En este programa estudiamos los ataques racistas contra los musulmanes en el Reino Unido y Francia y la aparición de actos terroristas en Europa.

Los atentados terroristas en Europa están cambiando de forma, tanto las víctimas como los autores son diferentes en comparación con el pasado. Durante dos semanas del pasado junio, se publicaron noticias sobre ataques a musulmanes en Inglaterra y Francia y de repente ya no se supo más. La primera noticia era sobre un ataque contra algunos musulmanes que estaban rezando en una mezquita en Londres, uno murió y otros ocho resultaron heridos. Una semana después, un vehículo atropelló a varios musulmanes que estaban rezando en la fiesta de al-Fitr en la ciudad de Newcastle. En este ataque seis personas, incluidos tres niños, resultaron heridos. Un acontecimiento similar ocurrió en Francia cuando un hombre con su vehículo empezó a atacar a los musulmanes que estaban congregados frente a una mezquita en las afueras de París. Un testigo dijo que el atacante pretendía atacar a estas personas pero debido a varios obstáculos que estaba en el camino no pudo consumar su acto y chocó con otro vehículo.
 
En este sentido, la reacción de los círculos políticos y mediáticos de Europa llamó la atención. Sobre estos atentados nadie habló del término "terroristas" o "atentado terrorista". Ningún medio dijo que cuál era la religión de los atacantes. Las autoridades de seguridad de Inglaterra y Francia dudaron del carácter terrorista de estos atentados. Mientras si las víctimas no son musulmanas y los autores tienen relación con el Islam o son musulmanes o de nacionalidad de un país islámico, las entidades de inteligencia, seguridad y mediática narran de otra forma  tales acontecimientos.
 
El terrorismo es producto del extremismo en todas las religiones. El extremismo no se limita a una determinada religión y, ninguna religión, especialmente las religiones divinas, no pueden ser consideradas promotoras de la violencia y el extremismo. Sin embargo, en las  comunidades occidentales, como en las europeas, intentan establecer relaciones directas entre el Islam y el terrorismo. La mayoría de los políticos y muchos de los medios de comunicación occidentales consideran el Islam como promotor del terrorismo y, desde su punto de vista, todos los musulmanes son terroristas, a menos que se pruebe lo contrario. En cualquier incidente terrorista acusan a los musulmanes, incluso si los autores de los actos violentos son ciudadanos europeos, nadie pide disculpas ni corrige su errónea acusación contra el Islam y los musulmanes.
 
La invasión mediática contra el Islam y los musulmanes permanece en la opinión pública de los pueblos occidentales. El objetivo es difundir la islamofobia, de hecho, los gobiernos occidentales, se aprovechan de esta política fuera de sus fronteras y en los centros críticos de la región estratégica de Oriente Medio para intensifican la islamofobia y la lucha contra el Islam. Ellos, dentro de sus fronteras, limitan a los musulmanes so pretexto de la lucha contra el extremismo, no obstante, fomentan la islamofobia. Limitar a las mujeres musulmanas en el uso del Hijab o la enseñanza del idioma árabe forma parte de esta política. Sin embargo, tales políticas expanden la discriminación racial y religiosa aumentando los ataques racistas contra los musulmanes.
 
Los países europeos se enfrentan a un nuevo fenómeno del terrorismo, es decir, el terrorismo racista, no obstante, no quieren atenderlo. Los terroristas racistas europeos tratan de utilizar los métodos de los terroristas takfiríes del grupos como el EIIL (Daesh, en árabe) y Al- Qaeda para atacar a los musulmanes. Anteriormente, los grupos racistas se limitaban a realizar protestas, sacrilegios en los cementerios de los musulmanes con lemas racistas o ataque a mezquitas. Sin embargo, hoy, los terroristas racistas atacan a los musulmanes utilizando los mismos métodos de loa terroristas takfiríes. Los gobiernos europeos no deben desatender estos acontecimientos. Los musulmanes representan un considerable porcentaje de la población europea. Más de 3 millones de musulmanes viven en Inglaterra. En Francia ya viven seis millones de musulmanes. Teniendo en cuenta la vecindad del continente europeo con la zona musulmana de Oriente Medio, no puede ignorarse la influencia islámica en Europa. Por eso, el aumento de las medidas terroristas racistas contra los musulmanes provoca serios problemas de seguridad para los países europeos.
 
El comportamiento racista puede provocar el odio entre los seguidores de las religiones. Los gobiernos europeos deben aclarar, una vez por todas, su definición del terrorismo. Dividir el terrorismo en bueno y malo ha perdido su función política y propagandística y ahora solo provoca amenazas terroristas para los países europeos. Europea se enfrenta a  amenazas terroristas no desde fuera sino desde dentro sus fronteras. Lucha contra este terrorismo no es posible solo con la intensificación de las medidas de inteligencia y de seguridad.
 

Los gobiernos europeos deben mostrar su firme voluntad a la hora de rechazar el terrorismo en todos sus aspectos. Uno de estos, puede ser el cambio de sus relaciones con los países que promueven el extremismo y el terrorismo en Oriente Medio y en el mundo. Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista británico, pidió revisar las relaciones del Reino Unido con Arabia Saudí y prohibir la venta de armas a este país. Debe esperarse para ver si la primera ministra Theresa May tendrá esa voluntad o prefiere los intereses económicos y políticos de la venta de armas británicas a Arabia Saudí.

 

Jul 15, 2017 10:23 UTC
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