• Ashura, el rescate del bien y de la justicia social en el Siglo XXI

Hace 1338 años, el imam Hussain (P), uno de los dos nietos del profeta Muhammad (PBED), junto a 72 de sus leales seguidores fueron hechos mártires el día 10 del mes de Muharram a manos del tirano califa omeya, Yazid, en lo que se conoce como el evento de Ashura, en la localidad de Karbala, actual Irak.

Más allá de los datos históricos, la gran lección que nos entregan estos hechos de gran profundidad, en cuanto a materias éticas y morales, es el retorno hacia el bien y la justicia social gracias al sacrificio para la humanidad dado por el tercer imam de los musulmanes chiítas, pero no solo para este conjunto de creyentes o no creyentes.

El contenido de esta epopeya, desde los días previos al martirio del imam Hussain (P), hasta el mismo día de Ashurá (10 de Muharram, “Décimo” en idioma árabe), y en su prolongación histórica, es del rescate de los principios islámicos para transformarlos en patrimonio mundial de los justos, ya que el riesgo que corría la comunidad islámica a manos del régimen monárquico de Yazid era la pérdida de los valores religiosos del mensaje coránico y de las enseñanzas del profeta Muhammad (PBED), gatillada por la desidia y abandono de estas santas enseñanzas, producto de la inmoralidad de este tirano, desorientando a los musulmanes.

Por este motivo, y por los límites rotos de Yazid, su régimen abrazó la bandera de la inmoralidad y la corrupción, concibiendo un sistema totalitario no islámico, pasando a la fase de tratar de imponer condiciones a la comunidad de musulmanes y al Imam Hussein (P), por lo cual, el imam llega a Karbala para defender el Islam sin disparar ni una flecha ni arrojar ninguna lanza.

El martirio del imam Hussein (P) en su proyección más de mil años después, llega a nuestros días como el rescate de los buenos valores en pos de las personas, no importando si son musulmanes, de otro credo u otro pensamiento, importando así el rescate de los valores humanos para la justicia social y al servicio de las personas contra los tiranos y los gobernantes corruptos, siempre a partir de la creencia de Dios, porque dicho movimiento nace del bien para la institución del bienestar.

De esta manera, la lucha del imam Hussein (P) corresponde, entre mil facetas positivas que se puedan nombrar, a evitar la imposición de construcciones políticas y sociales antipopulares, tales como las monarquías, tal cual vemos hoy entes contrarios al pensamiento islámico, resumidos en las monarquías árabes, quienes siguen la herencia de Yazid y se oponen al imam Hussein (P), los que se siguen reproduciendo en los mismos moldes que se martirizan a pueblos inocentes en Palestina, Yemen, Baréin, Cachemira, Siria, y en otros países como la misma Arabia Saudita, donde la comunidad chiíta es perseguida y masacrada.

En Karbala se concreta el principio de la miseria de las superioridades numéricas, las que no siempre ostentan la razón cuando las cantidades son masivas por sobre quienes se mueven entorno a un ideal, pero reducidos en número. Esta lógica se comprueba en la épica del Imam Hussein (P), movilizada por el amor a Dios y por las enseñanzas de la familia del profeta Muhammad (PBED), lo que fue dejado de lado por las huestes omeyas, quienes actuaron de las formas más salvajes y bajas en las que puede caer el ser humano si presta oídos al amor por lo material y por las posesiones terrenales sin límites, pues se pierde la cordura y antes la piedad.

En el camino de Dios y en el camino del sacrificio por los demás, imam Hussein (P) junto a sus 72 compañeros hizo frente a más de 40 mil enemigos (algunos plantean que ese número pudo ser superior), quienes no solo se enfrentaron a la figura de este guía espiritual de los musulmanes chiítas, sino que se enfrentaron a la familia del profeta Muhammad (PBED), y al profeta Muhammad (PBED) mismo, siendo dicha agresión el epítome de la maldad en la historia de la humanidad, contrariando las enseñanzas islámicas contenidas en el sagrado Corán y en la sunna profética.

Hoy los acontecimientos que sufre el pueblo palestino a manos del régimen israelí, y el pueblo yemení a manos del régimen wahabita de Arabia Saudita, son dos pueblos que sufren del tormento renacido de Yazid, hecho demostrativo que durante la historia, el opresor y oprimido tienen dos formas de relacionarse: aceptar esa opresión o luchar contra la misma.

De la misma forma, el sistema capitalista en casi todo el mundo, por injerencia de los Estados Unidos y el régimen de Israel, es otra línea de sombra en contra de los pueblos, siempre a partir de regímenes que infunden terror desde un constructo tiránico como el de Yazid, que pretendía acumular riquezas a expensas del pueblo, privatizando la vida para el exceso, el derroche, la acumulación, la expoliación y la opresión de una persona hacia otra.

Contra estas imposiciones se alzan pueblos como el organizado en la República Islámica de Irán, el que surge como una esperanza para las demás naciones del mundo en la lucha inspirada del imam Hussein (P), brindando el apoyo a naciones como Palestina, Siria, Irak y El Líbano contra el terrorismo wahabita que pretenden oprimir a los pueblos del mundo de la mano de Estados Unidos y el régimen sionista a través del capitalismo internacional y del imperialismo.

  • P: La paz sea con él, para presentar el saludo y respeto a imam Hussein.
  • PBED: La paz con él y con sus descendientes, para presentar el saludo y respeto para el profeta Muhammad.

Por: Manuel Arismendi, periodista chileno

 

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Sep 24, 2018 15:08 UTC
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