En los programas anteriores sobre el cine persa hemos analizado el período de la formación de las normas, leyes y organización que rigen este sector, incluida la fuerza laboral, hasta los primeros años de la década 1980; época, cuando el cine persa intenta alejarse del predecesor cine vulgar.

De acuerdo con los expertos, la nueva ola del cine iraní se formó en este mismo periodo. Según los datos existentes, en el año 1983, un promedio diario de ochocientas mil personas visitaba las salas del cine en todo Irán; un número considerablemente alto teniendo en cuenta que era el período de la guerra impuesta de Irak contra Irán.

El resultado de las políticas sobre el cine creó 4 ramas de categorías de acuerdo a las películas en Irán durante una década.

 

El primer grupo estaba formado por las películas familiares y populares. Los melodramas normales entraron con obras como las tituladas "Las flores de Margarita " y "Espantapájaros", que se caracterizaban por temas relacionados con la familia, las consultas y recomendaciones morales, obtuvo alta acogida y, por ende, ingentes ganancias, además de convertirse en la primera corriente formal del cine iraní tras la Revolución Islámica.

Después poco a poco incursionaron en el espacio del cine las películas de aventuras, de guerra y musicales de niños; una ola patrocinada, tanto por los políticos cinematográficos como, por la opinión pública. Los filmes titulados "Kani Manka" y "Horizonte" figuran entre las obras más exitosas de este periodo.

En los años posteriores debido a la guerra aumentó el número de la audiencia en las salas y en 1984, 75 millones de personas se sentaban en las salas cinematográficas.

 

Las obras de algunos jóvenes cineastas aparecieron en el ámbito del cine tras la Revolución, estos artistas, que no buscaban atender a la masiva audiencia, integraron el segundo grupo de las obras de este período. Ellos, que se preocupaban más por los aspectos artísticos y no por los estereotipos populares, crearon obras valiosas para una audiencia especial. Cabe mencionar que las autoridades cinematográficas los trataron con indiferencia, eso significa que no los apoyaron, pero tampoco, crearon obstáculos en su camino. Estos cineastas, como Ali Jakan, con película" La yegua"; Masod Yafari Jozani, con dos películas tituladas " Caminos fríos" y " La ciudad de Piedra", así como Kiyanosh Ayari con películas como" Otras parte del Fuego" y "Tanura de Demonio", pese a haber obtenido menores ventas, crearon obras eternas en el cine iraní.

Las obras de estos nuevos cineastas criticaron seriamente el ámbito los problemas de diferentes ámbitos sociales y al contrario de los anteriores melodramas, a menudo terminaron con fines amargos.

Cabe mencionar que estas obras recibieron buena acogida en los festivales y sucesos artísticos fuera de Irán y a menudo fueron galardonadas; así, ocuparon un lugar entre los críticos y los propietarios del cine fuera de Irán.

 

Tal vez ahora al revisar el pasado, nos damos en cuenta que aquellos filmes no fueron buenos representantes del cine persa, ya que a menudo se trataban de obras amargas, acompañadas de una exageración de los asuntos y problemas de la sociedad urbana y rural. Es obvio que estos filmes no reflejaron una imagen completa y real de tota la sociedad iraní, pero en aquella época se consideraban los únicos representantes de Irán para llevar una parte de voz del cine persa.

 

Por supuesto, el pesimismo existente de los encargados de los festivales de aquella época respecto a la situación de la sociedad iraní, se califica como otro factor de la demanda para la presencia de este tipo de obras en los festivales extranjeros. Las negativas propagandas políticas tras la Revolución Islámica, devino en el fomento de una imagen irreal y falsa sobre Irán ante la opinión pública extranjera y algunas de estas obras también lo afirmaban. Entonces, en el Occidente recibieron buena acogida las obras que presentaron una figuración distorsionada de Irán. Lamentablemente la falta de atención de las autoridades cinematográficas de aquel entonces, empeoró la situación.

Pero la nave del cine persa en la década 80 tuvo otros pasajeros, quienes habían trabajado en cine antes de la Revolución. La actividad de estos cineastas continuó tras la Revolución y ellos intentaron de concordar su situación anterior con el Irán revolucionario. Los directores Daryosh Mehrjoe, Masod Kimiyaie y Ali Hatami, son algunos de ellos.

 

Pero el cine iraní no podía continuar con las corrientes mencionados. La economía y la cultura son dos factores principales en el cine que los cineastas no pudieron recoger al mismo tiempo. Aquella fase del cine iraní necesitaba responder a la audiencia masiva pero también no ser indiferente a la reflexión y la cultura. Atender a una masiva audiencia satisfizo a los productores pero la nueva ola solo puso atención en un elitismo. Desde aquí nació un corriente , la cual pudo tanto responder a la audiencia, como llevar un pensamiento y cultura religiosa.

 

En esta generación tal vez los más famosos , son quienes produjeron filmes con temas relacionados sobre la Defensa Sagrada. Ebrahim Hatami kia y Rasol Molagholipor figuran entre algunos directores, quienes en sus obras plasmaron los ideales de la R.I. y Defensa Sagrada ante el ataque del ejército de Sadam e hicieron un enlace de las creencias islámicas y los sucesos corrientes. Estos cineastas en sus obras no de guerra, a menudo se dedicaron a conectar la religión y la cultura islámica con la sociedad iraní. Hatami Kia incluso en una de sus obras aborda el suceso de la guerra de los Balcanes y Bosnia; obra que atrajo el aplauso de audiencia iraní.

Entonces, podemos decir que la década 80 fue la del nacimiento y aparición de diferentes corrientes cinematográficas en Irán, las cuales fueron fortalecidas durante años posteriores.

 

 

En la primera parte del programa de hoy sobre el cine persa hemos analizado el período de la década de 1980, en la cual se formó la nueva ola del cine iraní que dio paso a la evaluación y desarrollo de la industria cinematográfica en Irán. En los últimos años de la década de 1980, otros países también proyectaban obras iraníes en sus salas de cine y festivales. Por primera vez, en 1990, el festival internacional de Pezaro, en Italia, dedicó uno de sus principales programas a introducir el cine iraní. Este festival intelectual y, por supuesto con políticas especiales, puso en exhibición 20 largometrajes y 2 cortometrajes en la sección principal, lo que facilitó el camino para la presencia de las películas persas en famosos festivales.

Al mismo tiempo, famosas revistas, como Internacional Film Guide, en 1993, dedicaron su informe anual al nuevo cine iraní y escribieron sobre el talento de los cineastas persas. Aquí, cabe mencionar dos temas importantes que influyeron significativamente en el cine persa.

 

El primero, fue el éxito de cineasta iraní, Abas Kiarostami, quien aunque inició su carrera cinematográfica antes de la revolución, alcanzó la fama tras la victoria revolucionaria. Él logró el premio especial del V Festival de Películas Fajr en 1986, además posee el récord del número de obras presentadas en festivales extranjeros. Las películas de Kiarostami, durante las décadas de los ochenta y noventa, marcaron una diferencia al proceso normal del cine iraní e incluso de otros países. Las obras de Kiarostami, a pesar de que no incluían los atractivos de estereotipos normales ni contaban con actores profesionales, atrajeron la atención de expertos y críticos internacionales. No se debe olvidar que Kiarostami introdujo iniciativas que fueron utilizadas por algunos cineastas para entrar en l mercado internacional con películas conocidas como "fáciles". Así, solo en el año 1990 se proyectaron 85 películas iraníes en 83 festivales internacionales y eso estimuló a los cineastas a generar obras de baja calidad o copiadas. Estos directores solo buscaban premios mundiales, indiferentes ante las necesidades del interlocutor iraní.

Otro caso que influyó en el proceso general del cine iraní fue la aparición de películas místicas. La búsqueda por encontrar la identidad original cultural motivó a los cineastas a atender la mística y los conceptos espirituales así como alejarse de la vida material. Algunos filmes, como "Las alturas del cielo", "Reyhane" y "Hasta la puesta del sol" se integran entre la ola de las películas basadas en conceptos místicos y espirituales del cine iraní.

 

Sin embargo, estas películas no tuvieron calidad artística ni se basaron en temas populares, por eso, no recibieron la acogida del público y no obtuvieron grandes éxitos en las taquillas.

En este mismo período, continúo formándose el cine, significa que aparecieron obras con amplia audiencia, las cuales se dividieron entre comedias, dramas, bélicas y de niños.

 

Al inicio de la década 90, la mayoría de los cineastas del nuevo iraní alcanzó la madurez, destacándose los cineastas que tuvieron una trayectoria anterior a la revolución y que continuaron sus labores tras el triunfo revolucionario iraní; periodo en el que crearon sus mejores obras. El cine social encontró un lugar por sí mismo e incluso se introdujo entre el cine de acción y aventuras. Muchos cineastas se dedicaron a realizar este tipo de películas con la intención de adquirir más audiencia, sin embargo, estas obras recibieron premios de festivales internos e incentivos estatales.

 

Cabe recordar que algunas de las mejores películas del cine iraní se produjeron durante estos años. La película "Sobreviviente" con la dirección de Seyfollah Asad, "Niños del Cielo" de Majid Majidi y "Día del Juicio " de Shahram Asadi figuran entre estas obras.

Al lado de este distinto espectro cinematográfico, los cineastas revolucionarios continuaron su producción tras el fin de la guerra impuesta de Irak a Irán. Ibrahim Hatamikia con obras como "De Karje a Rayn", "Ceniza verde", "Agencia de vidrio" sobre los recuerdos de la guerra y sus efectos se quedaron para siempre en la memoria de los amigos del cine. Rasol Molagholipor con su sinceridad a la hora de expresar su experiencia crítica reconstruyó escenas del campo de batalla en sus filmes como " Rescatados", "Viaje a Chazabe", en las que criticó diferentes estratos de la sociedad.

 

La aparición de películas sociales, interesadas en asuntos de los jóvenes y adultos en los últimos años de la década de 1990 y después en unos años de la década 2000 se convirtió en la corriente principal del cine. Además, la presentación de nuevas imágenes del papel de la mujer iraní en la sociedad y su figura como el tema principal se convirtió en la preocupación principal de los cineastas tanto de hombres como de mujeres. Asimismo, aumentó las películas políticas o politizadas en los últimos años de la década 90, en las que imaginaban la figura de jóvenes y viejos involucrados en la política. En este periodo fueron galardonadas formalmente las películas de Masod Kimiyae y Bahman Farmanara de esa misma línea.

 

Pese a que la tranquilidad había vuelto al espacio social tras el fin de la guerra impuesta de Saddam contra Irán y se continuaba con la producción de diferentes géneros de películas, no huboincremento en el número de la audiencia en la década de 1990. Hay muchas hipótesis, pero el auge de las películas de video se considera una de estas razones. La gente, tras la inauguración de los primeros videos-club, prefiero ver películas en sus casas. Al mismo tiempo, la política cultural respecto al desarrollo de las nuevas cadenas de televisión provocó otras opciones para pasar el tiempo libre. En el próximo programa hablaremos más sobre cine persa en la década 1990.

 

 

 

 

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Dec 03, 2018 07:49 UTC
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