Mar 19, 2020 07:21 UTC

ParsToday – Amigos , en la undécima parte del espacio semanal “Recorrido por Irán”, les vamos a dar a conocer otra ciudad de la provincia de Juzestán, que es la antigua ciudad de Susa. Por favor, quédense con nosotros.

Juzestán es una región llena de atracciones turísticas.  Hay ciudades en esta llanura llena de maravillas que pueden profundizar nuestra visión hacia la historia y la cultura persas. Vamos a la antigua ciudad de Susa, ubicada a 135 kilómetros al norte de Ahvaz, capital de Juzestán
 
Se trata de uno de los asentamientos más importantes y magníficos conocidos en el mundo que data de alrededor del 4000 a.C.
 
Durante muchos años, era la capital de la antigua civilización elamita y la capital invernal del gran imperio aqueménida.
 
Nada más entrar en la zona, uno se da cuenta de la enorme antigüedad de esta localidad, ya que, en la ruta de la entrada en el recinto antiguo de Susa, hay muchos monumentos históricos.
 
La antigua ciudad de Susa, con dos monumentos registrados como Patrimonio de la Humanidad, es decir el templo de Choga Zanbil y el sitio arqueológico de Susa y muchos otros monumentos históricos pertenecientes a varia grandes civilizaciones antiguas, está en el itinerario de muchos turistas locales y extranjeros.
 
El sitio arqueológico de Susa, registrado en 2015 como patrimonio mundial, es uno de los sitios históricos más espectaculares y únicos del mundo.
 
Este sitio incluye el Palacio de Shahoor, el Palacio Apadana, la Puerta Oriental, la puerta Hadish, ciudad Decimoquinta, la mezquita de Shush y una colección de edificios de la época islámica, colinas de la Acrópolis y la fortaleza de francesas.
 
De hecho, Susa es una de las ciudades más antiguas del mundo. Los primeros vestigios del urbanismo y de los grandes comercios de la región se notan desde las antiguas colinas alrededor de la ciudad, que luego se conocieron como las colinas Haft-Tapé.
 
Una de las maravillas de estas colinas fue la tumba de los elamitas, que tenía los primeros arcos en forma de media luna del mundo. Colinas donde en los tiempos antiguos fueron edificados los magníficos palacios y que fueron desapareciendo tras la invasión mongola, durante la guerra de Irak contra Irán (1980-1988) y la invasión por de distintos arqueólogos a esta zona.
 
Una de las más famosas de estas colinas es la colina de la Acrópolis, de la cual muchos valiosos objetos se guardan en el Museo del Louvre en París, incluyendo la estatua de la Reina Namiraston, el Código de Hammurabi y la copa de barro de Susa, de color beige, con la imagen de una cabra salvaje, grabada de la manera más hermosa y abstracta posible, lo que ha hecho que su valor artístico sea mayor que su antigüedad.
 
En la misma colina, está la famosa fortaleza de Susa, construida en 1897 al estilo medieval por arqueólogos franceses. El diseño de este castillo de arcilla tiene forma trapezoidal y se parece mucho a la arquitectura de Basilea francesa. De hecho, lo lamentable es que el castillo fue construido con los restos de los ladrillos del palacio de Apadana y de los otros palacios del recinto, así como los ladrillos con la escritura cuneiforme de Choga Zanbil, lo que se considera una distorsión arqueológica.
 
Desafortunadamente, la edificación de este castillo se basó en el robo de la mayoría de las obras arqueológicas y los restos arquitectónicos, los cuales fueron retirados de Irán por arqueólogos extranjeros.
 
Después de este castillo, vale visitar también el palacio de Apadana, perteneciente a Darío, el Grande, y de fama mundial igual que los palacios de Persépolis. No ha quedado mucho de las paredes de arcilla y las columnas de piedra del palacio debido al ataque de Alejandro, pero aún se puede percibir el esplendor de los capiteles restantes. Bonitos capiteles, en forma de dos vacas arrodilladas, que se apoyan una de la otra por detrás.
 
Desde luego, vestigios de las paredes del palacio, adornadas con ladrillos esmaltados, con diseño de soldados de la guardia, león alado y flor de loto pueden verse en el museo al lado del palacio y se puede disfrutar de la autoridad artística y política de los antepasados.
 
 
La autoridad política y artística de Susa no termina aquí. En la carretera Ahvaz-Shush, hay un desvío donde se ubican los restos del magnífico Zigurat relativamente intacto de Choga Zanbil. Se trata de uno de los famosos zigurats arqueológicos que no es nada inferior a la grandeza de los de la civilización mesopotámica, vecinos de él. Una enorme estructura de cinco pisos en forma de pirámide, de 100 metros por 100 metros; cada piso fue construido desde el suelo. Los valiosos restos de este monumento político-religioso se los puede ver en museos internacionales. Cabe señalar que el zigurat de Choga Zanbil fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979.
 
 
Antes de entrar en la ciudad, vale visitar el río Karjé. El río Karjé, el tercer río más grande de Irán después de los ríos Karún y Dez, cubre todas las provincias occidentales del país. Karjé fluye del norte al sur y, después de pasar por los monumentos históricos de Susa, cambia de dirección hacia el oeste entrando en el vecino Irak.
 
 
Es realmente encantador ver el grandioso Karjé que atraviesa las antiguas colinas de Susa. Y es interesante saber que la presa de tierra, una de las mayores del mundo, de Irán está construida sobre Karjé. Cada visitante admira esta grandeza y, al mismo tiempo, la delicadez de ingeniería en su construcción.
 
 
En la orilla derecha del río Karjé, se ven bien los restos de una magnífica ciudad de la época sasánida, construida por orden del rey Shapur y se llama el Iwán o porche de Karjé. Es interesante saber que la tradición arquitectónica de arcos sasánidas, especialmente los arcos del mismo porche, ha tenido una gran influencia en la arquitectura de las iglesias de Europa oriental.
 
 
Las bellezas de Karjé no terminan aquí. Karjé atraviesa un hermoso parque forestal cuya vegetación es muy bonita debido al calor y la humedad del río, y en él viven todo tipo de especies de animales raros como el ciervo amarillo persa.
 
 
Desde luego, Karjé no es el único río que cruza del lado de Susa. Hay otro hermoso río formado por la confluencia de varios manantiales, que cruza el centro de la ciudad de Shush. Y si viajamos a lo largo de este río, llegaremos al espectacular y gran humedal Bamdezh, que atrae a muchos eco turistas locales y extranjeros, ya que es una de las áreas de descanso más importantes de las aves migratorias procedentes de Siberia y África oriental.
 
 
Mientras vamos al interior de la ciudad desde sus alrededores, en la parte este del mismo río, el primer lugar que sobresale es la famosa tumba de Daniel, uno de los profetas de los israelitas, con una cúpula de forma cónica de color blanco, en cuyo patio las lámparas de color verde ofrecen un aspecto especial a este monumento. El techo de la tumba está decorado con espejos y, con claraboyas debajo de la cúpula, otorga a todo el mundo una sensación de paz, belleza y silencio. Se dice que Daniel, con descendencia de David el Profeta, fue capturado por el rey de Babilonia en esta ciudad, pero más tarde al interpretar el sueño del rey, quedó probado que era profeta, lo que llamó la atención del monarca y luego falleció en la misma ciudad a donde, además de los musulmanes, viajan muchos judíos cada año para rendir homenaje a su profeta.
 
 
Asimismo, en Shush está enterrado también Dabal al-Khuzai, famoso poeta chií de la dinastía abasí, cuya tumba había sido mantenida oculta por los chiíes durante muchos años. Lo que caracteriza a la arquitectura de este mausoleo es su cúpula delgada y alargada, además de su iwán o porche.
 
 
Si recorremos por los bazares de la ciudad, seguramente conoceremos las artesanías de Shush, en su mayoría hechas de palmeras, que se llama Kapu Bafi o tejer Kapu. Este arte es tejer contenedores esféricos con tapas. Se clasifica como un tipo de tejido de estera y se realiza tejiendo hojas de palmeras alrededor de un tipo especial de objeto parecido a la paja. Sin embargo, la principal fuente de ingreso de la gente cariñosa de Shush es la agricultura. Por supuesto, una naturaleza como la existencia de los tres ríos Karjé, Dez y Shawar, que están cerca de Shush, se considera una buena fuente de agua para los agricultores de esta ciudad.
 
 
Amigos , si bien hay otros monumentos a visitar en Shush, hay que continuar el viaje para conocer las otras maravillas de la tierra iraní.
 
P/FE/RH

 

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