Dic 22, 2019 09:20 UTC
  • Al Saud en el aislamiento

Pars Today - La cumbre de Kuala Lumpur reflejó en diferentes aspectos el aislamiento de Arabia Saudí.

La cumbre de Kuala Lumpur se celebró el miércoles y jueves pasado con la presencia de los funcionarios de 52 países islámicos en la capital de Malasia. El objetivo principal de la cumbre, iniciada por el primer ministro de Malasia, Mahathir Mohammed, era abordar los problemas de la comunidad islámica y ofrecer una solución para resolver los mismos.

La cumbre tuvo muchos mensajes para Arabia Saudí. El primer mensaje fue el hecho de que Arabia Saudí no fue invitada a la cumbre de Kuala Lumpur. Esto sucede mientras que los funcionarios y figuras de 52 países islámicos estaban presentes en el evento.  Lo que demuestra que los funcionarios de los Estados Islámicos consideran a Arabia Saudí como responsable de las diferencias entre los países islámicos y como el ejecutor de las políticas de Occidente en la comunidad islámica.

La guerra de cinco años contra Yemen y sus graves consecuencias, la ruptura de los lazos con la República Islámica de Irán y Catar, el acercamiento claro con el régimen israelí y marginar la causa palestina se encuentran entre las políticas y comportamientos de Arabia Saudí los que han costado mucho al mundo islámico.

El segundo mensaje fue la presencia simultánea de las autoridades de la República Islámica de Irán, Turquía y Catar en la cumbre de Kuala Lumpur.

En la situación actual, Arabia Saudí considera a Irán, Turquía y Catar como los opositores más importantes de su política regional.  Mientras que Riad no tiene el poder de desafiar seriamente a Irán y Turquía, la presencia del emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad, al lado del presidente de Irán, Hasan Rohani y el mandatario de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, provocó  la indignación de Al Saud  con el emir de Catar.

El diario saudí Al-Arab en un análisis al respecto escribió: “El objetivo de la reunión de Kuala Lumpur, en particular la visita del emir de Catar con el presidente de la República Islámica de Irán, fue provocar a Arabia Saudí”. Este diario afirmó que aunque Catar busca un canal para comunicarse con Arabia Saudí, pero no da importancia a su posición regional y busca expandir las relaciones con Irán y Turquía.

Riad ha tomado una serie de medidas contra este aparente aislamiento. El primer paso fue presionar al primer ministro paquistaní, Imran Jan, para que no asistiera a la cumbre. Erdogan, anunció explícitamente que Paquistán no asistió a la cumbre de Kuala Lumpur debido a la presión de Al Saud. Sin embargo, las medidas de Arabia Saudí muestran su gran ira por dicha cumbre.

La segunda medida fue la carta del rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz al presidente de Egipto, Abdel Fatah al-Sisi. La carta mostró claramente la preocupación del rey saudí por su aislamiento en el mundo del Islam.

El tercero fue el enfoque mediático de Al Saud. Los medios saudíes  se han esforzado por inculcar la línea de pensamiento de que la cumbre de Kuala Lumpur es una nueva iniciativa destinada a  reemplazar  la Organización de Cooperación Islámica con dicha  cumbre, si no fuera así, la Organización de Cooperación Islámica debía acoger la cumbre de los países islámicos.

Esta afirmación se plantea con condiciones en que ningún funcionario de los países participantes de la cumbre Kuala Lumpur habló sobre este reemplazamiento sino que transmitieron el mensaje de que esta organización para desempeñar un papel mejor y más constructivo debe salir de su identidad instrumental para Arabia Saudí.

La cumbre de Kuala Lumpur mostró que el gobierno de Riad debe redefinir sus políticas regionales, especialmente su política ante los países islámicos.

 

C/FE/RH

 

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