Feb 10, 2020 07:58 UTC

ParsToday-La Revolución Islámica de Irán de 1357 (1979) se produjo cuando un ambiente bipolar dominaba las relaciones internacionales. El bloque occidental, liderado por Estados Unidos y algunos países europeos, y el bloque oriental, encabezado por la antigua Unión Soviética, fueron los dos polos principales que regían el sistema mundial de aquel entonces.

La ideología del bloque occidental se basaba en el capitalismo,  producto del desarrollo posterior al Renacimiento en Europa, y resultado principal de la gran Revolución Francesa de 1789. Este sistema en ese momento se consideraba el principal enemigo del sistema socialista soviético —estacionado en Rusia después de la revolución de 1917—. El dominio y la influencia de las dos superpotencias en todo el mundo fueron tan grandes que ningún suceso político podía ocurrir fuera de la voluntad y la influencia de cualquiera de estos dos bloques, por lo que nadie pensaba en un gran movimiento religioso.
 
Sin embargo, la Revolución Islámica irrumpió fuera de contexto y de los dos grandes bloques de Oeste y Este, rompiendo los marcos gracias a un enorme apoyo intelectual y cultural. La Revolución Islámica rompió los estereotipos del mundo al presentar la idea de la unidad de la religión y la vida mundana y así anunció el comienzo de una nueva era. La característica de esta revolución fue su base islámica popular. "Ni Oriente ni Occidente" fue una de las principales consignas de la Revolución Islámica que la gente coreaba en los días anteriores a la victoria de la Revolución, así como el establecimiento del gobierno islámico  fue la principal demanda del pueblo iraní.
 
La Revolución Islámica creó un tercer polo al lado de los dos polos Este y Oeste, y el mundo tuvo un gobierno tripartito (tres polos) en los años ochenta del siglo XX. La Revolución Islámica, después de la victoria para estabilizar el tercer polo del mundo, convocó a otras naciones a seguir la política de "no Este ni Oeste". El Imán Jomeini (que Dios lo bendiga), el artífice de la Revolución islámica y fundador de la República Islámica, dijo: "Ahora aconsejo a las naciones nobles y oprimidas y al querido pueblo de Irán que sean fieles, comprometidos, fuertes y firmes en este camino divino directo que no depende ni del Este ateo ni del Oeste opresivo, sino es una percepción regalada por Dios".
 
Era natural que los líderes de la desviación y la opresión reaccionaran de varias maneras; el sistema gobernante internacional, con su postura materialista, no pudo tolerar esta situación para imponer sus puntos de vista a otros países y, con el fin de lograr sus intereses  inició a tomar cualquier medida, incluidos guerra, violación, asesinato, tortura, retirada de tratados y protocolos internacionales, imposición  sanciones transnacionales y abusos de los derechos humanos. Sin embargo, estas reacciones han sido derrotadas durante los cuarenta años de la vida de la Revolución Islámica. En 1991, con el colapso de la Unión Soviética, colapsó el bloque del Este. El mundo tripolar desapareció después de una década y surgió nuevos polos en el mundo, el resultado fue la doble confrontación del "Islam y la arrogancia". Ahora, transcurridos más de 40 años, la Revolución Islámica, como el fenómeno prominente de la nueva era y comprometida con sus consignas, está avanzando y con esperanza identifica sus debilidades para superarlas en su segundo paso.
 
En la Revolución Islámica, el Islam de superstición y herejía fue sustituido por el Islam verdadero. Se rechazó cualquier indignidad y opresión. El Islam de desviación e ignorancia fue sustituido por Islam de servidumbre y razonamiento. La atención a la ciencia y el conocimiento eliminó el atraso y la ignorancia; el Islam de la religión y la política reemplazó al Islam de indiferencia e inmoralidad. De hecho, según el Líder de la Revolución, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, el Islam puro de Mohamad (P) reemplazó al Islam estadounidense.
 
Al revivir el pensamiento religioso, la Revolución Islámica destacó el papel del Islam y de los musulmanes en varios ámbitos y, al intensificarse la tendencia hacia Islam mediante la promoción del Islam político, puso a muchos musulmanes en el camino hacia la recuperación de su identidad islámica y provocó una ola de despertar islámico en el mundo. Por tanto, se puede decir que la Revolución Islámica de Irán ha desempeñado un papel en la recuperación de la dignidad y la confianza de los musulmanes, independientemente de su nacionalidad o afiliación política. Este caso no solo se observó en el mundo musulmán, sino también, por sus dimensiones que ha logrado a nivel global, se considera el evento más importante del siglo pasado desde la Revolución rusa de 1917. Aunque la Revolución Islámica de Irán, con el resurgimiento del Islam, plantó cara al Occidente y la intensa presión del sistema internacional, alentó a Occidente a comprender mejor y más plenamente el Islam y gradualmente los estudios islámicos y la islamología, con un fuerte énfasis, reemplazaron al orientalismo, de modo que se puede decir que una de las razones más importantes para la formación de estos estudios han sido los diversos aspectos del impacto de la Revolución Islámica en los niveles regionales y globales. La Revolución Islámica presentó un nuevo discurso, basado en que la única forma de salvarse de las crisis que azotan al mundo musulmán es regresar al Islam puro y verdadero. Este discurso es un altavoz islámico que invita al mundo al diálogo y la racionalidad, la paz justa, la ética y la espiritualidad, así que el Irán de hoy es un símbolo de esta cultura y civilización.
 
Un punto destacado es que el sistema islámico invita a sus seguidores a una nueva forma de vida y, lo más importante, es que nunca ha obligado o forzado con violencia a otros a aceptar el Islam, sino que siempre los llama y los invita. Un Islam que contiene la atracción y repulsión según los valores coránicos y la tradición profética. Es decir, se funda en invitar al mundo a razonar, pensar y presenta la verdad en base a la razón y conocimiento.
 
Dios, en algunas aleyas del sagrado Corán alaba a su amable profeta por su buen humor y en otras, como la aleya 153 de la sura La familia de Imran, que dice: “Por una misericordia venida de Alá, has sido suave con ellos. Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti”.
 
Hoy en día, se siente claramente en todo el mundo esta realidad que, con la Revolución Islámica, el Islam tiene nuevas palabras para la humanidad actual y está creciendo e influyendo en las sociedades humanas, ya sean las que están cansadas de la opresión de poderes malvados y sistemas de taqut, o las que están buscando nuevas ideas y formas (como las sociedades africanas y asiáticas), incluso en países europeos, donde los musulmanes enfrentan muchas restricciones y líneas rojas y se han puesto en marcha muchos proyectos islamofóbicos. Sin embargo, según las estadísticas oficiales, el número de musulmanes y la tendencia hacia Islam entre los europeos se han duplicado en comparación con la reciente o anterior década. Se predice que, para fines de la tercera década del tercer milenio, Europa tendrá una imagen islámica.
 
El aumento de la conversión de prominentes figuras estadounidenses y europeas al Islam no solo refleja la influencia de esta religión divina en los niveles más altos de las sociedades occidentales, sino que —como lo reconocen los distintos centros e institutos de investigación— es un hecho que, a pesar de todas las medidas negativas y adversas  de los extremistas, el Islam se está extendiendo entre los pueblos de Europa y EE.UU.
 
El sitio web de noticias CNN, afiliado a Time Warner Media Group (en EE.UU.), en un informe publicado el 4 de abril de 2015, anunció que el Islam es la religión de más rápido crecimiento en el mundo. También,  el mismo informe indica que, según la tabla de religiones en crecimiento, el Islam tiene el crecimiento más rápido entre las principales religiones y escuelas de pensamiento del mundo.
 
Al entrar en su quinta década, la Revolución Islámica está experimentando una evolución histórica muy sensible; una revolución que, basada en el Islam, está progresando hacia el desarrollo económico y social integrales y que ha introducido un nuevo estilo de vida en el que el hombre tiene identidad, busca dignidad, conocimiento, independencia y orgullo. Esta revolución representa una religión que tiene leyes y normas iluminadoras para la evolución y la prosperidad de la vida mundana y la del más allá. Como el sagrado Corán dice en la aleya 89 de la sura Las Abejas:
 
El día que hagamos surgir de cada comunidad a un testigo de cargo, te traeremos a ti como testigo contra éstos. “Te hemos revelado la Escritura como aclaración de todo, como dirección y misericordia, como buena nueva para los que se someten”.
 
Por lo tanto, la perspectiva del mundo de hoy muestra que la posición del Islam puro, como el eje y polo del poder mundial, ha cambiado el curso del mundo y ya se está formando la nueva civilización islámica. De ahí que la tranquilidad de los dominadores se ha convertido en ansiedad.
 
P/FSH/NL

 

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