• Inicio de la Presidencia  de Trump con violación de los derechos humanos 4 (última parte)

Donald Trump, el actual presidente de Estados Unidos, insiste en la lucha contra la ideología violenta que él llama "extremismo islámico".

El actual presidente de Estados Unidos ha cambiado el nombre del programa de lucha contra el terrorismo que, en su momento, su antecesor en el cargo, Barack Obama, denominó "lucha contra el extremismo violento" y ha pasado a llamarlo "lucha contra el extremismo islámico".

La islamofobia en Estados Unidos durante los últimos 15 años (después de los ataques del 11 de septiembre) no sólo no ha disminuido sino que se ha intensificado en los 15 meses de la última campaña de las elecciones de noviembre de 2016. En general, se debe considerar a Donald Trump responsable de este fenómeno. La única frase que el nuevo mandatario estadounidense dijo en la ceremonia de su investidura respecto al 1,5 millones de musulmanes es que unirá "al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical" y lo "erradicará completamente de la faz de la tierra". Las elecciones presidenciales de 2016 de Estados Unidos desde el principio hasta el fin han dejado claro que la islamofobia está viva políticamente y, como siempre, es utilizable. Poner como excusa una imagen violenta del Islam y de los musulmanes, más que un simple mensaje durante la campaña de Trump, fue una estrategia ganadora.

El investigador Khaled E. Beydoun de la Universidad de Detroit Mercy Law, en un artículo, escribe: "hay miedo y sospechosas respecto al Islam. Tal islamofobia es el centro de las campañas electorales de 2016". Los candidatos republicanos y más que todo Donald Trump llevaron el auge de su literatura de ataques al Islam y los musulmanes a un callejón sin salida basándola en el miedo al terrorismo y el extremismo. Las demandas para prohibir la inmigración de musulmanes durante las campañas electorales del año pasado evidenciaron que la islamofobia está profundamente enquistada en la política de Estados Unidos.

Desde que Trump se anunciara por primera vez como candidato presidencial por el Partido Republicano, sus declaraciones raciales y antislámicas exacerbaron las agresiones contra los musulmanes de parte de los nacionalistas radicales. El asesinato de un norteamericano de origen árabe a manos de su vecino en Oklahoma, Stanley Majors, fue uno de estos casos. Este norteamericano chauvinista y racista llamaba a una familia vecina "árabes sucios y  libaneses inmundos". La enemistad de este norteamericano no se acabó en meras acusaciones verbales, él tomó un arma y disparó contra su vecino árabe, Khalid Jabara. Los familiares libaneses-estadounidenses de la víctima dicen que los señalamientos del individuo norteamericano no es un tema nuevo ya que están acostumbrados a ese tipo de insultos. Se habían quejado ante una corte en 2013 sobre estos ataques y el juez simplemente le prohibió al acusado que se contacte con los vecinos. Pero este, reiteradas veces, violó esa orden judicial. En septiembre, el ultranacionalista norteamericano atropelló a la madre de la familia libanesa y la mandó al hospital durante cuatro semanas. Después de este incidente, el hombre americano fue detenido y enviado a prisión. La policía acusó al autor del crimen del cargo de ataque agravado. Inicialmente él estuvo bajo custodia sin fianza. Pero tres meses después, en contra de los deseos del fiscal de distrito, un juez le permitió salir hasta que su juicio comenzara en marzo de 2017.

Otros vecinos también no se sorprendieron de estas decisiones porque estos casos tienen un historial en el sistema judicial de Estados Unidos. La noche de su muerte, Khalid Jabara llamó a su mamá para decirle que no llegara a casa porque Majors tenía un arma. Oficiales de la policía llegaron pero no podían entrar a la casa de Majors para verificar por lo que se retiraron, dijo una vocera. Unos 10 minutos después, Khalid Jabara recibió disparos mientras estaba en el teléfono con su madre. "Ella escuchó lo que nadie debería tener que escuchar", dijo una amiga de los Jabara. Khalid Jabara murió en el hospital. Luego del ataque, los oficiales encontraron a Majors escondido detrás de un árbol afuera de una biblioteca. Él fue acusado de asesinato en primer grado. Esta vez está detenido sin derecho a fianza.

Después de este crimen amargo, la directora legal del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR por sus siglas en inglés), Veronica Ligre, sobre el  asesinato del ciudadano libanés en Oklahoma por un estadounidense racista, dijo: "Los musulmanes y no musulmanes están horrorizados por la noticia. Más gente está enfadada por el fracaso de la policía para proteger a los ciudadanos”.

Después de los comentarios de Trump contra los musulmanes y los inmigrantes, se han encendido los ánimos de las personas que consideran culpables a los inmigrantes por sus problemas económicos y dicen que no pueden confiar en los musulmanes porque nunca serán estadounidenses como ellas. Algunas personas, utilizando el idioma o dialecto árabe, tratan de ridiculizar a los demás, o sugerir que los árabes y musulmanes son horribles. En Estados Unidos, están aumentando día a día los casos de musulmanes o árabes que sufren el acoso o insultos y tal situación se ha convertido en un asunto aún más grave, tras el discurso antimusulmán de personas como el candidato y ahora presidente Donald Trump.

Trump, durante los mítines de sus campañas electorales, declaró que “el Islam nos odia” y acusó a los musulmanes norteamericanos de apoyar a los terroristas. Estas declaraciones incitaron la islamofobia, los crímenes y delitos basados en el odio y la violencia contra los musulmanes.

Un nuevo informe del Centro de Estudio del Odio y Extremismo de la Universidad de San Bernardino, en California, muestra que la literatura política tiene un papel en la reducción o aumento de los delitos relacionados con la islamofobia. El documento destaca que los delitos relacionados con la islamofobia en 2015 llegaron a su nivel más alto desde el ataque del 11 de septiembre de 2001. Las investigaciones también alerta que la literatura anti-Islam de Trump puede desembocar en la reacción negativa por parte de los musulmanes. El escritor de este informe, Bryan Lewin, recuerda que "hay documentos definitivos, según los cuales, la literatura política desempeña un papel principal en orientar el comportamiento después de los ataques terroristas".

Asimismo, un informe divulgado por la Universidad George Town en mayo de 2016, advierte del aumento sin precedentes de amenaza, miedo, violencia contra los norteamericanos musulmanes durante las últimas elecciones presidenciales. El autor de este informe, AbdulQadir, cree que esta tendencia probablemente tiene relación con la aparición en la política de Trump. Él dice: “Trump utiliza el miedo y la preocupación del pueblo. Pienso que esto en algunos casos no solo acabará en la enemistad sino también en la violencia”.

Además el equipo de investigación Mujeres musulmanas ha proporcionado una lista de los ataques basados en la religión islámica desde el 6 de  agosto de 2016 cuando empezó el primer debate de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Esta organización señala que en 512 días han ocurrido 596 ataques antislámicos en Estados Unidos. Tras el aumento de los ataques islamófobos en los Estados Unidos, 90 organizaciones de derecho civiles, religiosos y no religiosos enviaron una carta conjunta al Congreso estadounidense en la que enfatizan que la adopción de políticas antimusulmanas, como obligar a los musulmanes a proporcionar sus datos privados a nivel nacional, está en marcado contraste con los principios estadounidenses de libertad religiosa y libertad de expresión".

Sin embargo, las acciones islamófobas de Trump han continuado incluso desde el inicio de su periodo presidencial. De modo que la Administración de Trump, en una acción cruel, discriminatoria y contraria a las normas de los derechos humanos, prohibió la entrada de los ciudadanos de siete países de mayoría islámica a Estados Unidos, en lugar de establecer un verdadero plan de acción para aumentar las medidas de precaución contra el terrorismo, una excusa que le sirvió durante la campaña electoral para asegurarse los votantes antimusulmanes.

La agencia de noticias Vox de Estados Unidos, en un artículo titulado "Trump dice que la prohibición busca proteger a Estados Unidos, pero en realidad es islamofobia", escribió:
Trump no ha usado las palabras ´Islam´ o ´musulmán´, probablemente, por razones legales. Pero esta ley tiene muchos códigos que de ninguna manera se puede entender. La orden ejecutiva dice "para proteger a los estadounidenses. Estados Unidos debe asegurarse de que las personas  que vienen a este país no tienen ninguna tendencia hostil sobre  sus principios fundamentales. Estados Unidos no puede y no debe aceptar a aquellas personas que no son compatibles con la Constitución, o las que prefieren la ideología de la violencia en el derecho estadounidense". De acuerdo con esta orden, los musulmanes, especialmente los musulmanes extranjeros, pueden ser vistos como extremistas, o un tipo especial de amenaza y violencia.

Ahmad Al-Sharqawi, en un artículo en el sitio web "Panorama  Alsharq Al-Awsat", escribe lo siguiente: “Trump, con un espíritu sionista y en base a creencias judías sionistas, arregla todo para servir a Israel como hacer creer que la aparición de Jesús (la paz sea con él) salvará a los judíos de los musulmanes, lo cual revela su enemistad evidente respecto a la comunidad islámica. De hecho, el núcleo principal es el enfrentamiento ideológico religioso, y Trump, poniendo al Islam y sus seguidores como enemigos, en el prólogo de la aparición de Jesús, en su primer combate electoral prometió transferencia de la embajada de Estados Unidos de Tel-Aviv hacia la ciudad sagrada de Al-Qods. Es natural que el prólogo político de esta creencia desviada sea considerar el Islam como la religión del terrorismo e inestabilidad en el mundo. Al relacionar el  Islam y el terrorismo intenta mostrar una lucha de tipo cultural”.

Trump insiste en luchar contra las ideologías violentas que llama “extremismo islámico”. Trump ha cambiado el nombre del programa de lucha contra el terrorismo que durante el mandato de  Obama se llamaba “enfrentamiento contra el extremismo violento” y ahora lo llama “lucha contra extremismo islámico”.

La revista Atlantic, en un artículo titulado "Donald Trump y el aumento de la violencia contra los musulmanes", escribe: "La paradoja de la literatura antislámica de Trump reside en que ha prometido una lucha seria contra el terrorismo, pero al final es posible que no solo los musulmanes de Estados Unidos sino que todos los estadounidenses, se involucren en una situación de inseguridad.

 

Mar 01, 2017 07:17 UTC
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