Mar 20, 2020 04:33 UTC

ParsToday-El momento del inicio del Año Nuevo coincide con algún tipo de evolución en el universo y la naturaleza.

Ha vuelto a llegar una vez más la primavera, con toda su frescura y belleza y nos ha traído el aroma de la alegría, el festejo y la empatía. El sonido de la vida a la luz de primavera regala tranquilidad y felicidad al cuerpo y alma del ser humano y nos acompaña con la feliz celebración de la naturaleza.  El hombre reflexiona sobre las singulares manifestaciones de la existencia y así siente mejor la presencia de Dios. Como El Creador en la aleya 190 de la sura La Familia de Imran dice:
 
«إِنَّ فِی خَلْقِ السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَاخْتِلَافِ اللَّیْلِ وَالنَّهَارِ لَآیَاتٍ لِأُولِی الْأَلْبَابِ»
 
En la creación de los cielos y de la tierra y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto.
 
La primavera es el signo Dios que guía y enseña a los seres humanos la renovación de una nueva alma en la esencia dormida de la naturaleza y el espíritu olvidado del hombre. Vamos a leer unas bellas palabras sobre Noruz:
 
«یا مُقَلِّبَ القُلُوبِ وَ الاَبصارِ، یا مُدَبِّرَ الَّلیل وَ النَّهارِ، یا مُحَوِّلَ الحَولِ وَ الاَحوالِ، حَوِّلْ حالَنا اِلی اَحسَنِ الْحالِ» 
 
 
 
¡Oh, reformador de los corazones y las mentes! ¡Oh, regente del día y de la noche! ¡Oh, transformador de los estados y las circunstancias! ¡Cambia nuestro estado en el mejor!
 
Noruz es una evolución, un cambio de la naturaleza que es símbolo de la transformación humana. La resurrección de la naturaleza nos recuerda la resurrección en el día final y es una buena excusa para arrepentirse de los anteriores pecados ​​y decidir ser mejores. El renacimiento de la naturaleza nos recuerda que el hombre revive después de la muerte y su presencia ante el dominio divino en la vida del más allá. Así Dios, en las aleyas 78 y 79 de sura Ya Sin, responde a quien olvida su creación original y rechaza su resurrección en el día de la resurrección de esta manera:
 
« وَضَرَبَ لَنَا مَثَلًا وَنَسِیَ خَلْقَهُ قَالَ مَنْ یُحْیِی الْعِظَامَ وَهِیَ رَمِیمٌ، قُلْ یُحْیِیهَا الَّذِی أَنشَأَهَا أَوَّلَ مَرَّةٍ وَهُوَ بِکُلِّ خَلْقٍ عَلِیمٌ»،
 
Nos propone una parábola y se olvida de su propia creación. Dice: «¿Quién dará vida a los huesos, estando podridos?» Di: «Les dará vida Quien los creó una vez primera -Él conoce bien toda creación.
 
Además, según las palabras del Líder iraní, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, el inicio del año nuevo persa, que coincide con algún tipo de evolución en el mundo natural, es una oportunidad para que el hombre se dedique a su transformación interna y a reformar sus asuntos espirituales, religiosos y materiales. El cambio lo hace Dios, sin embargo, tenemos que esforzarnos a crear este cambio dentro de nosotros mismos, en nuestras vidas y en el mundo.
 
Bueno, ver esta bendición, es decir la creación de la vida en la naturaleza, renueva nuestras almas y nos recuerda la resurrección del espíritu en el mundo del más allá, y eso procede solamente de la misericordia y el amor de Dios, que también otorga una oportunidad al hombre para alcanzar el grado de califa divino y sucesor de Dios en la tierra. Así, Dios en la aleya 50 de la sura Los bizantinos dice:
 
« فَانظُرْ إِلَى آثَارِ رَحْمَتِ اللَّهِ کَیْفَ یُحْیِی الْأَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا إِنَّ ذَلِکَ لَمُحْیِی الْمَوْتَى وَهُوَ عَلَى کُلِّ شَیْءٍ قَدِیرٌ»
 
 
 
¡Y mira las huellas de la misericordia de Alá, cómo vivifica la tierra después de muerta! Tal es, en verdad, el Vivificador de los muertos. Es omnipotente.
 
A la luz del renacimiento de la naturaleza, de hecho, Dios nos muestra su poder tanto en la muerte como en reavivar el universo y nos advierte de que tal como nos ha creado nos hace morir y, en el día de del juicio final, volverá a unir el cuerpo, lo que ha sido mencionado en las primeras aleyas de la sura La Resurrección, que dicen:
 
«أَیَحْسَبُ الْإِنْسَانُ أَن لَنْ نَجْمَعَ عِظَامَهُ، بَلَى قَادِرِینَ عَلَى أَنْ نُسَوِّیَ بَنَانَهُ»
 
¿Cree el hombre que no juntaremos sus huesos? ¡Claro que sí! Somos capaces de recomponer sus dedos
 
Según las enseñanzas del Corán, el hombre no fue creado para esta vida mundana y el valor de su vida radica en su supervivencia en la eternidad. Por lo tanto, la vida material y mundana no puede responder a los altos talentos y habilidades de su alma, y se puede decir que el hombre ha nacido en esta vida mundana para poder alcanzar mediante sus actos de acá la conocida Morada Postrera, entonces mediante sus comportamientos en esta vida mundana, designa su situación en la vida del más allá. Ahora entendemos la razón importante y decisiva de la vida mundana, es decir, debemos dirigirnos hacia funciones apropiadas y acordes con los mandamientos divinos, porque la vida real es la misma “Buena Vida” (Hayat Tayebe), que garantiza la felicidad eterna del hombre a la luz de los mandatos de ordenar lo bueno y prohibir lo malo.
 
La vida mundana es común entre el hombre y el animal, pero hay una serie de puntos comunes entre el hombre y los ángeles, que el sagrado Corán insiste para que podamos alcanzar los grados de ángeles o más superiores. Por eso Dios en la aleya 24 de la sura El botín (Al anfál) dirigida a los creyentes dice:
 
«یَا أَیُّهَا الَّذِینَ آمَنُوا اسْتَجِیبُوا لِلَّهِ وَلِلرَّسُولِ إِذَا دَعَاکُمْ لِمَا یُحْیِیکُمْ وَاعْلَمُوا أَنَّ اللَّهَ یَحُولُ بَیْنَ الْمَرْءِ وَقَلْبِهِ وَأَنَّهُ إِلَیْهِ تُحْشَرُونَ»،
 
¡Creyentes! ¡Escuchad a Alá y al Enviado cuando éste os llama a algo que os da la vida! ¡Sabed que Alá se interpone entre el hombre y su corazón y que seréis congregados hacia Él!
 
Si Dios y su Mensajero nos invitan a la misma Buena Vida eterna es porque ellos quieren revivirnos, ya que, los creyentes son quienes tienen alma viva. Así que, la vida humana ya no es en común con el animal, sino, como ha escrito el Imam Sayad (P) en la primera parte de la oración de su libro llamado Sahifeh Sayadiyeh, que especifica el límite entre el hombre y el animal, el hombre no es un animal que habla, sino que es un ser vivo que alaba a Dios. Por lo tanto, en la primavera que Dios nos ha regalado la naturaleza con toda su generosidad y gracia, siempre, debemos dar gracias con nuestros corazones, lengua y obras y, al ver el renacimiento de la naturaleza, hay que recordar la resurrección en el día del juicio final. Al contrario, no aprovechar esta oportunidad y cerrar los ojos a todo este despertar y consciencia, no solo nos coloca como animales que hablan, sino más extraviados que los animales. Como Dios en la aleya 179 de la sura Los lugares elevados dice:
 
«لَهُمْ قُلُوبٌ لَا یَفْقَهُونَ بِهَا وَلَهُمْ أَعْیُنٌ لَا یُبْصِرُونَ بِهَا وَلَهُمْ آذَانٌ لَا یَسْمَعُونَ بِهَا أُولَئِکَ کَالْأَنْعَامِ بَلْ هُمْ أَضَلُّ أُولَئِکَ هُمُ الْغَافِلُونَ»،
 
Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos con los que no oyen. Son como rebaños. No, aún más extraviados. Esos tales son los que no se preocupan.
 
Queridos compañeros, hemos llegado al final del programa y les felicitamos a todos ustedes, queridos amigos, la llegada del Año Nuevo y la primavera fresca de la naturaleza, como señal del poder eterno divino y el renacimiento de la naturaleza, y rogamos a Dios Todopoderoso un año lleno de bendiciones y espiritualidad.
 
P/FSH/NL

 

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