Sep 05, 2019 19:30 UTC

ParsToday-El Imam Husein (la paz sea con él) a pesar de que era consciente de su destino y el de su Ahlul-Beit, consideró muy importante preservar la religión de Dios antes que su vida.

La desviación en el gobierno omavita había llegado hasta que si no se hubiera levantado el Imam Husein, el Islam habría quedado enterrado bajo los escombros de innovaciones, demonizaciones y desviaciones que crearon los califas, por tanto, el Imam no tuvo otro remedio que levantarse aunque sabía que iba a ser martirizado.

En la historia humana han ocurrido muchas guerras. Entre ellas, no son pocos los levantamientos realizados con el objetivo de defender los derechos y la justicia. Muchos hombres nobles, para realización de la justicia, han sacrificado su vida y la de sus seres queridos en la vía de los objetivos divinos. De hecho, quien se levanta y resiste en el camino de la justicia recibe la recompensa del Señor del Universo. Sin embargo, el nombre de algunas de estas personas no ha está registrado en la historia y el de otras solo queda un recuerdo de bondad en la memoria de los hombres. Entre todos los levantamientos en aras de la justicia, solo el del Imam Husein es imperecedero después de 1400 años, pues millones de personas cada año están de luto y recuerdan a este Hazrat y su epopeya.

Un levantamiento cuyos lemas y valores siempre han sido origen de grandes cambios. Los líderes de la religión islámica consideran el secreto de esta eternidad, la sinceridad del Imam Husein y de sus compañeros. Ya que Dios valora los hechos que se hacen solo para satisfacción de Dios.

En el sagrado Corán todas tareas divinas de alguna manera cumplen todas las asignaciones que se unen a la sinceridad. Como Dios en el Corán sobre Yihad dice:

"Quien lucha en el camino de Dios".

Y, sobre martirio, dice: "Y no penséis que quienes han caído por Alá han muerto".

Así mismo, sobre la caridad señala: "Quienes gastan su hacienda por Alá".

El Corán, sobre Ahlul-Beit, afirma:
"Aunque les guste esa comida les dan a "pobres" y "huérfanos" y "capturados" y dice: "Nosotros les damos esa comida por amor a Dios y no queremos ninguna recompensa o gracias de ustedes".

La característica evidente del movimiento del Imam Husein era que verdaderamente se realizó para Dios y su religión. El sagrado Corán en la aleya 47 de la sura El Botín dice:

No seáis como los que salieron de sus casas con pompa y ostentación.

El Imam Husein, sobre su movimiento, enfatiza:

De hecho, no me he levantado por orgullo, alegría, o arrogancia o creerme superior, sino lo he hecho para arreglar y reformar los asuntos de la comunidad, como mi abuelo lo había indicado".

En este movimiento sincero y puro, un grupo de fieles nobles acompañó al Imam Husein, pero aquellos que hacen el bien ante los demás pero ocultan sus impurezas no se unieron a esta caravana de la luz o se separaron del Imam en la mitad del camino.

No obstante, este movimiento no buscaba satisfacer al Imam Husein y sus fieles sino solo a Dios y, justamente, ese ha sido el misterio de que perdure la epopeya de Ashura. El movimiento de Ashura con el paso del tiempo no solo no ha desaparecido ni ha sido olvidado, sino que cada día se suman más adeptos y eso se debe a que en el sistema de la creación no se eliminó el acto puro. Cualquier persona que entra en lucha contra un enemigo, quiere ganar y derrotarlo. El Imam Husein también buscaba su victoria y no estuvo exento de esta ley. Pero considerando las circunstancias, como la hora y el lugar, ¿podía salir victorioso en este campo? Y si no, ¿por qué entró en el campo? En respuesta a esta pregunta se puede afirmar que la victoria del Islam, es un deber divino. A veces, la situación es tal que para alcanzar los objetivos y propósitos, se debe sacrificar, incluso la propia vida. Los guerreros del inicio del Islam, para llevar a cabo los mandatos de Dios y defender el Islam, lucharon en los campos de Badr, Khaybar y otros, sabiendo que en el camino de la Yihad significaba su martirio. Pero porque sabían que era para proteger y defender de la religión no tenían otro remedio que entran en este camino sin salida.

En muchas narraciones  se lee  que si la vida está en peligro, se debe usar los bienes como  escudo para protegerla. Y si la religión está en peligro, debe protegerse con la vida. Así, es necesario cualquier sacrificio para proteger la religión e Imam Husein lo hizo.

El Imam Husein (la paz sea con él) a pesar de que era consciente de su destino y el de su Ahlul-Beit, consideró muy importante preservar la religión de Dios antes que su vida. La desviación en el gobierno omavita había llegado hasta que si no se hubiera levantado el Imam Husein, el Islam habría quedado enterrado bajo los escombros de innovaciones, demonizaciones y desviaciones que crearon los califas, por tanto, el Imam no tuvo otro remedio que levantarse aunque sabía que iba a ser martirizado para evitar que el Islam sea enterrado como las religiones anteriores sin dejar alguna influencia.

El Imam Husein, para mantener viva la religión de Dios y proteger su  base, sacrificó su vida y la vida de sus fieles. Tal movimiento es eterno en la historia y un modelo para todos los Muyahidines del camino de justica.

Cuando Imam Husein llegó a Karbala escribió una carta a uno de los compañeros del Profeta y amigo cercano de su padre, Habib bin Mazaher.  Parte de la carta del Imam dice lo siguiente: "De Husein Ibn Ali para el respetado y sabio jurisprudente Habib Ibn Mazaher: “¡Oh Habib! tú me conoces mejor que nadie, incluyendo mi cercanía a mi abuelo, el Mensajero de Dios. Tú eres poseedor de valores morales y respetas las costumbres, además conoces el sentido del honor y la dignidad. Estás a la altura de ofrecer tu vida en el camino de Ahlul Bait. Dios te ofrecerá su justa recompensa el Día del Juicio!”.

Cuando Habib recibió esta carta del Imam inmediatamente se puso en contacto con su amigo cercano, Ibn-Ousajah, y los dos con entusiasmo corrieron para estar al lado del Imam Husein. Cuando se enteraron de que la caravana del Imam estaba en la llanura de Karbala, dejaron Kufa sigilosamente y se unieron al Imam. A pesar de la traición y la deslealtad de la mayoría de la gente de Kufa, estos dos, hombres firmes y valientes, demostraron su lealtad al Islam y su valentía en la batalla en el día de Ashura donde fueron martirizados en un combate desigual.

Todos los días, Yazid, gobernador tirano de Irak, enviaba grupos de cientos de soldados a Karbala para unirse a su ya enorme ejército que mantenía sitiado al nieto del Profeta Muhamad (las bendiciones de Dios sobre él y su descendencia). Estos grupos de soldados de caballería y de infantería, finalmente, el sexto día de Moharram, llegaron a constituir más de 20.000 hombres.

Poco a poco, las perspectivas fueron creciendo de una batalla muy desigual y asimétrica pues el Imam Husein, como el nieto y tercer Imam, estaba dispuesto a martirizarse en combate antes que rendirse o reconocer las leyes de un libertino como Yazid sobre la comunidad musulmana. El Imam, los miembros varones de su familia y sus compañeros sumaban alrededor de 72, mientras que, en el otro lado, Omar Ibn Saad contaba con más de 20.000 hombres bien armados bajo su mando como parte de la estrategia para tratar de intimidar a la familia del Profeta.

Otro acontecimiento importante en el sexto día de Moharram fue una carta enviada por Obaidullah Ibn Ziyad a Omar Ibn Saad. En su carta, Ziyad decía: "Yo te he enviado todos los soldados de infantería y caballería que he podido reunir. Ten en cuenta que he nombrado agentes para que me den informes periódicos y diarios de lo que ocurre en Karbalá". A la recepción de esta carta, Omar Ibn Sad apretó el cerco sobre el Imam Husain y su pequeño grupo de compañeros.
También en el sexto día de Moharram, cuando el amigo de la infancia de Imam, Habib Ibn Mazaher, llegó a Karbala, inmediatamente, se dio cuenta de la asimetría en la batalla que se perfilaba. El ejército omavita era enorme, en comparación con el número de personas que se habían reunido alrededor del Imam. Habib dijo al Imam: "Si usted me lo permite, voy a ver a los hombres de la tribu de Bani Assad, que no están muy lejos de aquí, y voy a invitarlos a unirse a usted y ayudarle; Que el Señor guíe a la tribu de Bani Assad".

El Imam estuvo de acuerdo con la sugerencia de Habib Ibn Mazaher. Así Habib fue a la tribu de Bani Assad y les transmitió brevemente la situación de Karbala —que el Imam y sus compañeros eran superados enormemente en número por el ejército omavita—. Habib dijo a la tribu Bani Assad: "Hoy día, escuchen lo que les digo y apresúrense a ayudar al Imam Husein, porque el honor de este mundo y el Más Allá será de ustedes".

La tribu de Bani Assad respondió positivamente y 70 hombres se unieron a Habib Ibn Mazaher, y juntos partieron hacia el campamento del nieto del Profeta en Karbala. Era de noche y esperaban evadir al ejército de Omar Ibn Sasd, pero el temerario comandante enemigo había estacionado cerca de 400 hombres, encabezados por uno de sus secuaces, Azraq bin Harb Saidawi, cerca de las orillas del río Éufrates. Este grupo de 400 soldados efectivamente bloquearon el camino de Habib Ibn Mazaher y los hombres de la tribu de Bani Assad. Una lucha feroz siguió, pero al final los hombres de Bani Assad decidió regresar a su tribu la misma noche, antes de que se descubriera su identidad, por lo que, de hecho, abandonaron su intento de ayudar a Imam Husein.
El intento valiente de Habib Ibn Mazaher y los hombres de la tribu de Bani Assad tribu no tuvo resultados, pero Habib logró regresar al campamento del Imam para informarle lo que había sucedido. El Imam Husein miró a Habib y dijo: "La hawla wa la quwwata illa Billah", que literalmente significa "No hay poder ni gloria excepto el de Dios". 

 

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