ParsToday-En esta edición estudiamos el apoyo de los países proclamadores de los derechos humanos al horrendo crimen del régimen de Al Saúd que causó el 9 de agosto la muerte de 50 niños yemeníes.

El 26 de marzo del 2015, Arabia Saudí inició amplios ataques terrestres y aéreos contra Yemen. Una guerra que, según múltiples informes de las organizaciones internacionales y de los derechos humanos, ha dejado consecuencias humanas horribles. El régimen de Al Saud, además de sus ataques violentos y hostiles contra el pueblo inocente e indefenso de Yemen y la masacre de miles de civiles entre ellos, mujeres y niños, y el desalojamiento de muchas familias, mantiene un férreo asedio multilateral sobre su vecino sureño, impidiendo que los yemeníes accedan a los productos alimenticios y los recursos higiénicos, médicos y terapéuticos.

 

No obstante, uno de los más horribles crímenes de Arabia Saudí que se ha realizado recientemente contra el pueblo de Yemen es la masacre de decenas de niños inocentes. En el ataque del 9 de agosto, las fuerzas lideradas por Arabia Saudí bombardearon un autobús en el que viajaba niños yemeníes en Dahyan, provincia de Saada. Muchos de los niños estaban en una excursión después de graduarse de la escuela de verano. El Comité Internacional de la Cruz Roja, en un informe, anunció que el número de las víctimas mortales del ataque del invasor saudí contra el autobús fue de 50 personas, la mayoría menores de 15 años, e indicó que otros 77 niños resultaron heridos. La Cruz Roja reclama que los niños no deberían ser castigador por una guerra que iniciaron los adultos y deplora que los civiles se hayan convertido en blanco de los ataques de los militares de la coalición que lidera Riad. Esto ocurre mientras que la violación de los derechos de los niños en los conflictos armados se considera un crimen internacional. 

 

Las autoridades locales también especificaron las cifras del ataque aéreo contra el autobús. Señalaron que 50 personas entre ellas, 40 niños perdieron la vida. La mayoría de las víctimas tenía entre 10 y 13 años de edad. En un principio, la coalición liderada por Arabia Saudí consideró legítimo este ataque, pero después anunció que investigaría las circunstancias de la tragedia. El portavoz de la coalición, que lidera Arabia Saudí en su agresión contra Yemen, el coronel Turki al-Maleki, respecto a los ataques de los cazas saudíes contra el norte de Yemen consideró esos bombardeos legítimos y propios de las operaciones militares. Al- Maleki también alegó que los ataques de la coalición saudí contra civiles y estudiantes yemeníes se ejecutan respetando los reglamentos internacionales de los derechos humanos.

 

El ministro de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, país que forma parte de la coalición liderada por Arabia Saudí en la guerra contra Yemen, justificó en cierta medida este tipo de ataques aéreos que dejan víctimas civiles. Según el informe de la agencia Associated Press, Anvar Gargash dijo que la guerra no es siempre una operación limpia y sana.

 

Por su parte, los responsables del movimiento popular yemení Ansarolá consdieran que el ataque al autobús de escolares es un crimen, perpetrado por EEUU y sus aliados contra los niños yemeníes. Asimismo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calificó el ataque contra el bus de niños yemeníes como un crimen horrible y dijo que debería ser considerado como un elemento para poner fin al conflicto que azota Yemen. El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, también solicitó una investigación independiente e inmediata sobre este ataque aéreo.

 

La coalición liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes yemeníes recibe ayuda de EEUU, el Reino Unido y Francia. Lo evidente en la agresión de Arabia Saudí a Yemen es que las zonas y regiones civiles, especialmente, las infraestructuras higiénicas y educativas, se han convertido reiteradas veces en blanco de los bombardeos de los cazas saudíes; de forma que casi un 80 % de las infraestructuras civiles en diferentes regiones de Yemen han sido destruidas por los bombardeos de la coalición árabe.

 

Indudablemente, las medidas violentas y hostiles contra el pueblo inocente de Yemen, en particular contra los niños, se consideran crímenes de guerra. Los crímenes de guerra violan los reglamentos, las leyes y costumbres de las contiendas bélicas e incluyen comportamientos inadecuados con las personas, como la expulsión de los residentes de las regiones ocupadas, masacres, violación de los derechos de los presos de guerra o detenidos, asesinato de los rehenes, saqueo de las casas y la destrucción intencional de ciudades y aldeas. Según las cifras, millones de yemeníes han sido desalojados dentro de dicho país, y la mitad son los niños. La guerra de Arabia Saudí contra Yemen ha provocado el aumento del número de los desalojados yemeníes.

 

Sin embargo, lo interesante al respecto es la reacción de los países proclamadores de los derechos humanos, entre ellos EEUU. El portavoz del secretario de Estado estadounidense, en una reunión con la prensa, se abstuvo de condenar el ataque de la coalición saudí contra el autobús de los niños yemeníes e incluso lo defendió. El vocero norteamericano, en respuesta a la pregunta del corresponsal de Associated Press, si Washington iba a apoyar la realización de una investigación independiente internacional sobre el ataque de la coalición de Arabia Saudí contra el autobús de niños yemeníes y si iba a  condenar ese bombardeo, enfatizó que Arabia Saudí es un  importante socio estratégico de Estados Unidos y prefirió no responder, poniendo en evidencia la postura de Washington respecto a los crímenes de Riad en Yemen.

 

Hasta el momento, Arabia Saudí, con apoyo de EEUU y sus dólares petroleros, ha podido evitar cualquier investigación independiente internacional sobre los crímenes que comete contra los civiles yemeníes.

 

La guerra no se considera un pretexto lógico para dañar a la población civil inocente y no se debe ignorar la violación de los derechos humanos de estos inocentes. Indudablemente, el ataque a los civiles en todos los lugares del mundo, tanto en el este como en el oeste, en el norte como en el sur, está prohibido, bajo cualquier visión y cualquier pretexto.

 

Arabia Saudí no respeta los derechos de la guerra, como el principio de separación entre los militares y civiles, de forma que ataca hospitales, centros médicos y estadios. Tampoco respeta el principio de prevenir de dolores innecesarios, por ejemplo, usa en sus ataques armas prohibidas, como químicas, lo que viola, además, los reglamentos de los derechos humanos, especialmente, de las convenciones multidimensiones de Ginebra. Por tanto, las entidades penales internacionales deben investigar a Riad y sus aliados.  

 

 

El ataque que llevó a cabo el 9 de agosto Arabia Saudí en Yemen, es un ejemplo de los crímenes señalados en los estatutos del Tribunal Penal Internacional de La Haya. Niños inocentes yemeníes se convirtieron en blanco de cazas saudíes. Además, este no es el primer crimen de Al Saud, las fuerzas de Riad han cometido varios crímenes semejantes. El motivo de este comportamiento de los saudíes es la indiferencia de los poderes y entidades mundiales.

 

El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, celebró una reunión de emergencia sobre el ataque a los niños yemeníes, pero, ni siquiera emitió un comunicado. La representante de EEUU en esta entidad, Nikki Haley, incluso en la reunión acusó a Ansarolá de usar a los niños yemeníes como escudos humanos, sin tomar en cuenta que los saudíes mataron a los escolares que regresaban contentos de un paseo. Lamentablemente, en este ambiente horrible, seguiremos siendo testigos de los crímenes de Al Saud contra los niños.

 

Sep 06, 2018 07:52 UTC
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