Feb 06, 2019 07:51 UTC

ParsToday-En este programa, les hablaremos de la influencia de la Revolución Islámica de Irán en la Dra. Nikki Keddie, profesora de Historia en la Universidad Americana de California. Ahora, les invitamos a que nos acompañen como siempre.

Nikki R. Keddie es profesora de Historia del Oriente Medio e Irán en las numerosas Universidades entre ellas la de California (UCLA). Ella tiene diferentes obras sobre Irán y la Revolución Islámica. Lo más importante es que Keddie se ha preocupado en sus obras por saber qué características tenia Irán para que se convirtiera en un país revolucionario. Para Keddie, desde el punto de vista de la cantidad de personas y de la profundidad de los movimientos rebeldes o revolucionarios no hay comparación entre los países musulmanes y cristianos con Irán. Nikki Keddie en su estudio sobre las causas de la Revolución Islámica de Irán, enumera muchos factores. En realidad, Nikki Keddie consideró una serie de causas históricas que motivaron la revolución Islámica de Irán. Keddie cree que la relación económica-política de Irán con el Occidente en la época de Qayar, provocó muchas insatisfacciones económico-sociales y, en consecuencia, causó en los iraníes un sentimiento de odio contra el Occidente y contra el imperialismo. Por otro lado, el Irán de la época de Qayar, dada su situación geográfica y, también la oposición de las fuerzas tradicionales, es decir, las tribus, los ulemas, los comerciantes, los dueños de las propiedades, los personajes y la forma de pensamiento de los reyes de Qayar, no logró ni desarrollar el país ni modernizarlo. Pues, este retroceso incrementó la necesidad de que se llevara a cabo la modernización. Por lo tanto, en la época de Pahlavi, la renovación se realizó de forma muy apresurada.           

 

Nikki Keddie se encuentra entre los que creen que los motivos principales de la revolución Islámica de Irán son los factores económicos y las medidas de modernización del Rey, las cuales afectaron en una forma negativa a los diferentes grupos y clases sociales y, como consecuencia de estas reformas económicas surgió la revolución. Según esta misma teoría, Keddie trató la relación entre la revolución y la religión y, al respecto, opina que la modernización apresurada realizada en la época de Pahlavi causó muchas insatisfacciones sociales, económicas y culturales; Y dado que la modernización, sobre todo en la época del rey Mohammad Reza,dependía de Occidente, junto con otras medidas antinacionales de los occidentales contra Irán, entre ellos el Golpe de Estado iraní de 1953, intensificó el sentimiento antiimperialista en Irán, lo cual creó una fuerte oposición por parte de diferentes grupos religiosos y seculares. Estos sentimientos antiimperialistas inclinaron al pueblo hacia los antiguos principios, es decir, la identidad original y el Islam puro. Por otro lado, los campesinos fueron otro grupo que había sido perjudicado por las políticas económicas del Rey y, por tanto, se vieron obligados a migrar hacia las urbes para trabajar en las fábricas industriales y, alojarse en los suburbios de las grandes ciudades. Más tarde, estos campesinos se integraron a la revolución; en realidad, dado que los campesinos eran religiosos, la vida urbana había hecho que se pierda la tradición cultural, además, los campesinos no se encontraban desde el punto de vista económico en una situación adecuada, por lo que se inclinaron hacia las tendencias religiosas de la revolución; ya que ellos estaban más familiarizados con estas tendencias que con la vida moderna. Por tanto, estos grupos jugaron un gran rol para que la revolución tenga color religioso. La represalia y la exclusión de los grupos seculares como los liberales y los socialistas y otras medidas anti-religiosas del Rey Mohammad Reza allanó el terreno, según Keddie, para la presencia seria y activa de los grupos religiosos y, para que los clérigos tomaron el liderazgo de los opositores. Finalmente, los sentimientos antiimperialistas junto con las creencias chiitas y también gracias al rol especial del Imam Jomeini (Que en paz descanse) con su figura carismática, provocaron el gran movimiento de las masas, que hizo que se derrocara el régimen monárquico y que, finalmente, triunfara la revolución islámica.        

 

Keddie en una de sus obras plantea una importante cuestión de que por qué la Revolución Constitucional llevó a la occidentalización de algunas políticas y gobiernos, pero la Revolución Islámica, a pesar de la occidentalización de muchas áreas en el gobierno de Pahlavi, pudo islamizar los campos gubernamentales. En respuesta a esta importante pregunta, Keddie se refiere al hecho de que en la Revolución Constitucional, las fuerzas revolucionarias lucharon contra la monarquía, que había hecho poco para el desarrollo y las reformas. Como resultado, las fuerzas revolucionarias y algunos académicos han llegado a creer que la imitación de algunas de las costumbres de Occidente era la única forma para el desarrollo del país. Por lo tanto, con la formación de un nuevo ejército y las reformas legales y constitucionales para restringir la tiranía serían medidas suficientes para esos países, porque el principal enemigo que impedía el desarrollo del país, era la tiranía interna con la monarquía. Keddie afirma que la monarquía de Pahlavi tomó una medida contraria al gobierno de Qayar que había intentado occidentalizar a Irán durante cincuenta años. Como consecuencia de la modernización, creó un ejército poderoso, leyes jurídicas modernas y un nuevo sistema educativo, pero el resultado de la occidentalización al confrontarse con las costumbres y tradiciones, las creencias islámicas, los intereses de los comerciantes se pusieron en peligro a Irán convirtiéndolo en un brazo ejecutor de las políticas de Estados Unidos e Israel. Incluso, la Constitución Liberal fue violada por actos arbitrarios; además, los iraníes ya no eran optimistas sobre los sistemas occidentales y la constitución liberal. La experiencia de 50 años del gobierno de Pahlavi demostró la identidad colonial de los sistemas occidentales autoritarios y dependiente del régimen de Pahlavi. De tal forma que los agricultores, buscaron una respuesta nacional enraizada en sus tradiciones. La solución y respuesta que los iraníes dieron a esta situación, fue retornar a los valores originales iraníes e islámicos. De hecho, Nikki Keddie señala que la religión como eje central fue la distinción entre la Revolución Islámica de Irán y otras revoluciones importantes en el mundo. Keddie considera a la religión como la causa principal del vínculo de la gente durante la Revolución Islámica de Irán. Keddie establece que, a pesar de la occidentalización de todos los dominios e instituciones sociales en el régimen de Pahlavi, la revolución condujo al establecimiento de un sistema republicano de tipo islámico, y su Constitución estaba completamente basada en enseñanzas y leyes islámicas.

 

 

 

Kaddie cree que los clérigos y la organización clerical en Irán han desempeñado un papel importante en la movilización de las masas durante los levantamientos y revoluciones de Irán, que surgen de la religión chií y las creencias chiitas que no son comparables a otras ramas islámicas. Para ella, el papel de los ulemas en el poder político en la historia de Irán es significativo, ya que escribe lo siguiente: "Si un mujtahid de alto rango opinaba que la política del gobierno debía cambiarse o que el gobernante estaba actuando mal, los que imitaban de aquel mujtahid, le obedecían a él y no del Gobierno central".  A pesar del énfasis de Kaddie en el papel de los ulemas y la organización clerical, una de las críticas clave que hace a su análisis es que intentó, con base en un modelo organizativo, establecer la causa que tomó matices religiosos en Irán en una acción recíproca entre la religión chiitas y la política de desarrollo y modernización de Pahlavi. Keddie en sus obras intenta demostrar que los clérigos y los líderes religiosos de Irán se opusieron al gobierno monárquico para vengarse contra el régimen de Pahlavi que había debilitado la organización clerical. Sin embargo, según los teóricos y los críticos de la Revolución Islámica, este análisis es severamente inconcebible; puesto que, en primer lugar, las políticas anticlericales y el debilitamiento de las posiciones culturales, económicas y judiciales de los ulemas estaban arraigadas mucho antes con las políticas de Reza Jan Pahlavi (exRey de Irán) e, incluso, tenían raíz  en épocas anteriores a él, es decir, en la época de Qayar, de lo cual los ulemas eran conscientes, y no fue algo que sucediera de la noche a la mañana, para que el Imam Jomeini intentara en una medida de represalia, movilizar a la organización clerical contra el gobierno de Pahlavi. En segundo lugar, la participación masiva del pueblo en la revolución, junto con los clérigos y la movilización masiva, no pueden ser justificadas solo por el modelo de oposición organizacional, e ignorar otros incentivos económicos y valores del pueblo. En tercer lugar, y a diferencia de la opinión de Keddie, lo que causó que la religión chiita convirtiera al Imam Jomeini en una persona carismática que les siguieran las masas, no fue la oposición organizativa, la independencia financiera o el poner en peligro los beneficios financieros de los clérigos, sino que fue por sus pensamientos políticos que resistieron, y fue según las enseñanzas de la religión chiita, contra el occidentalismo, la opresión y la injusticia. Otra crítica que se le hace a la opinión de Nikki Kaddie sobre la Revolución Islámica de Irán trata de que ella creía que el régimen del Shah reprimía únicamente a la mayoría de los oponentes seculares, comunistas y a las masas, porque los consideraba como su enemigo de primera clase; Pero, según el análisis Nikki Kaddie, el Shah ignoró y se descuidó de las fuerzas religiosas, lo que hizo que las fuerzas religiosas usaran la negligencia del régimen y organizaran sus fuerzas y se enfrentan contra el régimen. Sin embargo, este análisis no es correcto ya que el gobierno de Pahlavi monitoreaba permanentemente al fundador de la Revolución Islámica, el Imam Jomeini, más que nadie, y lo exilió durante unos 15 años fuera de Irán. De hecho, el régimen de Pahlavi no solo no descuidó las fuerzas religiosas, sino que la insistencia en la occidentalización de Irán atrajo a la gente hacia los clérigos y los líderes religiosos para mantener su identidad islámica e iraní, lo que finalmente dio como resultado la gloriosa Revolución Islámica en 1979.

 

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