Sep 22, 2019 11:39 UTC

El fracaso militar de la influencia norteamericana en Yemen se traslada al campo mediático, en vías de intentar aminorar los devastadores efectos en el campo bélico saudita, ya que el supuesto poderío de las baterías antiaéreas de esa monarquía wahabita, adquirida por miles de millones de dólares a los Estados Unidos, no pudo detener la respuesta defensiva yemenita hacia los campos de Buqays y Jurais, ejecutada con 10 drones contra la petrolera saudita de Aramco.

Según el general del Ejército de Yemen, Yahya Sari, portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, el pasado sábado 14 de septiembre, la unidad de drones atacó con 10 de estos aparatos aéreos dichas instalaciones, provocando explosiones en los campamentos petrolíferos, ubicados en la provincia oriental de Al-Sharqiya.

Esta operación de castigo yemenita ha mostrado la verdadera realidad de la ineficacia del escudo defensivo de Arabia Saudita, frente a una nación que viene agrediendo desde 2015, en una guerra impuesta en la que ha asesinado a más de 140 mil civiles yemeníes, sin que hasta el momento exista un bloqueo o se hayan activado sanciones de la ONU hacia el régimen monárquico extremista saudí, al que sin embargo las naciones occidentales continúan exportando armamento con el que se perpetran ataques militares contra Yemen.

En tanto, en naciones como Chile, el Gobierno derechista de Sebastián Piñera, aliado de las políticas extranjeras de los Estados Unidos, sostiene la misma versión que los medios de comunicación comerciales, y hablan de un supuesto  “atentado”, prefiriendo el factor comercial al humano, obviando que Arabia Saudita ejecuta una campaña militar infructuosa contra el empobrecido Yemen desde el 26 de marzo de 2015, donde los miles de muertos no son de relevancia, sino el petróleo perdido. 

Los medios de comunicación corporativos chilenos, y de América Latina, no han dudado en repetir las matrices de opinión internacionales emitidas desde la Casa Blanca, que, en el lenguaje del empresario, Donald Trump, tienen que pasar por la opción militar, recurriendo a la palabra guerra como un mantra placentero, tanto para él, como para los empresarios sionistas de la industria armamentística, que han aprovechado esta situación como una oportunidad para exportar el conflicto, según sus intereses de dominación, implicando a la República Islámica de Irán de forma gratuita.

Sin embargo, la respuesta defensiva yemenita ha sido una fuerte lección para las pretensiones belicistas del sionismo, del imperialismo capitalista y del wahabismo, la tríada viciosa que padece de insatisfacción sanguínea, de la que se sustenta, tal como del narcotráfico o del tráfico de personas. Una lección en toda su norma, ya que los ataques sauditas han cesado, evitando así más muertes de civiles, y lección por otro lado, porque el reino salafista pensaba que podía tener a su merced a Yemen, desarrollando de paso las políticas intervencionistas y de dominación norteamericana en la zona.

Yemen ha pasado de ser una nación pobre y en resistencia, a un país donde la dignidad se consigue con esfuerzo y paciencia, pero, por sobretodo, con inteligencia, sin depender de naciones extranjeras, pese a que Estados Unidos y su aliado saudita repiten, sin fundamento, que tras de estos ataques habría estado otro país, situación que no han podido demostrar, sino solo acusar empleando sus acostumbradas retóricas.

Luego de estos acontecimientos, y de una responsable política internacional, las fuerzas yemeníes, encabezadas por el movimiento popular yemení Ansarolá, han anunciado que dejarán de atacar a Arabia Saudí con misiles y aviones no tripulados (drones), por lo que ha instado a la reciprocidad al reino wahabita saudí, adentrándose en una pausa en su ámbito defensivo, siempre y cuando no continúen los demenciales ataques contra Yemen, al más puro estilo del régimen sionista contra Palestina en este “copy paste” que hace Arabia Saudita de la fracasada política belicista de los Estados Unidos contra los países y pueblos que no siguen sus dictados ciegamente.

Por: Manuel Arismendi

Las opiniones y conclusiones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de ParsToday en español.

A/FSH/C

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