n este programa, veremos el creciente comportamiento racista en Estados Unidos, examinando los recientes acontecimientos en el estado de Virginia, donde grupos neonazis, de la "alt-right" y supremacistas blancos recordaron, sin ninguna restricción, los tiempos de gloria del pasado racista del país.

Varios grupos supremacistas blancos salieron a las calles de la ciudad de Charlottesville, Virginia, donde expusieron públicamente su conexión y afiliación a los neonazis o el grupo racista Ku Klux Klan (KKK). En la tarde del viernes, 11 de agosto, con antorchas en la mano, estos grupos marcharon bajo el grito: "La vida de los blancos es importante".
Los radicales racistas, incluidos elementos del viejo grupo de extrema derecha Ku Klux Klan, exhibieron banderas confederadas y entonaron consignas nazis durante la marcha.
La marcha de supremacistas blancos fue organizada en protesta por el anuncio del retiro de la estatua de uno de los comandantes de la guerra civil estadounidense que estaba en un parque de Charlollesville. Bajo el lema "Unir a la derecha", cientos de miembros de la ultraderecha racista norteamericana se congregaron para protestar contra el plan de retirada de una estatua en homenaje a Robert E. Lee (1807-1870), general del ejército confederado que los extremistas de derecha reivindican como un símbolo histórico del poder blanco del sur y que luchó sin éxito contra los estados del norte, liderados por Abraham Lincoln, contrario a la esclavitud.
 
A pesar de haberse decretado el estado de emergencia en la ciudad de Charlottesville y de la presencia masiva de las fuerzas policiales, se produjeron enfrentamientos entre los extremistas de derecha y los manifestantes contrarios al racismo. Los radicales racistas, incluidos elementos del Ku Klux Klan, portaban banderas confederadas. Antes del mediodía ya se había desencadenado la situación de violencia, concentrada en el campus de la Universidad de Virginia. Entre los contramanifestantes se destacaba el agrupamiento antirracista Black Lives Matter (las vidas de los negros importan). Las protestas derivaron en una violencia desenfrenada, de tal forma que el gobierno estatal activó el estado de emergencia y desplazó un fuerte contingente de unidades antidisturbios.
Las imágenes divulgadas evidencian la violencia de los racistas blancos. Un vehículo con vidrios polarizados embiste en una calle estrecha a la multitud de manifestantes que portaban carteles con consignas contra el racismo. Varios manifestantes fueron tumbados a un lado. Hubo varios heridos y una mujer de 32 años sucumbió a sus graves heridas. Fue un crimen "premeditado", según la policía.
 
El incidente desencadenó una ola de indignación entre los opositores de los racistas. Hubo disturbios violentos en Charlottesville, que duraron hasta la mañana del domingo 13 de agosto y dejando al menos 3 muertos y 35 heridos. Algunas reacciones a estos eventos fueron peculiares, especialmente la del presidente de los Estados Unidos. Donald Trump fue uno de los primeros en pronunciarse al respecto a través de su cuenta en Twitter. "Debemos unirnos y condenar todo lo que represente el odio". Esta fue una declaración ambigua. Luego dijo: "Estados Unidos no es un lugar para este tipo de violencia, sigamos unidos".
En la evaluación de los críticos, el mensaje que emitió ese sábado Trump dejó implícita una condena tanto de los manifestantes de extrema derecha y de los contra extremistas por los violentos enfrentamientos en Charlottesville, en Virginia. Incluso miembros del Partido Republicano estaban entre los críticos.
 
 El diario alemán Süddeutsche Zeitung, en un comentario sobre las declaraciones de Trump al respecto, escribió: "El presidente de Estados Unidos cree en principio que nadie es responsable de este incidente ni neonazis ni él mismo". De acuerdo con el comentarista, el propio Donald Trump tenía la obligación de explícitamente  expresar lo que pertenece a la esencia de Estados Unidos y lo que no es y lo que es aceptable y lo que no lo es. Pero, agrega, Trump falló en esta tarea sencilla y, con su actitud, ridiculizó a las víctimas mortales y sobrevivientes de este incidente.
 
Caras conocidas del Partido Demócrata, activistas de derechos humanos e incluso algunos republicanos han acusado a Donald Trump de que su falta de condena al incidente de Charlottesville, permite que  la derecha radical propague la superioridad de la raza blanca.
 
La senadora republicana Cory Gardener, a través de Twitter, dirigió unas palabras a Trump: "Señor Presidente, debemos llamar al mal por su nombre". El representante republicano de Florida en el Senado, Marco Rubio, aludiendo directamente a los grupos supremacistas blancos, dijo: "Para el pueblo estadounidense, es muy importante que el Presidente condene los acontecimientos en Virginia que bajo toda indicación promueve la supremacía blanca". Nancy Pelosi líder del grupo demócrata en el Congreso de Estados Unidos, escribió en Twitter: "Donald Trump repita estas palabras después de mi: !La idea de la supremacía blanca es una burla y una violación de los valores estadounidenses¡". El expresidente estadounidense Bill Clinton comentó en Twitter lo siguiente: "Aunque se debe defender el derecho a la libertad de expresión de los individuos, se debe condenar la violencia, la incitación al odio y la idea de que la raza blanca es mejor". Bernie Sanders, senador independiente en el Congreso de Estados Unidos, también condenó la marcha de la extrema derecha y describió las manifestaciones de nacionalistas en Virginia como repugnantes e inaceptables para Estados Unidos.
Por supuesto, el Ku Klux Klan no es el único grupo racista en Estados Unidos. Según una organización civil estadounidense, hay actualmente más de 1600 grupos radicales en este país. Uno de los más importantes de estos es el movimiento de derechos alternativos "alt-right", conformado por grupos e individuos cuyo punto común es que odian los criterios políticos convencionales y aman a Donald Trump. Son clasificados por los críticos como fanáticos nacionalistas de piel blanca. Se dice que el reciente fortalecimiento de estos grupos se debe en parte a las campañas electorales de Trump, dirigidas contra los inmigrantes y basadas en el racismo. Durante la campaña de 2016, Trump fue acusado de racismo y fanatismo antiislámico. Trump ha negado pertenecer al alt-right, pero una cosa está clara: desde que Trump asumió el cargo de presidente, los alt-right se han vuelto más activos en la escena política y social de Estados Unidos.
 
Los analistas están convencidos de que los blancos nacionalistas en EE.UU. se sienten fuertemente alentados después de la llegada de Donald Trump y justifican su ideología, diciendo que no es nada nuevo. Pero ha habido condiciones favorables para que se desenmascare su visión racista sin vergüenza y no se avergüenzan de no llevar lemas neonazis y racistas y sentir que tienen oportunidades políticas en Estados Unidos. La sensibilidad a la idea de que la raza blanca es la mejor de todas ha disminuido. En 2009, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos advirtió de la amenaza terrorista que suponían los grupos de personas que expresaron esta opinión. Sin embargo, este informe recibió fuertes críticas y este Departamento finalmente se rindió a la presión política y retiró su informe y disolvió el equipo de investigación sobre este asunto.
La Dra. Akhondan, comentarista de IRIB, sobre los acontecimientos de Virginia, explicó que la esclavitud y la discriminación racial de los afroamericanos no es tan fácil de quitar mediante la aprobación de leyes. Pese a que la esclavitud ha sido abolida en todos los estados de  EE.UU., los afroamericanos siguen siendo discriminados, sólo en una nueva forma del aparato del gobierno. El racismo es un fenómeno maligno profundamente arraigado en la historia de la sociedad estadounidense. Este racismo va desde los oficiales de policía a los empleadores que no ven las pieles oscuras en el mismo nivel que las pieles blancas. El ex presidente Obama, durante una entrevistas, confirmó que el racismo está tal profundamente arraigado en la sociedad estadounidense que no se puede eliminarlo de la noche a la mañana.
 
 
Pero la victoria electoral Trumps ha resultado en una ola de actividades racistas contra las minorías en toda América. Los ataques de los simpatizantes de Trump son de motivación racial y su odio, en la mayoría de los casos, está dirigido contra musulmanes, estadounidenses de origen latinoamericano y afroamericanos.

 

Sep 12, 2017 07:52 UTC
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