Dec 23, 2018 08:03 UTC

ParsToday-En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad (P). Estimados amigos les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Primero escucharán la aleya 20 de la sura de Sad:

 

وَشَدَدْنَا مُلْكَهُ وَآتَيْنَاهُ الْحِكْمَةَ وَفَصْلَ الْخِطَابِ

Consolidamos su dominio y le dimos la sabiduría y la facultad de arbitrar.(20:38)

 

En el programa anterior hablamos sobre el profeta David. Un profeta que oraba mucho al Creador del universo y todas las aves del cielo y las montañas le acompañaban en sus oraciones divinas.

 

Esta aleya dice: Dios junto con la sabiduría que había dado a todos los profetas, había entregado también el poder de gobernar y de enjuiciamiento al profeta David. De otra forma, se puede decir que el profeta David fue uno de los profetas que fue tanto profeta como gobernador. Este asunto muestra que la religión y política pueden unirse y que los profetas no solo fueron los misioneros de propagar el mensaje divino, sino que, en cualquier momento tenían la misión de ejecutar las órdenes divinas en la sociedad. Ellos no solo se sentaban en las mezquitas o a advertir y recomendar al pueblo, sino que, en caso necesario, administraban como un gobernador y emitían veredicto como un juez.

 

De esta aleya aprendemos que:

 

1- El gobierno tiene que basarse en la justicia y sabiduría para respetar los derechos de Dios y el pueblo.

 

2-El gobierno y poder tienen legitimidad, cuando están a disposición de los hombres divinos y creyentes.

 

Ahora escucharán las aleyas 21, 22, 23, 24 y 25 de la sura de Sad:

وَهَلْ أَتَاكَ نَبَأُ الْخَصْمِ إِذْ تَسَوَّرُوا الْمِحْرَابَ

¿Te has enterado de la historia de los litigantes? Cuando subieron a palacio.(21:38)

 

إِذْ دَخَلُوا عَلَى دَاوُودَ فَفَزِعَ مِنْهُمْ قَالُوا لَا تَخَفْ خَصْمَانِ بَغَى بَعْضُنَا عَلَى بَعْضٍ فَاحْكُمْ بَيْنَنَا بِالْحَقِّ وَلَا تُشْطِطْ وَاهْدِنَا إِلَى سَوَاءِ الصِّرَاطِ

 

Cuando entraron adonde estaba David y éste se asustó al verles. Dijeron: ¡No tengas miedo! Somos dos pares litigantes, una de las cuales ha ofendido a la otra. Decide, pues, entre nosotros según justicia, imparcialmente, y dirígenos a la vía recta.(22:38)

 

إِنَّ هَذَا أَخِي لَهُ تِسْعٌ وَتِسْعُونَ نَعْجَةً وَلِيَ نَعْجَةٌ وَاحِدَةٌ فَقَالَ أَكْفِلْنِيهَا وَعَزَّنِي فِي الْخِطَابِ

 

Éste es mi hermano, tiene noventa y nueve ovejas y yo una oveja. Dijo: ¡Confíamela! Y me gana a discutir.(23:38)

 

قَالَ لَقَدْ ظَلَمَكَ بِسُؤَالِ نَعْجَتِكَ إِلَى نِعَاجِهِ وَإِنَّ كَثِيرًا مِنَ الْخُلَطَاءِ لَيَبْغِي بَعْضُهُمْ عَلَى بَعْضٍ إِلَّا الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ وَقَلِيلٌ مَا هُمْ وَظَنَّ دَاوُودُ أَنَّمَا فَتَنَّاهُ فَاسْتَغْفَرَ رَبَّهُ وَخَرَّ رَاكِعًا وَأَنَابَ

 

Dijo: Sí, ha sido injusto contigo pidiéndote que agregaras tu oveja a las suyas. En verdad, muchos consocios se causan daña unos a otros; no los que creen y obran bien, pero ¡qué pocos son éstos! David comprendió que sólo habíamos querido probarle y pidió perdón a su Señor. Cayó de rodillas y se arrepintió.(24:38)

 

فَغَفَرْنَا لَهُ ذَلِكَ وَإِنَّ لَهُ عِنْدَنَا لَزُلْفَى وَحُسْنَ مَآبٍ

 

Se lo perdonamos y tiene un sitio junto a Nosotros y un bello lugar de retorno.(25:38) 

 

Según la aleya anterior, Dios dio el poder de juzgar al profeta David. Estas aleyas aluden a un acontecimiento en el que dos litigantes acuden al profeta y le solicitan que sea justo en su queja.

 

Pero, la manera de plantear su denuncia no había sido normal. Ellos sabían que los guardaespaldas personales de David no permitían que ellos acudan cuando quieran ante el profeta. Por eso, cuando él estaba hablando con Dios durante sus oraciones, escalaron la pared de su palacio y de repente, se presentaron ante él. Este asunto provocó que el profeta David se asuste y piense que ellos querían dañarle e incluso, matarle. Pero ellos dijeron: ¡oh, David! ¡No se asuste! Nosotros somos dos litigantes y acudimos ante ti para que hagas justicia entre nosotros.

 

La entrada repentina de ambos hombres provocó que David después de escuchar las quejas de unos de ellos, no espero las palabras del acusado, juzgó de prisa y sentenció: el acusado ha oprimido a su hermano y ha solicitado lo que no tenía que solicitar. Lo interesante es que el acusado no dijo nada y no protestó por este juzgamiento injusto y ambas personas acudieron a otro juez.

 

Después de que abandonaron el palacio del profeta David, él comprendió que no había sentenciado correctamente y que había emitido un veredicto con prisa antes de oír la respuesta del acusado. Por eso, pidió perdón a su Señor. Cayó de rodillas y se arrepintió. Dios también aceptó su arrepentimiento y le perdonó.

 

De estas aleyas aprendemos que:

 

1.- Las partes en conflicto tienen que pedir al juez que juzgue en base a la justicia, no que cada parte al presionar al juez, quiera que él emita el veredicto a su favor.

 

2.- La ejecución de la justicia en la sociedad, es el motivo de la orientación del pueblo hacia el camino recto y su inmunidad de cualquier extravío y radicalismo.

 

3.- El ser humano es ávido y siempre tiene avidez a los bienes mundanos y la riqueza. Por eso, normalmente las personas ricas tienen una mayor avidez para recoger el dinero.

 

4.- El juicio requiere un ambiente tranquilo y seguro. No hay que juzgar en las condiciones adversas ya que, provoca equivocaciones en el juzgamiento y es posible que conlleve el arrepentimiento.

 

5.- La economía sana viene junto con la fe y la buena acción. Por eso, si los miembros de una sociedad no tienen fe en Dios, es posible que pisoteen los derechos de los demás para obtener mayores beneficios para sí mismos.

 

 

Tags

Comentarios