Nov 28, 2020 10:42 UTC
  • Asesinato de Fajrizade; repetición del escenario fallido de frenar crecimiento científico en Irán

ParsToday – El director de la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio de Defensa de Irán, Mohsen Fajrizade, fue asesinado el viernes por la tarde en un ataque terrorista en los alrededores de Teherán, capital persa.

No es la primera vez que un científico iraní es blanco de una acción terrorista. Teniendo en cuenta los casos similares en años anteriores, surgen dos preguntas básicas al respecto:

La primera es ¿por qué asesinan a científicos, especialmente a élites nucleares de la República Islámica de Irán?

La segunda pregunta es ¿qué gobiernos y organizaciones terroristas planifican estos asesinatos y qué elementos los apoyan en esto?

No cabe duda de que uno de los objetivos de estos asesinatos es interrumpir el crecimiento y el dinamismo de Irán en los sectores científico, nuclear y de defensa.

Las personalidades iraníes asesinadas eran científicos y no representaban ninguna amenaza para otros países. Entonces, el único motivo de su asesinato es que los enemigos tienen miedo de su conocimiento y el progreso de la nación persa.

El mártir Fajrizade fue uno de los cinco destacados científicos iraníes que aparecieron en la lista de las 500 personas más poderosas del mundo, publicada por la revista estadounidense Foreign Policy.

Pero en respuesta a la segunda pregunta, hay que decir que los agentes del régimen israelí asesinaron previamente a algunos científicos nucleares iraníes, incluidos Mayid Shahriari y Masud Ali-Mohamadi. Y el asesinato de Mohsen Fajrizade también ha llamado la atención de los medios desde esta perspectiva.

La cadena Al-Mayadeen ha citado a medios israelíes denunciando la eventual implicación de Tel Aviv en el asesinato de Fajrizade, los cuales se refieren a los comentarios del viernes del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien dijo el viernes que “he hecho muchas cosas esta semana, de todas las cuales no puedo hablar”.

En marzo de 2019, el periodista y analista israelí de asuntos de seguridad, Ronen Bergman, reveló que la agencia de inteligencia israelí, el Mossad, había identificado a 15 científicos iraníes atacando a seis de ellos, que en su mayoría iban camino al trabajo por la mañana, con bombas adosadas a sus coches.

A su vez y en un informe tras el martirio de Dariush Rezaienejad en 2011, el semanario alemán Der Spiegel denunció que el asesinato de científicos iraníes era obra del Mossad.

La inclusión de los nombres de algunos científicos asesinados iraníes en los informes confidenciales de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el acceso de organizaciones israelíes a la información secreta de esa entidad, es otro tema importante que en aquel entonces planteó la relación significativa entre estas corrientes y los asesinatos.

El periodista y analista norteamericano Seymour Hersh, por su parte, escribió en un artículo que la matanza de científicos iraníes es un proyecto conjunto de Israel y Estados Unidos, señalando que EE.UU. adiestraba desde hace mucho tiempo a un grupo de miembros de la organización terrorista Muyahidín Jalq en el desierto de Nevada para llevar a cabo operaciones de sabotaje y asesinato.

Mientras los países que propugnan luchar contra el terrorismo aprovechan cualquier oportunidad para acusar a Irán de promover el terrorismo y la inseguridad en la región, fabricando distintos escenarios, ahora queda por ver si la comunidad internacional condena estas acciones terroristas.

Los enemigos de la nación persa han demostrado que para lograr sus objetivos no han tenido ningún escrúpulo en cometer todo tipo de crímenes, desde la eliminación física de científicos iraníes en los sectores de la ciencia y la defensa hasta el asesinato del jefe de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el mayor general Qasem Soleimani, quien jugó un papel clave en la aniquilación del grupo terrorista EIIL (Daesh, siglas en árabe) y en la lucha contra el terrorismo respaldado por EE.UU., Israel y Arabia Saudí.

Estos crímenes serán perseguidos y respondidos definitivamente. Si bien la pérdida de élites y científicos como Mohsen Fajrizade representa una pérdida para el pueblo iraní, los planificadores de estos crímenes han cometido nuevamente un error de cálculo, toda vez que el crecimiento científico ya está institucionalizado en Irán, y el camino de estos mártires ciertamente se seguirá con mayor determinación.

C/FE/RH

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