Feb 11, 2020 12:45 UTC

ParsToday- El 11 de febrero de 1979 es un día importante en el calendario de eventos mundiales.

En este día, la Revolución Islámica de Irán ganó la victoria bajo el liderazgo de un clérigo luchador, el Imam Jomeini (Que descanse en paz). La Revolución Islámica de Irán se ha registrado en el calendario de los importantes eventos del mundo, pues sus consecuencias no se limitaron a la caída de una monarquía tiránica. La victoria de la Revolución Islámica de Irán afectó a todo el Oriente Medio y al mundo entero. Por esta razón, la Revolución Islámica es considerada como una de las revoluciones más importantes del mundo. El reflejo de la Revolución Islámica en el escenario mundial fue tan importante como el derrocamiento de un régimen tiránico de 2500 años en Irán. De hecho, la Revolución Islámica de Irán fue tanto un movimiento político y social anti autoritario, y al mismo tiempo, fue un movimiento anticolonial que continúa después de cuarenta y un años y sigue luchando con los poderes dominantes y hostigadores.
 
 
La Revolución Islámica de Irán ganó la victoria en un momento en que cada cambio político y revolucionario en el mundo dependía de dos corrientes de la democracia liberal y el marxismo. Pero el movimiento del Imam Jomeini ganó la victoria desde el principio en 1963, sin depender del pensamiento oriental u occidental, confiando en las enseñanzas islámicas y la lucha contra los poderes dominantes mundiales. Por esta razón, el intento de Mohammad Reza Pahlavi para mostrar que el movimiento islámico del Imam Jomeini dependía del marxismo nunca pudo persuadir ni a la opinión pública iraní ni a las élites políticas y académicas. Sin embargo, la tiranía del rey no permitía criticar esta creencia de Mohammad Reza Pahlavi. No obstante, el pensamiento y la imaginación de los partidarios occidentales del Shah también jugaron un papel importante en su creencia errónea sobre los desarrollos políticos y sociales de Irán.
 
La mayoría de las estimaciones en los círculos políticos del occidente se referían a la permanencia de la monarquía iraní. El segundo régimen de Pahlavi en el Oriente Medio fue considerado como una isla estable y seguro para el sistema bipolar. Estados Unidos, el Reino Unido y Francia no esperaban la caída de la monarquía iraní hasta la cumbre de los siete países industriales en 1978 en Guadalupe. Jimmy Carter, durante una visita a Teherán en enero de 1978, un año antes de la caída del gobierno de Mohammad Reza Pahlavi, afirmó que el Shah es amado por la nación y calificó a Irán como una isla de estabilidad y seguridad. El entonces canciller británico, David Owen, emitió un comunicado expresando la postura de su país sobre el movimiento revolucionario del pueblo iraní y dio su apoyo al régimen de Mohammad Reza Pahlavi. Ellos justificaron este apoyo en contra de los comunistas. Pero el ritmo de los acontecimientos sociales desde enero de 1978 hasta el 11 de febrero de 1979 mostró que el cálculo de los partidarios del régimen tiránico de Irán era incapaz de comprender los asuntos de Irán.
 
El apoyo de los gobiernos occidentales, que alegaban defender el liberalismo y la democracia, al régimen tiránico de Mohammad Reza Pahlavi jugó un papel importante en la voluntad del rey iraní para reprimir las protestas populares. En este sentido, Qolamreza Neyati, uno de los destacados escritores de la historia contemporánea iraní, escribe: “Los comentarios encomiables de Carter en la noche del primero de enero en el Palacio de Niavaran reforzaron la confianza de Mohammad Reza Shah. El apoyo incondicional de Estados Unidos le hizo pensar que podía continuar la política de presión y represión y vencer a los líderes de la oposición, especialmente al ayatolá Jomeini, que todavía trabajaba desde Nayaf (Irak) contra el régimen”. Tras criticar el apoyo de Jimmy Carter a la monarquía iraní, el escritor persa escribe: las declaraciones del presidente de Estados Unidos en enero de 1978, elogiando al Shah cuyas manos estaban manchadas con la sangre de decenas de miles de iraníes ... reflejó esta realidad de que los lemas de “derechos humanos, libertad, Democracia” fueron como herramientas de presión contra sociedades independientes opuestas a la dominación estadounidense, hasta que Carter dijo: “No hay ningún otro líder por el que sienta una mayor gratitud y amistad personal como con el Shah”.
 
25 años antes de la caída de Mohammed Reza Shah, Estados Unidos diseñó el golpe de Estado en 1953 contra el gobierno nacional del Dr. Mosadeq y devolvió al Shah a Irán y durante 25 años proporcionó todo tipo de apoyo a la monarquía iraní ante las protestas populares.
 
 
El establecimiento de la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional, SAVAK, una de las agencias de espionaje más horribles del mundo para reprimir cualquier protesta contra el gobierno del Shah, tuvo lugar durante este período. Por esta razón, el Imam Jomeini comenzó su movimiento para confrontar tanto al Shah como al gobierno colonial estadounidense y al falso régimen israelí. El gobierno de Mohammad Reza Pahlavi tenía estrechos vínculos políticos, económicos, militares y de inteligencia con el régimen israelí. De hecho, la lucha y la resistencia del pueblo iraní durante cuarenta y un años frente a las hostilidades estadounidenses y sionistas contra la Revolución Islámica tiene sus raíces en la historia de las luchas populares de la gente antes de la victoria de la Revolución Islámica. Contrariamente a los deseos y expectativas de EEUU y los gobiernos occidentales, la Revolución Islámica de Irán no solo sacó a Irán del control de una de las dictaduras más dictatoriales del mundo, sino que también puso fin a la intervención estadounidense en los asuntos de uno de los países más importantes de Oriente Medio. Según la Doctrina de Nixon, Irán era uno de los dos brazos de la política regional de EE.UU. en el Oriente Medio.
 
Estados Unidos no ha escatimado esfuerzos contra el pueblo iraní durante las cuatro décadas de vida de la Revolución Islámica. Uno de sus actos más importante fue la incitación del derrocado dictador iraquí Saddam para invadir la República Islámica de Irán en 1980, diecinueve meses después de la victoria de la Revolución Islámica. La última acción de Estados Unidos también es imponer las sanciones económicas más severas contra la República Islámica de Irán. El pueblo iraní ha elegido la resistencia ante las acciones viciosas y hostiles de los Estados Unidos y en este camino ha logrado grandes logros económicos, políticos, de seguridad y militares. La resistencia del pueblo iraní ante el acoso de los estadounidenses y los sionistas no se limita a las fronteras de la República Islámica de Irán. Actualmente Irán, en el centro del frente de resistencia en la región de Oriente Medio, ha desafiado las políticas de dominación de Estados Unidos y el régimen israelí. El pueblo iraní expulsó a 40 000 asesores estadounidenses hace 41 años. Ahora la demanda de las naciones de la zona es la salida de EEUU y el cierre de sus bases militares.
 
El 11 de febrero coincide con el 40 día del asesinato del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, en una agresión perpetrada el pasado 3 de enero por Washington en Bagdad.
 
Trump consideró terrorista al teniente general Qasem Soleimani, y Abu Mahdi al-Muhandis pero las naciones de Irán e Irak, en con su gloriosa y multitudinaria participación en el funeral de estas grandes personalidades mostraron quién es terrorista y quiénes luchan contra los terroristas. La repuesta de la República Islámica de Irán al asesinato de estos mártires, en atacar la base militar de Ain al-Asad mostró la impotencia de EEUU ante la gran nación iraní.
 
Desde la Segunda Guerra Mundial, ningún país del mundo se ha atrevido a atacar una base estadounidense con cientos de tropas estadounidenses. El 11 de febrero, la nación iraní con su participación en el cuadragésimo primer aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, muestra una vez más al mundo su lealtad con los grandes ideales del fundador de la República Islámica, el Imam Jomeini, bajo el liderazgo del ayatolá Jamenei. Al confiar en Dios y en los jóvenes de Irán, la nación persa buscará la excelencia y el crecimiento en todas las esferas, a pesar de todos los obstáculos económicos creados por el gobierno hegemónico estadounidense y seguirá siendo un modelo para todas las sociedades del mundo.
 
 
P/NA/RH

 

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