Feb 13, 2020 08:51 UTC

ParsToday-La ejecución de Brexit —proceso de la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE)— el 31 de enero del 2020 ha abierto una nueva etapa de las relaciones entre Londres y Bruselas. Con la salida oficial de Gran Bretaña de la Unión Europea, actualmente, se plantea el asunto importante de la negociación entre Londres y Bruselas sobre la forma de las relaciones bilaterales en el periodo después de la ejecución de Brexit.

En un periodo de 11 meses, hasta el 31 de diciembre del año 2020, Londres tiene plazo para adoptar una postura dura ante el bloque comunitario. Desde ahora, se observan discrepancias serias entre ambas partes sobre los próximos acuerdos en el terreno de las relaciones comerciales y los temas de las fronteras y seguridad. Por otra parte, existen muchas ambigüedades sobre cómo continuarán sus relaciones en diferentes terrenos. Una muestra de estas discrepancias es el discurso del lunes 3 de febrero del primer ministro conservador de Gran Bretaña, Boris Johnson. En su alocución anunció sus condiciones para negociar con la Unión Europea e hizo hincapié en que, incluso si no puede alcanzar un acuerdo comercial deseable, prometió que Gran Bretaña prosperará.
 
Johnson insistió en su discurso que no hay necesidad de aceptar para un acuerdo de libre comercio todas las reglas de la Unión Europea en competencia, subsidios, protección social, el medioambiente o nada similar y se mostró partidario de un pacto “similar al de Canadá”, que deje manos libres a los británicos para alcanzar acuerdos comerciales con otros países del mundo, desde Estados Unidos a Nueva Zelanda.
 
Y, aunque la Unión Europea proporciona un mercado de 450 millones de consumidores que, ahora mismo, representa casi la mitad de todo el comercio británico, Johnson quiso mostrar fortaleza al dejar caer que, si no se alcanza un acuerdo, la relación comercial se basará en el actual acuerdo de retirada o en un pacto como el que los Veintisiete mantienen con Australia, es decir, a base de acuerdos sectoriales mientras el resto se atiene a las normas generales de la Organización Mundial del Comercio. 
 
Johnson recalcó que, en caso de que la Unión Europea no acepte este acuerdo, es decir: el modelo canadiense, Londres regresará a su opción planteada anteriormente, es decir: el Brexit sin acuerdo. Canadá y la Unión Europea han firmado un acuerdo comercial común, según el cual, se han eliminado los impuestos de aduana para la mayoría de los productos de importación con el compromiso de ambas partes de acatar sus reglamentos internos. 
 
Al respecto, el ministro de Exteriores de Gran Bretaña, Dominique Raab, también insistió en que Londres no se esfuerza por concordar sus reglamentos con la Unión Europea. “Estamos retomando el control de nuestras leyes, por lo que no vamos a tener mucha alineación legal con la UE”, dijo Raab. “Queremos cooperar y esperamos que la UE cumpla con sus compromisos de lograr un acuerdo de libre comercio al estilo de Canadá. Eso es lo que buscamos. Aquí hay una gran oportunidad para que las dos partes salgan ganando”, agregó.
 
A pesar de anuncio de esperanzas y peticiones del gobierno conservador de Gran Bretaña a la Unión Europea en las próximas negociaciones, dentro del país europeo existen oposiciones al manejo del Brexit por parte de Johnson. El ministro del Brexit, el laborista Keir Starmer, advirtió de que la la política de Johnson dañaría la economía del país. Especificó asimismo que el premier británico no entiende o para él no tiene ninguna importancia que sus políticas causen estragos en Gran Bretaña.
 
En reacción a las posturas y peticiones de Londres de que la Unión Europea actúe con Gran Bretaña al igual que Canadá, las autoridades del bloque comunitario han advertido de que Canadá, al concordar la mayoría de sus reglamentos con los ahora Veintisiete, ha llegado a una situación del libre comercio actual con la UE. Sin embargo, pese a esta advertencia parece que Londres pretende cambiar sus relaciones comerciales con la Unión Europea y alejarse de los duros reglamentos comerciales, económicos y aduaneros. El volumen de los intercambios comerciales entre Gran Bretaña y la Unión Europea alcanza los 650 mil millones de libras esterlinas, de los que 300 mil millones de libras esterlinas corresponden a la exportación de Gran Bretaña a los países de la Unión Europea. Por otra parte, la Unión Europea ha anunciado su postura sobre asuntos importantes en relación con las próximas relaciones de Bruselas y Londres. El negociador de alto rango de la Unión Europea en el terreno del Brexit, Michael Barnier, el lunes 3 de febrero, anunció las posturas de la UE sobre el acuerdo comercial con Gran Bretaña. Sus opiniones han sido completamente contradictorias con los asuntos planteados en el discurso de Johnson. Según Barnier, la Unión Europea está dispuesta a entregar un plan de un acuerdo del libre comercio como la principal base de las colaboraciones bilaterales y añadió que, indudablemente, en este acuerdo, las tarifas podrían convertirse en cero.
 
Esta autoridad de alto rango europea que los británicos llaman el “nuevo Napoleón”, insistió en que los productos de importación a la Unión Europea tienen que ser concordantes con los reglamentos de la salud del continente y contar con los estándares necesarios. Barnier también destacó que el comercio entre la Unión Europea y Gran Bretaña tiene que concordarse con las nuevas realidades. Cuando los estándares entre ambos lados sean comunes, será más fácil el acceso a un mercado común. Especificó así mismo que Gran Bretaña es la que debe decidir si se afiliará a los derechos y reglamentos de la Unión Europea o no. La respuesta de Gran Bretaña a esta pregunta será la base de la mayoría de las próximas cuestiones. Anteriormente, Barnier había anunciado que el acceso a un acuerdo comercial y económico entre Londres y Bruselas no podría alcanzarse este año, puesto que, a su juicio, se requiere más tiempo; este planteamiento se enfrentó a la oposición del gobierno conservador de Gran Bretaña. El negociador de la UE también insistió en que cualquier importación de productos o servicios a la Unión Europea, tiene que ser concordante con los reglamentos y derechos establecidos por Bruselas.
 
Boris Johnson en su discurso además de plantear un acuerdo del libre comercio con la Unión Europea, anunció que Gran Bretaña se esfuerza por lograr un acuerdo práctico en el terreno de proteger la seguridad de los ciudadanos; mientras tanto, bajo esa condición, se mantenga la independencia de los sistemas jurídicos de su país. Según el analista británico Norman Smith, el duro discurso de Johnson determinará el tono de las negociaciones en los próximos días y semanas. “Cuando nuestro primer ministro dice que nosotros no seguiremos los reglamentos europeos, si Europa no acepta las condiciones de Gran Bretaña, ocurrirá una salida sin acuerdo”, prevé Smith. Parece que, de esta manera, Johnson se esfuerza por mostrar sus diferencias con su antecesora en el cargo, Theresa May. Según Smith, Johnson con estas palabras quiere mostrar su próxima estrategia después de la ejecución de Brexit. Además, cree que, obtener un acuerdo con Gran Bretaña, es muy vital para Londres, especialmente, para la economía de este país.
 
Por otro lado, las relaciones entre Gran Bretaña y la Unión Europea después de la separación han entrado en una nueva etapa en que los llamados de independencia de Escocia e Irlanda del Norte pueden dañar seriamente a Londres, ya que cuentan con el apoyo claro de anteriores autoridades de la Unión Europea. De este modo, el exjefe del Consejo de Europa, Donald Tusk, en una entrevista televisiva, anunció que, si el pueblo de Escocia quiere separarse de Gran Bretaña y se inicie el proceso legal para la afiliación de Escocia independiente a la Unión Europea, no hay dudas de que Bruselas ayudará con mucho gusto a Escocia a afiliarse a la Unión Europea. Estas declaraciones se pueden considerar la luz verde de la Unión Europea a Escocia para intensificar su petición de independencia de Gran Bretaña y afiliarse a la Unión Europea.
 
Conforme a analistas, las próximas relaciones de Gran Bretaña y la Unión Europea se encuentran en un limbo. Mientras tanto, Bruselas duda que Londres pueda respectar el plazo definido para el divorcio y cree que el acuerdo final con Gran Bretaña, no mantendrá los privilegios que tenía este país cuando era miembro de la Unión Europea. Según las autoridades de la Unión Europea, incluso si Londres quiere obtener un acuerdo semejante con el de la Unión Europea con Australia, es muy raro que se alcance hasta el fin de este año. El jefe de la Comisión Europea dice que “aunque queremos tener una mejor relación con Gran Bretaña, esta relación no será como la afiliación de dicho país a la Unión Europea”. En base al programa anunciado, la siguiente etapa de las negociaciones de Brexit se iniciará en marzo del año 2020. Londres espera que estas negociaciones lleguen a un resultado lógico hasta antes del fin del periodo de traslado el 31 de diciembre. Mientras tanto, tal como muestra la situación actual, la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea no significa el fin de las discrepancias bilaterales, sino que es el inicio de una nueva ronda de las discrepancias que posiblemente, continuarán por muchos años.
 
P/MK/NL
 
 
 

 

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