Feb 06, 2020 08:55 UTC

ParsToday-La gloriosa historia de la República Islámica está llena de sacrificios y devociones de grandes maestros que enseñaron a sus alumnos en sus clases lecciones de coraje, valentía y defensa del Islam, y de aquellos que defendieron el sistema sagrado de la República Islámica. Según las leyes de la naturaleza, la defensa es uno de los principios de la preservación de la vida y la dignidad humana.

De todas las defensas del hombre ante los diferentes ataques, la más sagrada y valiosa es la defensa por su opinión y credo.
 
A este respecto, se puede decir que la dignidad y la autoridad del Irán islámico actual es resultado del sacrificio de quienes ofrecieron incluso su vida en defensa de la religión y que convirtieron la pequeña semilla de la Revolución Islámica en un árbol frondoso.  La Revolución Islámica es fruto de la sangre de 300 000 mártires que, con su sacrificio, dieron aliento en el alma de cuerpos inertes de valores humanos y revivieron la sociedad.
 
En la cultura del Islam, “mártir” es un título destinado a aquella persona que tiene un gran espíritu, que avanza por el camino del derecho, la verdad y la virtud y que alumbra como una vela a otros para que se beneficien de su luz y obtengan bienestar.  El martirio es valioso, ya que significa sacrificar conscientemente toda la vida en el camino sagrado. El maestro mártir Morteza Motahari considera el martirio más allá de cualquier lógica, como una mezcla de la lógica del amor, por un lado, y la lógica de reforma y reconciliación, por el otro. “Si combinas la pasión de un místico, quien ama a Dios con la lógica de un pacificador, el resultado será la lógica de los mártires. La sangre del mártir se vierte en las venas de la sociedad para siempre”, recuerda Motahari. De hecho, tiene un efecto natural y coherente que trae consigo logros a la Umma (comunidad) islámica, las naciones musulmanas y a la historia del Islam.
 
La Revolución Islámica ya entra a la quinta década de su vida mientras que el perfume de los mártires aún se siente en las calles y avenidas, de modo que el sistema islámico disfruta de las bendiciones de la sangre de los mártires. Mártires como el mártir Hoyayi, que amaba el martirio y que, en un día como estos, se convirtió en símbolo y testigo del flujo de la verdad; o mártires científicos, como el Dr. Shahriyari, que comenzó su día haciendo la ablución del martirio. Estos jóvenes místicos y buscadores de la verdad, con su sacrificio, ridiculizaron toda la pompa del mundo moderno y cuestionaron todo el prestigio de la vida mundana.
 
La ola que creó el testimonio del orgulloso líder del Islam, el teniente general Qasem Soleimani, sobe la comunidad islámica, indica que cada gota de sangre de un mártir se convierte en cientos y miles de gotas hasta formar un mar de sangre que al inyectarse en la sociedad haciendo que la comunidad sea vibrante y brillante, además de estimular el espíritu de la excelencia, el movimiento y la emoción.
 
El Líder de la Revolución Islámica considera a los mártires como “estrellas brillantes en la atmósfera polvorienta de la vida humana” y como “las estrellas brillantes de la historia de hoy y de mañana”, cuyo sacrificio y devoción hacen que la sociedad resista y esté de pie, por eso, el futuro está en deuda con ese sacrificio.
 
P/FSH/NL

 

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