El 18 de diciembre de 2013, el presidente de Irán, Hasan Rohani, en un discurso pronunciado en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, presentó la iniciativa denominada “El Mundo Contra la Violencia y el Extremismo”.

Más de 190 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dieron su voto a favor y esta propuesta se convirtió en resolución.
 
El 18 de diciembre es el aniversario de la aprobación de la resolución “El Mundo Contra la Violencia y el Extremismo” (WAVE, por sus siglas en inglés). Hemos preparado un artículo especial con este mismo motivo que esperamos sea de su interés.
 
A pesar de los avances científicos, industriales, económicos y sociales en el tercer milenio, el mundo padece de muchas anomalías, una de las más importantes es el nefasto fenómeno de la violencia, el extremismo y el terrorismo. En los últimos años, este fenómeno ha dejado un gran número de víctimas inocentes en los pueblos musulmanes de Oriente Medio, especialmente Irak, Siria y Afganistán. El surgimiento de grupos extremistas, que persiguen acciones belicistas encubriéndolas bajo el velo de creencias religiosas, ha causado inseguridad en esta región. Además de esta inseguridad, la influencia militar de países occidentales y sus esfuerzos para cambiar el mapa de Oriente Medio también han aumentado las actividades de estos grupos en la región.
Tal violencia se ha convertido en un acto generalizado y sistemático y es el motivo de la muerte diaria de centenares de personas en países de América del Norte y del Sur, Europa y África.
 
El crecimiento de pensamientos neonazis o de corrientes ultraderechistas en Europa es un fenómeno que proviene de la cultura política del Occidente cuyos efectos se pueden observar en los pensamientos extremistas racistas y antirreligiosos en las sociedades occidentales. 
En tal situación, es esencial conocer las raíces del radicalismo. Para identificar y erradicar el terrorismo y el extremismo, amén de considerar sus factores externos e internos, hay que conocer las raíces de sus aspectos políticos, sociales, económicos e ideológicos. Para desarraigar este fenómeno, que perjudica la calma y la comodidad humana y, que  tiene el amargo resultado de la muerte y el desplazamiento de millones de personas inocentes en todo el mundo, necesitamos una verdadera comprensión de las condiciones globales.
 
El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en dos famosas cartas dirigidas a los jóvenes en Europa, insistió en la necesidad de conocer la realidad y recordó que el peligro que amenaza hoy en día a la humanidad es regresar a la era de la “ignorancia”. La ignorancia es un movimiento que saca al hombre de la órbita de humanidad y lo distrae de su esencia. Hoy en día, han desaparecido los valores morales en diferentes sociedades y eso significa el retorno a la era de la ignorancia.
 
Bery Robin, un reconocido periodista occidental, en un artículo sobre la ignorancia en el mundo moderno, escribe: “El hombre, en la era postindustrial y en el tercer milenio, aún sufre de ignorancia, en realidad una doble ignorancia moderna, una negligencia creada por la colonización y explotación moral y cultural de Occidente que entierra vivas a las niñas. Por supuesto, no sus cuerpos, sino sus espíritus, su carácter y su castidad. En la nueva época, somos testigos de largas y sangrientas guerras, pero bajo el lema de la democracia, la justicia y la humanidad”.
 
Con una mirada más profunda a la violencia en el mundo entendemos que en la cultura política occidental, el uso de la violencia y el apoyo a los grupos violentos y terroristas se ha convertido en una herramienta para lograr este objetivo. Además, si un país resiste ante el extremismo y la violencia, se enfrentará con extrañas acusaciones por parte de países como Estados Unidos.
 
Por ejemplo, Irán, que ha luchado prácticamente contra el terrorismo y la violencia en Siria e Irak e insiste en el fin de la ocupación de los países y el enfrentamiento contra grupos extremistas en la región, está acusado de interferir e intentar influir en la región, no obstante, la Casa Blanca elogia a Arabia Saudí, que apoya a las corrientes violentas, takfiríes, wahabíes.
 
La verdad es que la aparición de grupos terroristas, desde Al Qaeda hasta Daesh, Frente al-Nusra, Boko Haram, al-Shabaab, Ahrar Al-Sham y decenas más de grupos peligrosos, es fruto de los mismos pensamientos ignorantes que no tienen límite alguno. El terrorismo desorganizado también es resultado de la ignorancia moderna, que ha preparado el terreno para el desarrollo de las ideologías desviadas.
 
Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos atacó Afganistán bajo la alegación de luchar contra el terrorismo y, tres años después, ocupó Irak por la misma razón. Si bien, las pruebas existentes confirman el papel de Estados Unidos y el Reino Unido y sus aliados regionales en el surgimiento de grupos como Al Qaeda y Daesh. Por esta razón, se debe considerar a la violencia y el extremismo como reflejos de la ignorancia moderna.
 
La realidad más amarga es que, en el último medio siglo, se ha extendido la crueldad y el salvajismo bajo percepciones completamente divergentes del Islam y basadas en ideologías creadas y desarrolladas por las escuelas colonialistas occidentales y, de hecho, la decapitación del hombre y la quema de las mujeres y niños vivos y la destrucción del patrimonio históricos de las sociedades humanas se han convertido en un medio común para la islamofobia. Por supuesto, la ineficacia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) ha agravado, en la mayoría de los casos, este proceso y, al final, ha amenazado la paz y la seguridad internacional. La pasividad del Consejo de Seguridad también ha allanado el camino para animar a los agresores y terroristas e intensificar sus actos violentos.
 
En tal situación, la aprobación de la resolución propuesta por Irán sobre el Mundo Contra la Violencia y el Extremismo se considera un llamado para alejar del pasado y reaviviar los valores humanos. La aprobación de esta resolución es un mensaje que invita a todos a cooperar y evitar la mentalidad vacía combinada con el comportamiento violento y el extremismo. Este llamado del presidente iraní tiene su raíz en la cosmovisión de la Revolución Islámica, que exige un mundo lleno de paz y libre de violencia para todos los países y las naciones. Desde el punto de vista del Islam, el terrorismo y la violencia son cuestiones que atañen a  todos los seres humanos para su civilización, progreso y comodidad.
 
No obstante, hay que aceptar desafortunadamente esta amarga realidad que, en los últimos años, el mundo islámico ha atravesado uno de sus momentos más difíciles y que se han cometido muchos crímenes en nombre del Islam. Mientras que el Occidente, pese a ser la fuente de los comportamientos violentos y poseer un cumulo de experiencias de  discriminación, violencia, falta de respeto a los derechos humanos y  segregación del hombre basada en el color y la raza, siempre acusa a los musulmanes.
 
Las sociedades occidentales deben buscar el origen y la raíz de la propagación de estas violencias desde su interior. La causa de muchas de estas violencias es la desigualdad social y económica en las sociedades occidentales. La sociedad occidental ya está colmada de estas discriminaciones y ha provocado la rebelión de sus miembros contra la sociedad, que junto a la crisis de falta de espiritualidad, ha reforzado este proceso.

 

Dec 19, 2017 07:52 UTC
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