Ago 23, 2016 07:51 UTC

Estimados oyentes estamos con ustedes con otro programa más de la serie “Derechos Humanos Islámicos”. Durante los programas anteriores hemos venido hablando sobre la libertad de expresión que es uno de los más principales e importantes derechos humanos.

En muchas comunidades la libertad de expresión desempeña el papel principal y fundamental en la realización de la democracia. Derechos como la libertad de prensa, la libertad de religión, libertad de expresión, la libertad de reunión y organización, se basan en la libertad de expresión.  

 

Muchos consideran que la libertad de expresión es una de las conquistas irrenunciables del mundo democrático. Por lo mismo, condenan a quienes, en el pasado (como también en el presente), perseguían a otras personas por manifestar ideas diferentes de las impuestas por las autoridades. Sin embargo, también hoy existen tendencias e incluso leyes que persiguen como “peligrosas” la difusión de ciertas ideas.


Por ejemplo, la apología pública de la violencia, del odio, del racismo, es considerada dañina para el orden social y, por lo mismo, penalizada por las leyes de muchos países. La mayoría de los defensores de la libertad de expresión estarán de acuerdo en que sería correcto prohibir la divulgación de ideas que incitan a la injusticia y a la violencia. 

 

 

La libertad de expresión no es absoluta y tiene las limitaciones que se ha referido de los documentos legales humanos e internacionales. Las limitaciones aceptables de la libertad de expresión abarca varios casos: incluye la seguridad nacional, seguridad pública, orden público, moral público y también los derechos y libertades de los demás.

 

Es decir, la libertad de expresión, con toda la importancia que tiene, no debe violar ninguna de estas limitaciones. Por lo tanto, si  las personas al expresarse perjudican a uno de estos derechos y libertades de los demás, la limitación es aceptable y de hecho aquella libertad no es respetable como tampoco lo es el apoyarla.

 

La libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática, una de las condiciones primordiales del progreso y desarrollo de todos. La libertad de expresión se aplica no solamente para las informaciones o ideas bien acogidas o consideradas como inofensivas o indiferentes, sino también para aquellas que hieran, choquen o inquieten al Estado o a una parte cualquiera de la población.

Así lo exigen el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no existe una sociedad democrática.

Desde el aspecto del Islam todos son libres en expresar su idea,  a menos que esta opinión contraste  con los intereses humanos, intereses materiales y espirituales tanto los intereses de este mundo como los del otro mundo. Desde el punto de vista del Islam, la libertad de expresión, tiene ciertas reglas especiales, y respetarlas es obligatorio. Una de estas limitaciones es la prohibición de insultar a las santidades de otros credos. Es decir, el derecho al insulto es ajeno a la libertad de expresión.

 

 

Si sabemos que  el objetivo de la libertad de expresión es comunicar las ideas y el pensamiento público para el crecimiento y desarrollo de la persona o de la sociedad, entonces insultar a las santidades de los demás y provocar enfrentamientos es algo ilógico, no solo justifica el reclamo por parte de los ofendidos, sino que, se ganará el odio y reacción de otros. Por eso, las enseñanzas islámicas invitan a los musulmanes a no insultar a las santidades de los demás.

 

 El sagrado Corán en la sura Los Rebaños aleya 108 dice:

 

 “No insultéis a los que ellos invocan en lugar de invocar a Alá, no sea que, por hostilidad, insulten a Alá sin conocimiento”.

 

 Respetar el honor, la dignidad y el prestigio del hombre y evitar la blasfemia contra una persona de la sociedad es otra de las limitaciones de la libertad de expresión;  desde el punto de vista de las enseñanzas islámicas incluso la dignidad musulmana del infiel  ha sido respetada y es necesario protegerla. 

 

 Mantener el orden en la sociedad y seguir leales a las normas, es una necesidad religiosa y de razonamiento; así que en el marco de la libertad de expresión  cualquier violación de las disposiciones de seguridad, o de los intereses de la sociedad islámica, está prohibido. Las limitaciones de la libertad de los ciudadanos ante las normas no son para beneficio solo del gobierno islámico, sino que incluso muchos gobiernos apoyan estas normas.

 

Después de las normas sobre las limitaciones de la libertad de expresión, la moralidad tiene un papel considerable en el Islam. La vida social necesita de valores morales. Desde el punto de vista del Islam, el hombre no puede ignorar los principios y reglas morales, es decir, no existe derechos ilimitados, todo derecho tiene sus límites.

 

Por lo tanto, cualquier asunto que perjudique a los principios y reglamentos morales de la sociedad  o la publicación de asuntos o imagines contrarios a la castidad pública y que dañe a las normas morales, es opuesto a la libertad de expresión.

 

 Otra limitación de la libertad de expresión es que ningún ciudadano deberá estar a favor de publicar o propagar pensamientos personales o de partidos políticos con la intensión de corromper el sistema político o hacer complot contra el gobierno. 

 

 

El derecho a la libertad de expresión no puede ser restringido por capricho de un funcionario público. Debe estar aplicando una ley o norma que sea formalmente reconocida por aquellos a quien se les encomienda legislar.


La ley o norma debe cumplir estándares de claridad y precisión de manera que la gente pueda anticipar las consecuencias de sus acciones. Las normas redactadas de manera vaga, cuyo alcance sea poco claro, no alcanzan este estándar y son ilegítimas. Por ejemplo, prohibiciones vagas contra ‘sembrar discordia en la sociedad’ o ‘pintar una imagen falsa del Estado’ no pasan la prueba.


Es sencillamente justo que la gente tenga una oportunidad razonable de saber lo que está prohibido, de manera de poder actuar en consecuencia. La situación en la que los funcionarios pueden establecer reglas caprichosamente no es democrática. Las decisiones que restrinjan los derechos humanos deben ser realizadas por organismos que representen la voluntad popular.


Las leyes vagas serán abusadas. Éstas frecuentemente otorgan a los funcionarios poderes discrecionales que dejan mucha libertad para que se tomen decisiones arbitrarias. Las leyes vagas tienen un ‘efecto disuasivo’ e inhiben la discusión de asuntos de interés público. Crean una situación de incertidumbre acerca de lo que está permitido, que conlleva que la gente evite cualquier tema controversial por temor a que pueda llegar a ser ilegal, incluso si no lo es.


Según el profesor Motahari, el hombre tienen que ser libre para que pueda llegar a un crecimiento completo y este crecimiento y perfección necesita tres cosas: educación, seguridad y libertad. Desde su punto de vista las personas libres son las personas que luchan contra los obstáculos que evitan su crecimiento y perfección. Por lo tanto, alguien  que hace por extender la corrupción y vicios morales es un antagonista de la libertad.

Quien busca la destrucción de  los valores sociales, aunque diga que es su derecho de libertad de expresión, no actúa según la verdadera libertad. Quien propaga la prostitución, y maldades tampoco actúa según el concepto idóneo de libertad, porque sus esfuerzos no están en el camino de crecimiento y perfección y evolución de los seres humanos.

 

 

 

Según Motahari, sobre los límites de la libertad de expresión, se centra en dos cuestiones. Primera la libertad debe estar en el camino de la evolución. En segundo lugar, la libertad de expresión en general trata de alejar el engaño y la confusión. El cree que: “La libertad de pensamiento lleva a la cuestión de la libertad de expresión... Por supuesto, hay que señalar que el choque de ideas y creencias, esté lejos del engaño, y la inducción.

 

En conclusión, la libertad de expresión significa la libertad de las diferentes personas de la sociedad en expresar su opinión y sus puntos de vista sobre los asuntos religioso y políticos como uno de los más importantes derechos y valores islámicos que sigue las influencias maravillosas en el crecimiento y florecimiento de los talentos individuales y evolución material y espiritual de la sociedad y la reforma de las diferentes estructuras. Así que las enseñanzas islámicas, las varias aleyas coránicas, narraciones y tradiciones y pauta de los sublimes han señalado no solo como un derecho sino que como una responsabilidad y deber religioso, y todos están obligados a utilizar de la mejor manera esta bendición divina.

 

 

La libertad sin límite y descontrolada perjudica muchos a la persona y la comunidad

 

 

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