Sep 25, 2019 01:51 UTC

Este programa, de dos capítulos y elaborado con motivo de la Semana de la Defensa Sagrada, echa un vistazo a los ocho años de la guerra impuesta por el régimen baasista del dictador iraquí Saddam Husein contra la República Islámica de Irán.

Estamos en los días del aniversario del inicio de la guerra impuesta por el régimen baasista de Saddam contra la República Islámica de Irán. En el calendario persa, la cuarta semana del mes de septiembre, se ha denominado la “Semana de la Defensa Sagrada”. Este año, esta conmemoración coincide con las más hostiles sanciones económicas de EEUU contra la República Islámica de Irán. Desde el principio de la victoria de la Revolución Islámica hasta ahora, Irán ha sido blanco de las medidas coercitivas directas e indirectas de EEUU. Actualmente, Washington ha desencadenado una amplia guerra económica contra los iraníes con el objetivo de arrodillar a los ciudadanos persas e imponer sus demandas ilegales bajo el lema de luchar contra la producción de armas nucleares y el terrorismo. Aunque EEUU, con el respaldo de sus amplios intercambios económicos con la mayoría de los países del mundo, ha podido crear ciertas limitaciones a Irán en la venta de su petróleo, exportación de otros productos, acceso a los  bancos e institutos financieros de las partes comerciales, excepto unos países árabes y el régimen sionista, ningún país apoya las políticas norteamericanas contra la República Islámica de Irán. Actualmente, transcurridos más de 30 años del fin de la guerra impuesta por el régimen de Saddam contra Irán, una vez más, el pueblo y el Gobierno del país persa, con su resistencia ante las presiones de EEUU, han mostrado la incapacidad de los norteamericanos y sionistas en arrodillar al pueblo resistente de Irán. Tal como durante los ocho años de la Defensa Sagrada de los iraníes ante la invasión violenta del ejército Bas de Irak, se rcreó el nuevo sistema de la República Islámica de Irán, actualmente, esta grandeza, poder y resistencia se mantiene más firme que nunca.
 
Los ocho años de la Defensa Sagrada han sido un gran examen para demostrar el poder de la fe, veracidad y resistencia del pueblo victorioso de Irán. Los días sensibles y determinantes de la Defensa Sagrada están llenos de las epopeyas de los jóvenes iraníes. Los ocho años de la Defensa Sagrada constituyen uno de los más importantes ejemplos claros que muestran el concepto práctico de la resistencia contra los invasores y opresores. El sistema de la República Islámica de Irán pudo acabar con el poder de Saddam cuando definió la resistencia como un modelo práctico en su política. Si toda la guerra impuesta de Irak contra Irán se abreviase en una palabra, esta sería la resistencia. Los ocho años de la defensa valiente del pueblo ante la invasión violenta del enemigo, son la raíz del orgullo nacional de los iraníes y provocaron que el complot conjunto de dos superpotencias, una del este y la otra del oeste que buscaban arrodillar al gran pueblo de Irán, finalmente, se convirtiera en una oportunidad para demostrar las capacidades del sistema de la República Islámica. La valentía de los jóvenes iraníes elevó el nivel de la República Islámica de Irán y mostró que, al tener un respaldo popular y bajo la soberanía del Islam y la unidad de las fuerzas, se pueden neutralizar los complots de cualquier enemigo hegemónico incluso de EEUU con sus tantas capacidades económicas y militares.
 
Estaba previsto que la guerra impuesta de Irak contra Irán, lanzada nada más  19 meses después de la victoria de la Revolución Islámica, sea un golpe horrible y mortal que desarraigaría el nuevo sistema de la República Islámica de Irán; sin embargo, finalmente se convirtió en el punto fuerte de la unidad y solidaridad del pueblo iraní. El periodo de los ocho años la guerra impuesta del régimen de Saddam contra la República Islámica de Irán es uno de los periodos épicos y permanentes de la historia de la Revolución Islámica de Irán. El pueblo, especialmente, los jóvenes iraníes, durante los ocho años de resistencia ante el ejército del régimen de Saddam, con mínimas posibilidades y reducidos equipamientos militares, mostró a todo el mundo una de sus más permanentes epopeyas de valentía en defensa de su patria y revolución. Esta epopeya valiente se convirtió en un ejemplo para los movimientos liberalistas del mundo. Los movimientos de resistencia islámica en El Líbano y Palestina han tomado lecciones de la resistencia y el martirio de los jóvenes musulmanes iraníes. Decenas de miles de  jóvenes iraníes, en el auge de su valentía y juventud, cayeron mártires en el camino de la defensa de las metas elevadas de la Revolución Islámica de Irán. Los jóvenes iraníes ofrecieron su vida en defensa de Irán y de la Revolución Islámica y, finalmente, esta valentía no permitió que ni una pequeña parte del suelo iraní cayese en manos del enemigo.
 
El ayatolá Seyed Ali Jamenei, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, en unas palabras al respecto, dice que esta guerra ha sido una guerra defensiva. La guerra defensiva tiene diferencias con la guerra agresiva. En la guerra defensiva surgen dependencias profundas de las personas con sus metas elevadas. La guerra es el recuerdo de la destrucción y muerte; sin embargo, cuando en una guerra se plantea el aspecto de la defensa del país y de los valores supremos humanos, dicha guerra se convierte en algo sagrado. Los ocho años de la defensa sagrada de Irán ante la invasión del régimen de Saddam es un ejemplo al respecto. Aquellos jóvenes, hombres y mujeres que cayeron mártires en este camino son ejemplos de la resistencia y sus recuerdos nunca se olvidarán; ya que ellos sacrificaron su vida para defender valores muy elevados. Desde la antigüedad, Irán ha sido la cuna de la civilización y cultura y, aunque algunas veces, esta cultura se ha enfrentado con muchos altibajos, nunca se ha apagado. La Revolución Islámica ha sido el inicio de una nueva parte de la vida política de Irán en el escenario mundial. Por esta misma razón, dos superpotencias, del este y oeste, mostraron su enemistad contra la República Islámica de Irán, debido a que la Revolución Islámica mostró un camino a todo el mundo para que luche contra la opresión y desigualdad y desaprobó las políticas colonialistas de EEUU y la antigua Unión Soviética, es decir, las  dos superpotencias, una occidental y la otra oriental. Actualmente, transcurridos más de 40 años de la victoria de la Revolución Islámica y más de 30 años del fin de la guerra impuesta, el Eje de la Resistencia en Palestina, El Líbano, Siria, Yemen e Irak se ha convertido en un asunto importante en las ecuaciones políticas y militares de la región del Oriente Medio y ha frenado el avance de las políticas agresivas y hegemónicas de EEUU y los sionistas.
 
Las dimensiones regionales e internacionales de los ocho años de la defensa sagrada son muy amplias en comparación con las guerras que ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial. En los recientes 400 años, se registraron guerras entre Irán y el imperio turco, del que Irak fue una parte de su territorio, pero, esta vez, aparentemente, la guerra fue declarada por un país contra Irán, pero, verdaderamente, el atacante era dirigido por los grandes poderes mundiales y regionales. La mayoría de los estrategas creen que la defensa de ocho años del pueblo d Irán ante la invasión del régimen de Saddam ha sido la primera guerra con actores distintos a los ejércitos clásicos que  pudieron cambiar el destino del país y mantener su unidad y solidaridad fuera de los poderes extranjeros.
 
Sin embargo, ¿por qué y cómo se inició la invasión del régimen de Saddam contra la República Islámica de Irán? Las discrepancias territoriales y fronterizas entre Irán e Irak existían desde hacía  muchos años y esto no fue el motivo de la invasión del régimen de Saddam a Irán. Las discrepancias territoriales y fronterizas solamente fueron un pretexto usado por Saddam para atacar Irán. En realidad, lo que provocó la agresión del régimen de Saddam a Irán fue la preocupación por la influencia regional y extrarregional de la Revolución Islámica y aquellos cambios que ocurrieron después de la victoria de la Revolución Islámica en Irán. La Revolución Islámica de Irán cambió la mayoría de las ecuaciones políticas de la región y del mundo. Estos cambios fueron  en detrimento de las dos superpotencias y sus aliados regionales. La guerra impuesta de Irak contra Irán ha sido una de las reacciones a las consecuencias de la victoria de la Revolución Islámica a nivel regional y mundial.
 
 
 
 
 
P/MK/NL

 

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