Mar 19, 2020 01:30 UTC

ParsToday – El 29 de Esfand, 19 de marzo, es el aniversario de la aprobación de la ley de nacionalización de la industria petrolera de Irán. Ese día, se abrió un capitulo muy importante en la historia política y económica de Irán y arrancó un gran movimiento tras una lucha difícil y llena de desafíos en el país, el cual estableció la piedra angular del pensamiento de la economía sin petróleo.

Para comprender la importancia de ese día histórico, hay que realizar un breve viaje al pasado y regresar a los días en que el mantel de petróleo, es decir, la enorme riqueza del pueblo iraní, estuvo extendido a las potencias hegemónicas y saqueadoras.

Los descubridores del petróleo sabían bien que el crudo, el oro negro, garantizaría durante años y siglos su dominio económico e industrial sobre el mundo. Con la puesta en marcha de las ruedas de la economía, los países industrializados estaban bien conscientes de que ese movimiento para poder avanzar requería petróleo, y si no podían garantizar su acceso al crudo siempre tendrían que recurrir a los poseedores de esta gigantesca riqueza.

De hecho, esa corriente estableció las bases del colonialismo petrolero, cuyos documentos se observan en los museos de la historia petrolera de los países productores de esta materia, incluido Irán. Estos documentos incluyen todo tipo de contratos de extracción, explotación, producción y venta del crudo. En el año 1870 y simultáneamente con el descubrimiento del petróleo en Irán, el Gobierno persa firmó un acuerdo con el británico Baron Julius de Reuter, en el que le concedía la explotación de las minas petroleras del país durante 70 años. Treinta y dos años más tarde, en 1902, otro acuerdo fue suscrito por el entonces Gobierno iraní, con el británico William Knox D'Arcy, al que le otorgó por 60 años la concesión, explotación y comercialización del petróleo iraní en todo el país, excepto en 5 partes del norte.

Esa corriente de dominación y saqueo acabó provocando un movimiento político y social en Irán tras los acontecimientos ocurridos después de septiembre de 1940. En esa época, las condiciones internacionales fueron tal que distintos países, particularmente Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos, hicieron ofertas al gobierno iraní esperando obtener concesiones petroleras. Dado que el Reino Unido poseía la concesión de explotación de los recursos petroleros del sur de país, los rusos buscaban obtener la concesión de los recursos petroleros del norte, y los norteamericanos pedían la concesión del petróleo.

En esta coyuntura de la historia política de Irán, figuras religiosas y políticas como el ayatolá Abolqasem Kashani y el Dr. Mohammad Mosadeq, dirigieron ese gran movimiento y pusieron al descubierto el papel de los colonialistas en el saqueo del crudo del país.

Una experta iraní señala al respecto: “Los documentos históricos de esa época demuestran que el ayatolá Kashani desempeñó un papel importante y sin parangón en las luchas por la nacionalización de la industria petrolera, lo cual abonó el terreno para la liberalización de los recursos energéticos en el país”.

En aquella delicada coyuntura, el ayatolá Kashani se levantó contra el Gobierno iraní y escribió una carta a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la represión gubernamental en el país, la inutilidad de las decisiones tomadas por el entonces Parlamento, así como los contratos petroleros con el consorcio británico.  

En una declaración, Kashani protestó tajantemente contra las medidas de la compañía petrolera británica y junto con algunos otros diputados, presentó el proyecto de ley de anulación del contrato con el consorcio petrolero británico. Tras una recomendación del Gobierno de Londres al Gobierno del Sha, el régimen en un acto represivo detuvo al ayatolá Kashani y luego lo desterró.

A su vez, Mosadeq en su campaña por la nacionalización de la industria petrolera, no dejó de insistir en que los iraníes debían manejar y explotar los recursos petróleos de su país por su cuenta.

Finalmente, la ley de nacionalización de la industria petrolera fue aprobada el 29 de Esfand o 19 de marzo de 1951.

En abril de 1951, después de que la Administración de Mosadeq, entonces primer ministro de Irán, pusiera en su agenda de su gabinete la implementación de la ley de industrialización del petróleo, aumentaron las conspiraciones y obstruccionismos, como por ejemplo el boicoteo del crudo persa en 1951 con el objetivo de comprometer la estabilidad política y económica del país.

El golpe de Estado estadounidense-británico en agosto de 1953 contra el Ejecutivo de Mosadeq, fue otro complot en esa dirección. Tras el golpe, compañías petroleras entre ellas British Petroleum, Shell Petroleum, Gulf Oil Corporation, Mobil Oil Corporation, Standard Oil Co., California Oil Co. y Texaco, intentaron saquear el petróleo de Irán estableciendo un nuevo consorcio.

Con el comienzo de la actividad del consorcio petrolero de Irán, si bien estaba previsto que se aplicara la ley de nacionalización del petróleo, en la práctica el Gobierno iraní y la compañía nacional petrolera tenían poderes muy limitados. Sin la intervención del Gobierno de Teherán, los miembros del consorcio tomaban decisiones para fijar el nivel de la producción y los precios del crudo, que eran los factores principales y determinantes de los ingresos de la nación.

Así fue el destino del petróleo desde su nacionalización hasta el triunfo de la Revolución Islámica de 1979, tras la cual los extranjeros tuvieron que abandonar el país.

La dependencia del petróleo, tanto en los años lejanos como en el presente, cuando este recurso está sancionado como un medio de presión sobre Irán, ha redundado en perjuicio de los intereses nacionales. Es por eso, que la reducción de la dependencia de la industria petrolera ha sido reclamada reiteradas veces por el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, al delinear los indicadores de la “Economía de Resistencia”, señalando que esta dependencia es un nefasto legado de hace cien años.

El resultado de los estudios sobre la economía de los países que poseen petróleo o fuentes similares apunta a los efectos destructivos del uso erróneo de los ingresos de esos recursos.

Los estudios hechos entre 1971 y 1997  por Richard Auty sobre 113 países así como el libro escrito por Terry Lynn Karl, titulado “Auges petroleros y petro-estados”, ponen de relieve las crisis políticas, sociales y económicas que atraviesan los países poseedores de recursos petroleros.

Estos estudios demuestran que el aumento de los precios del crudo en las economías petroleras en las que los ingresos petroleros se depositan directamente en la cuenta del gobierno, provocan el incremento de las importaciones; golpean la producción interna; aumentan los precios de productos no importables tales como tierra y viviendas; retrasan la reforma del sistema fiscal; eliminan la motivación para atraer una verdadera participación popular y causan dependencia de largo tiempo en la economía de los países.

Estos daños forman parte de las realidades que hay en la mirada retrospectiva de Irán al pasado del petróleo y apoyo en la economía petrolera. De ahí que la República Islámica esté decidida a alejarse rápidamente de esta coyuntura convirtiendo el petróleo en el sostenimiento de la “Economía de Resistencia” en el país.

 

 

 

Tags

Comentarios