correctos para negar el politeísmo y la incredulidad.

3.- Es Dios el Indivisible, que no tiene socios y que es el Creador del universo entero, incluida la mejor de todas las creaciones, los seres humanos, a quienes ha otorgado intelecto y el don del habla para realizar los hechos y las realidades de vida, en lugar de adorar ídolos y caer en los pecados.

 

Ahora escucharán las aleyas 97 y 98 de la sura de Los puestos en fila:

قَالُوا ابْنُوا لَهُ بُنْيَانًا فَأَلْقُوهُ فِي الْجَحِيمِ

Dijeron: ¡Hacedle un horno y arrojadle al fuego llameante!(97:37)

 

فَأَرَادُوا بِهِ كَيْدًا فَجَعَلْنَاهُمُ الْأَسْفَلِينَ

Quisieron emplear mañas contra él, pero hicimos que fueran ellos los humillados.(98:37)

Los opresores y tiranos nunca han estado familiarizados con la lógica y el razonamiento, y en lugar de prestar atención a las declaraciones racionales del profeta Abraham y aceptar la razón, los politeístas,  prendieron un gran fuego y arrojaron a Abraham desde lejos.

Para quemar a Abraham solo bastaba una pequeña carga de leña y fuego, pero para apagar el fuego de sus corazones y tomar venganza por aplastar a sus dioses, decidieron encender un gran fuego para que este tipo de castigo sirviera como una lección para otros monoteístas en el futuro contra la profanación de los ídolos.

Entonces Abraham fue colocado en una catapulta y arrojado desde lejos al gran fuego, pero por la Voluntad de Dios, el fuego se apagó y, para sorpresa de los idólatras, se convirtió en un jardín para Abraham, sin dañarlo en lo más mínimo. Esto fue de hecho un milagro manifiesto cuando el fuego ardiente repentinamente se convirtió en un jardín de exuberante vegetación en la medida en que Abraham sentía frío.

La trama de los infieles fracasó así miserablemente. Sí, Alá elevó los rangos y la posición de Abraham, mientras que el rey poderoso y rico y su sociedad idólatra se volvieron abyectos y humillados. Ahora estaban asustados y no había nada que pudieran hacer contra el joven Abraham que había aplastado sus ídolos y expuesto la falsedad de sus creencias politeístas.

 

De estas aleyas aprendemos que:

1.- La fidelidad y el politeísmo carecen de lógica y razón de ser, y tarde o temprano van a fallar miserablemente ante el razonamiento del monoteísmo a pesar de su persecución y atrocidades contra los musulmanes.

2.- Los Mensajeros de Dios nunca se asombran por el poder y la riqueza de los incrédulos, y para eliminar la opresión y el politeísmo de la sociedad están listos para asumir cualquier peligro sin el menor temor.

3.- La Voluntad de Dios Todopoderoso gobierna las leyes de la naturaleza, y cada vez que Él quiere, Él cambia los fenómenos naturales, como en el caso de Abraham, el fuego ardiente se transformó en un jardín fresco y exuberante de vegetación.

 

Ahora escucharán las aleyas 99, 100 y 101 de la sura de Los puestos en fila:

وَقَالَ إِنِّي ذَاهِبٌ إِلَى رَبِّي سَيَهْدِينِ

Dijo: ¡Voy a mi Señor! ¡Él me dirigirá!(99:37)

رَبِّ هَبْ لِي مِنَ الصَّالِحِينَ 

 

¡Señor! ¡Regálame un hijo justo! (100:37)

فَبَشَّرْنَاهُ بِغُلَامٍ حَلِيمٍ

Entonces, le dimos la buena nueva, de un muchacho benigno.(101:37)

Después de que el profeta Abraham pudo salvarse del gran complot de los politeístas, sintió que su misión había finalizado en aquel territorio. Por eso, decidió viajar hacia Cham- شهر شام-; ya que, durante la historia esta región siempre había sido territorio de los profetas y misioneros divinos. Abraham solicitó a Alá que le orientara en la realización de su misión. Además pidió al Creador del universo que le otorgara un hijo justo para que siga su misión divina; un hijo que sea capaz y benigno en todas las dimensiones. Alá también aceptó su petición y le otorgó dos hijos llamados Ismael e Isaac- اسحاق- ambas eran personas puras y justas y alcanzaron la situación de los profetas.

De estas aleyas aprendemos que:

1.- Los hombres divinos solamente ven a Alá y su objetivo final es obtener Su satisfacción. Ellos solicitan a Alá que les orientara en su misión divina y recorren el camino basándose en las orientaciones del Creador del universo.

2.- Si damos paso en el camino de Dios, tenemos que asegurarnos en su bendición y orientación.

3.- Solicitar para obtener hijos justos, ha sido una de las oraciones de los profetas. Esto muestra la importancia de la generación pura, capaz y benigna y su influencia en la sanidad y pureza de la sociedad.

 

 

Aug 20, 2018 08:13 UTC
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