Oct 08, 2020 05:35 UTC

ParsToday - Arbaín es el día cuarenta después del aniversario del martirio del Imam Husein, tercer Imam chií (la paz sea con él) y de sus 72 fieles compañeros.

Arbaín es el regreso de una caravana a Karbala, que ha dejado atrás 40 días duros y tristes; una caravana que se supone debe estar en su punto álgido de descomposición, ahora ha regresado a esta tierra sagrada, con la cabeza alta y victoriosa, para exponer la gloria eterna de la libertad y la victoria de lo justo.
 
 
 
Yabir ibn Abdulá Ansari, con su alumno Atiya ibn Sa'd y un grupo del clan Banu Hashim y sayyides alawiyas, decidieron recorrer la larga ruta desde El Hiyaz hasta Irak, pese a los peligros del camino y la represión política dominante, a fin de peregrinar a las tumbas del Imam Hussein y de los otros mártires de Karbala.
 
 
 
Atiya cuenta lo siguiente: "Comenzamos nuestro viaje con Yabir ibn Abdulá Ansari a fin de visitar la tumba del Imam Husein; cuando llegamos a Karbala, Yabir primero hizo una “ablución de peregrinaje” junto al río Éufrates, se puso una ropa blanca y limpia y sacó su perfume de una bolsa, y perfumó su ropa y su cuerpo, y luego se puso en marcha, descalzo, hacia el lugar de la batalla, mientras cantaba en el nombre de Dios.
 
 
 
 “La Paz sea contigo, oh Hussein; atestiguo que eres el hijo de los mejores profetas; eres el líder de los piadosos y el hijo de la Señora de las mujeres del Paraíso. Viviste limpio y moriste limpio. Pero los corazones de los creyentes se quemaron por perderte; la Paz sea contigo y con los hombres puros que perdieron la vida en tu camino".
 
 
 
Estas palabras brotaban del doloroso corazón de Yabir ibn Abdulá Ansari, uno de los compañeros del Profeta del Islam (Bendiciones de Dios sean sobre él y sobre su familia).
 
 
 
Habían pasado cuarenta días desde ese incidente. Hay relatos en el que el Imam Sayyad (hermano del Imam Husein) y Hazrat Zainab (hermana del Imam Husein) (la paz sea con ellos) junto con otros parientes del Imam Husein, se unieron entonces a Yabir.
 
 
 
Yabir abrazó al Imam Sayyad y lloró mucho, y se quedó junto a la tumba del Imam Husein con la familia de aquel santo durante tres días organizando actos de luto.
 
 
 
El sol ya había pasado del centro del cielo, y la tierra de Karbala aún estaba teñida por la sangre pura de los mártires. Zainab (la paz sea con ella) tenía los ojos fijados en la tierra de Karbala, asombrada por la gran calamidad que había caído sobre la familia del Profeta.
 
 
 
Ella recordó que en ese valle, un grupo de gente sin compasión y con una naturaleza espantosa, mató de manera cobarde a los hijos del Mensajero de Dios y a los mejores hombres que eran compañeros de la familia del Profeta.
 
 
 
El recuerdo de las luchas del Imam Husein en defensa de lo justo, la sed de los hijos del Profeta y la crueldad de las tropas de Yazid llenaron su corazón de dolor y tristeza.
 
 
 
Pero, Zainab se sentía satisfecha por haber cumplido con su deber en esa delicada coyuntura de la historia transmitiendo a todo el mundo el mensaje de la sangre de su hermano, Husein.
 
 
 
Los omeyas creían que después del acontecimiento de Karbala y del martirio del Imam Husein y de sus compañeros, el Islam ya estaba destruido sin dejar señal alguna. Contento por esa cruda idea, Yazid tocó el tambor de la destrucción de la religión y dijo: "La religión y el gobierno eran juguetes en manos del clan Banu Hashim y ahora no ha quedado nada de ellos solo una leyenda; no ha bajado ninguna revelación ni ha llegado noticia alguna”.
 
 
 
Estas palabras fueron pronunciadas por Yazid en condiciones en que buena parte de Asia Central y algunas partes de Europa estaban bajo su control, como el califato de los musulmanes y todo el mundo tenía que pagar impuestos a su gobierno.
 
 
 
Las dos superpotencias de Irán y Roma se habían derrumbado y se encontraban bajo dominio de los musulmanes y el gobierno de Yazid era el único poder absoluto que gobernaba el mundo.
 
 
 
Sin embargo, la Hazrat Zeinab, compañera sin igual del Imam Husein, al escuchar las palabras de Yazid, no se quedó quieta y pronunció un discurso muy fuerte. Dirigiéndose a la dinastía omeya, dijo con autoridad y toda firmeza: "¡Juro por Dios, que sea cual sea el truco que utilicen, nunca podrán borrar nuestros nombres y nuestro recuerdo de las memorias”!
 
 
 
El Imam Sayyad y la Hazrat Zainab dejaron claro en Kufa y Sham (País del Levante o la actual Siria) que el levantamiento del Imam Husein fue para revitalizar la religión y liberar a la sociedad del dominio de un individuo corrupto y opresor, perdiendo su vida, junto con sus compañeros, por el establecimiento de la justicia y lo justo. Su objetivo final era cumplir con los deberes que el Islam y el Corán le habían encargado a él y a todos los musulmanes.
 
 
 
Al esclarecerse estas realidades, se encendió en el pueblo la primera chispa de la revolución y el cambio. También en la corte de Yazid, el apasionado discurso de Zeinab, dirigida a Yazid, sacudió las bases de su gobierno tiránico; especialmente cuando aquella Santa dijo: “¡Oh Yazid! Los ojos derraman lágrimas y los pechos arden por el fuego del dolor; tus manos están manchadas de nuestra sangre: ¡Juro por Dios que no podrás borrar nuestros nombres ni apagar nuestra revelación! “¡Oh Yazid! Tu fuerza y tu determinación desaparecerán, y tu gobierno no durará mucho tiempo".
 
 
 
Y así sucedió, toda vez que con las palabras de Zainab y del Imam Sayyad (la paz sea con ellas), ya fuera en Kufa, en el camino o en Sham, la gente se iba dando cuenta de los hechos. Pero lo triste fue que la opresión y el despotismo de los omeyas habían quitado al pueblo el coraje de confrontar y pronunciarse.
 
 
 
Los gemidos de la familia del Imam Husein (AS) por las almas puras de sus seres queridos en Karbala hacían llorar a todos los ojos y ponían tristes a todos los corazones.
 
 
 
Después de los actos de duelo; el Imam Sayyad ordenó preparar los camellos lo antes posible para emprender su viaje hacia Medina. Mientras tanto, una de las hijas del Imam Husein abrazó la tumba de su padre y dijo: "¡Oh, Karbala! Te dejamos a una persona que es el alma de Ahmad (Profeta Mahoma) y su sucesor. ¡Oh, Karbala! Te confiamos un cuerpo puro que fue enterrado sin mortaja ni ablución".
 
 
 
También en Medina, cuando se difundió la noticia de la llegada de la familia del Imam Husein la gente salió de sus casas y se puso de luto. Por todas partes de Medina se recordaba el amor que tenía el Profeta hacia Husein.
 
 
 
¿Quién hubiera pensado que Husein, a quien el Mensajero de Dios besó en los labios llamándolo ¨Señor de los jóvenes del Paraíso¨, sería degollado tan brutalmente y su familia sería capturada?
 
 
 
Bashir, el guía de la caravana, dijo: "No recuerdo un día como éste en que la gente llorara unánimemente, y no vi un día más amargo que ese día para los musulmanes”.
 
 
 
Ahora han pasado años y años, y todo el mundo es testigo de que la llama que encendió el Imam Husein, iluminará la historia para siempre dando fuerza y rumbo a los amantes de la libertad y la justicia, ya que su movimiento no fue para acumular riqueza y obtener cargos, sino que, se levantó por el imperio del Islam y la preservación de la dignidad humana. En consecuencia, con su levantamiento, creó una colección muy bonita de dignidades morales y revitalizó el espíritu de generosidad y libertad en los corazones.
 
 
 
Ahora también, después del transcurso de años, gente de todas partes del mundo viajan a Karbala para participar en la Marcha de Arbaín, para que, en sintonía con la familia del Profeta, se pongan de luto por la opresión que se impuso contra Husein ibn Ali y sus leales compañeros.
 
 
 
También este año, aunque se ha reducido la presencia de peregrinos de otros países por la enfermedad de coronavirus, los corazones de los admiradores y devotos chiíes van con los pasos de los peregrinos de Karbala.
 
 
 
Este año, los corazones, de todos lados del mundo, acompañan a los peregrinos iraquíes, enviando desde lejos sus saludos y su reverencia a Karbala.
 
 
 
La Paz sea contigo y sobre las almas que se han situado en tu explanada.
 
 
 
De mi parte, que sobre todos vosotros sea la Paz de Dios eternamente, en tanto yo permanezca y permanezcan la noche y el día.
 
 
 
Que Dios no disponga que ésta sea la última vez que procedo a visitarte.
 
 
 
La Paz sea sobre Husein, sobre ‘Ali hijo de Husein, sobre los hijos de Husein, y sobre los compañeros de Husein.
 
 
 
P/FE/JP

 

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